Un libro reúne 88
testimonios del poeta de Moguer y las consideraciones de sus coetáneos sobre su
obra y su persona.
"Tan admirado
como aborrecido", sus declaraciones son "la manifestación más
espontánea de su pensamiento", recuerda la autora, Soledad González
Ródenas.
La opinión de
algunos de sus enemigos, entre ellos lo más granado de la Generación del 27,
"no ha menoscabado el reconocimiento de la calidad ni el de la innegable
influencia de su obra".
15/02/2014
- 22:22h
"Nos quedamos mirándonos
atentamente. Él, con la atención felina del sorprendido. Yo, con la calma del
que, ya en el terreno del contrario, está dispuesto a jugarse la piel. Comenzó
Juan Ramón a hablarme". Es Ernesto Giménez Caballero el que narra así su
encuentro con el poeta de Moguer, "seguramente el autor más entrevistado
de la historia". Todas las respuestas a cuestionarios, las entrevistas,
las crónicas dialogadas entre Juan Ramón Jiménez y aquellas personas
interesadas de alguna forma en su obra están recopiladas de manera rigurosa en
el libro Por obra de un instante, de Soledad González Ródenas, publicado
por la Fundación José Manuel Lara, en colaboración con el Centro de Estudios
Andaluces.
'Manías de los escritores. La
de Juan Ramón Jiménez (Los vecinos)', publicada en La Gaceta Literaria en 1927,
es solamente uno de los 88 testimonios ofrecidos por el poeta entre 1901 y
hasta su muerte en 1958, dos años después del fallecimiento de su esposa,
Zenobia Camprubí, y de la concesión en 1956 del Nobel de Literatura que le
convirtió en símbolo del exilio republicano. El texto referido es el de un
"despiadado" Giménez Caballero, como dice la autora del libro
recopilatorio, "una encrucijada de triunfos y derrotas, esperanzas y
sinsabores, alabanzas y críticas, plenitud y decandencia".
"Llama, resplandor y
carbón negro". Así lo definió en 1915 Ramón Gómez de la Serna. "Su
claroobscuro es casi imposible", escribía mientras observaba varias
pinturas que figuraban la efigie del poeta. Es la "imagen
caleidoscópica" de un hombre "tan admirado como aborrecido" por
sus coetáneos, recuerda la autora. Tan "irascible, exquisito y maldicente
purista" que le llevaban a redactar multitud de aclaraciones a respuestas
a artículos publicados sobre su obra y persona. Incluida "alguna que otra
punzante crítica a sus interlocutores", dice la autora. "Falso
ermitaño", dijo Pablo Neruda de él.
Sus 'enemigos', entre ellos lo
más granado de la Generación del 27, no ha menoscabado el reconocimiento de la
calidad ni el de la innegable influencia de su obra, según Soledad González
Ródenas, que trata de "ajustar" precisamente su biografía incluyendo
las aclaraciones y rectificaciones del propio Juan Ramón Jiménez a los
testimonios de las personas que quisieron encontrarse con él. Una
"sinceridad arriesgada, a veces descarnada" ("es el único de los
escritores españoles que no me recomienda discreción en sus palabras",
dijo Alberto Guillén después de una larga charla con él).
A lo largo de sus entrevistas,
la mayoría editadas una sola vez y de forma dispersa, el autor de 'Platero y
Yo', de cuya primera publicación se cumplen 100 años en este 2014, da muestras
de su personalidad, de "la grandeza del genio y las debilidades del
hombre", que "asombra por su honestidad y franqueza, alejada de
conveniencias y diplomacias", "lúcido hasta la clarividencia en sus
reflexiones estéticas" e "implacable en la decepción que le
provocaron tanto sus compañeros de generación como sus discípulos", señala
Soledad González Ródenas.
Fuente: www.eldiario.es

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