Europa Laica ha
tomado la iniciativa de considerar la fecha del 9 de Diciembre de cada año como
la de conmemoración del “Día Internacional del Laicismo y de la Libertad de
Conciencia”, iniciando en 2013 su celebración
España | TerceraInformación | 03-12-2013 |
Europa
Laica ha tomado la iniciativa de considerar la fecha del 9 de Diciembre de cada
año como la de conmemoración del “Día Internacional del Laicismo y de la
Libertad de Conciencia”, iniciando en 2013 su celebración. Esta es una
propuesta abierta dirigida a la ciudadanía y a la comunidad laicista
internacional, para avanzar en la consecución de los valores y reivindicaciones
que nos animan.
La
organización laicista ha expresado que "la razón de elegir esta fecha es
en reconocimiento de la del 9 de diciembre de 1905 de proclamación de la ley
francesa de “Separación del Estado de las religiones” que supuso un hito
mundial en este terreno y, en relación con nuestro país, con la del 9 de
diciembre de 1931 de proclamación de la Constitución de la II República
española, que supuso una ley de leyes de neto carácter laicista, la primera más
nítida de esas características a nivel mundial.
Europa
Laica celebrará esta fecha en un acto público en el Ateneo de Madrid, el lunes
9 de diciembre de 2013 a las 19:30 horas.
A
continuación se reproduce el manifiesto-declaración de Europa Laica:
En
este “día internacional del laicismo y de la libertad de conciencia” de 2013,
no nos proponemos sólo denunciar la vulneración que en todo el mundo se hace
del derecho a la libertad de conciencia y de la enorme influencia que las
confesiones religiosas mantienen hacia los gobiernos, de forma muy diversa.
Desde
los Estados teocráticos y confesionales, en donde el dogma religioso es a su
vez la ley civil, vulnerándose la libertad de conciencia y todo tipo de
derechos de ciudadanía, hasta los Estados, en donde la influencia religiosa
marca las políticas económicas, educativas, jurídicas, etc. en mayor o menor
grado.
Queremos,
sobre todo, reflexionar, compartir un sueño, una utopía universal, un proyecto
político y jurídico, en donde la laicidad de las instituciones y la libertad de
conciencia, inunden todos los pueblos de la Tierra, con un total respeto hacia
todo tipo de convicciones, en el marco de los principios democráticos, de justicia,
de igualdad y de no discriminación, que proclama la Declaración Universal de
los Derechos Humanos.
Porque
apostamos por la construcción colectiva, como ciudadanas y ciudadanos libres e
iguales; porque defendemos la palabra, la racionalidad y la libertad de
expresión como instrumento de comunicación y progreso en las ideas; porque
apostamos por el respeto a la libertad de pensamiento y conciencia, como
elementos básicos para la convivencia y la emancipación del ser humano; porque
apostamos por una ética humana común a todas las personas; porque apostamos por
la igualdad y la dignidad de todos los seres humanos libres de fronteras,
libres de discriminaciones; porque apostamos por un espacio común integrador de
cuantas personas lo comparten; porque apostamos por la igualdad real ante la
ley, la justicia social y la defensa de los derechos humanos universales.
El
Laicismo es sinónimo de Democracia y supone una apuesta por lo público, por la
“res pública”, marco común de derechos y deberes ciudadanos, donde se dote de
forma universal y sin exclusiones, de los servicios necesarios para una vida
digna para todas las personas (educación, sanidad, asistencia social, vivienda,
justicia...).
Por
ello:
Queremos
reconquistar la idea originaria de la política, como forma de organización
colectiva de nuestra sociedad, recuperando la soberanía, hoy arrebatada por los
poderes económicos, financieros, religiosos o políticos. Una soberanía
ciudadana que nos permita la toma de decisiones libre y responsablemente.
Deseamos
que las personas decidan sus normas colectivas, sin las imposiciones morales de
cualquier doctrina religiosa o ideológica de cualquier naturaleza.
Aspiramos
a un modelo de Escuela y Universidad Públicas y Laicas, donde el conocimiento
se construya desde la racionalidad, desde los métodos científicos y la
filosofía humanista, no desde las creencias, que ya cuentan con sus propios
espacios en las iglesias, templos, mezquitas, sinagogas...
Queremos,
una efectiva orientación y formación afectivo-sexual para todas las personas y
la libre decisión de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo. Y
como defensores de una vida digna, también queremos una muerte digna, mediante
el derecho a la eutanasia.
Exigimos
un ámbito público institucional libre de simbologías particulares. Que los
rituales civiles, con motivo de acontecimientos importantes, puedan tener su
expresión neutral, con independencia de las ceremonias religiosas o de otra
naturaleza ideológica, de quienes compartan una creencia particular.
En
esta línea reclamamos que los responsables políticos, en función de su
responsabilidad pública, no utilicen símbolos religiosos, para prometer sus
cargos, ni participen, de forma oficial, en acontecimientos de carácter
religioso.
Pretendemos
la neutralidad del Estado (de los Estados) en materia de convicciones. Para lo
que debe eliminarse todo tipo de identificación, real o aparente, de éste, con
cualquier convicción particular y debe suprimirse cualquier privilegio
económico, tributario, jurídico, simbólico, etc. de las confesiones religiosas.
Reclamamos, por tanto, una clara separación entre las religiones y los Estados.
De ahí que apostemos por una lucha permanente por la construcción de Estados
verdaderamente laicos.
Queremos
un espacio común y público de solidaridad, justicia social y compromiso, frente
a la voracidad privatizadora del capitalismo depredador y frente a todas formas
de beneficencia y de caridad. Reclamamos iniciativas transformadoras que
busquen la completa emancipación de la persona y la implantación -real- de los
principios republicanos de libertad, fraternidad, igualdad y solidaridad, así
como el ejercicio efectivo de todos los Derechos Humanos.
Estamos
en deuda con quienes han luchado por un mundo más habitable, pacífico, libre y
han construido discursos cada vez más creíbles y necesarios, en los que se ha
dado cabida a la diversidad humana en sus multiplicidad de convicciones.
Nuestro
desafío consiste en extender el compromiso con el Laicismo o lo que es lo mismo
con la Democracia Participativa a personas, instituciones y organizaciones.

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