Las principales
asociaciones de víctimas de ETA dan la espalda al presidente y a Cospedal y
secundan la convocatoria de Denaes para denunciar que el Gobierno continúe
"el proceso de negociación con ETA".
ANA
PARDO DE VERA Madrid 03/12/2013 07:00 Actualizado: 03/12/2013 07:36
Rajoy y otros dirigentes
del PP, en la manifestación convocada por el partido bajo el lema "España
por la libertad. No mas cesiones a ETA" en 2007. EFE
Ni
la reunión en octubre del presidente del Gobierno en La Moncloa con la
Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ni las posteriores que mantuvo la
secretaria general del PP en la calle Génova hace algunas semanas han servido
para calmar los ánimos de un sector -las propias víctimas apoyadas por
dirigentes como José María Aznar, Esperanza Aguirre o Jaime Mayor Oreja-
que amenaza con fracturar a la derecha española por primera vez desde que
Manuel Fraga tomó las riendas de ésta.
Precisamente,
ayer, durante una conferencia en el Club Siglo XXI a la que no acudió
Rajoy, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, se hizo eco de esta división
creciente y alertó de una "posible fragmentación de la base electoral del
partido", en referencia a cómo se están abordando desde el PP la
derrota "efectiva" del terrorismo o "la defensa de la ley y las
instituciones".
Por
su parte, Denaes (Fundación para la Defensa de la Nación Española) ha convocado
una concentración para el 6 de diciembre, día de la Constitución, a las
17:00 horas en la emblemática plaza madrileña de la República Argentina, en
donde ETA atentó con un coche bomba en septiembre de 1985 y al lado de la plaza
de República Dominicana, en donde mató a doce guardias civiles diez meses
después. Ayer mismo, Denaes hacía público el durísimo
manifiesto de la convocatoria, cargando contra el Ejecutivo de
Mariano Rajoy, en primer lugar, por continuar "el proceso de negociación
con ETA iniciado por el anterior Gobierno" y, en segundo lugar, por no
haber hecho lo posible para impedir la derogación de la doctrina Parot y
la rápida aplicación de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos
(TEDH) por parte de los tribunales españoles para la excarcelación de los
etarras.
Botella
alertó ayer de una "posible fragmentación de la base electoral del
partido"Además, según la fundación, "no se han tomado medidas para
salvaguardar la dignidad de las víctimas ni para evitar que los criminales,
la inmensa mayoría sin arrepentir y no aptos para la reintegración social,
vuelvan a cometer crímenes". Las víctimas que apoyan la concentración y la
propia Denaes se muestran convencidos de que "el Gobierno de España
podría, como han hecho Inglaterra y otros países de igual o mayor tradición
democrática que España, haber sopesado la aplicación de la sentencia o, en
su defecto, haberla demorado el mayor tiempo posible".
Asistencia complicada
La
fundación Denaes está presidida por Santiago Abascal, ex integrante del PP muy
cercano a Esperanza Aguirre, hijo del histórico concejal del PP vasco en
Amurrio Santiago Abascal Escuza y que la semana pasada, tras dos décadas de
militancia, se dio de baja del partido enviando
una carta a Mariano Rajoy en la que criticaba abiertamente la
gestión del Gobierno en materia de nacionalismos y política antiterrorista y
acusaba al también presidente del PP de haber abandonado "las ideas y
políticas", "principios y valores" del partido que sí
defendieron, argumenta Abascal, Aznar, Mayor Oreja, María San Gil o Carlos
Iturgaiz.
En
el seno del PP, aun tratando de restarle importancia de cara a la galería, se
ha interpretado el de Abascal como el primer gesto de la materialización de
la fractura del PP, en donde sus dos sensibilidades son ya demasiado
evidentes para clasificarlas como "debate de ideas". Sin embargo, y
aún admitiendo la inquietud por este asunto, en el partido descartan que haya
más estampidas y subrayan que Abascal no era un dirigente del PP, por lo que su
salida "tiene la importancia que tiene", esto es, más ruidosa que
otra cosa.
Lo
que de verdad preocupa al PP es el rechazo general de las víctimas a Rajoy y su
equipoMás que el papel protagonista del presidente de Denaes, lo que
preocupa al PP es el malestar y el rechazo hacia Rajoy, su Ejecutivo y la
cúpula del partido de las asociaciones de víctimas. Así, la fundación de
Abascal ya ha confirmado que el acto del 6 de diciembre "contará con el
respaldo y la presencia de las principales asociaciones -AVT, Voces contra el Terrorismo,
Covite y Dignidad y Justicia-, así como de José Antonio Ortega Lara,
víctima del más largo secuestro de la banda terrorista ETA". La presencia
de este último -que se dio de baja del PP en 2008, tras la salida asimismo de
María San Gil, ya en profundo desacuerdo con el liderazgo de Rajoy- es
"demoledora" para el PP, admiten en sus filas, en un momento de profunda
empatía social hacia las víctimas de quienes están saliendo de la cárcel con
la sentencia de Estrasburgo.
De
momento, nadie en el PP ha confirmado su asistencia a la concentración del 6
de diciembre. Tampoco les han invitado, ni a ellos ni a ningún partido
político, por considerar Denaes que es una "convocatoria civil" a la
que, sin embargo, subrayan que puede apuntarse quien lo desee. Quienes tienen
más papeletas para ir, según el propio partido, son Esperanza Aguirre y
Jaime Mayor, "porque siempre van" a las manifestaciones de las
víctimas; es probable que también lo hagan Ana Botella e Ignacio González.
Todos ellos acudieron el mes de octubre pasado a la convocatoria de la AVT
contra la derogación de la doctrina Parot recién salida de Estrasburgo y
fueron muy bien recibidos. No así la actual cúpula del PP -salvo Cospedal, que
no estuvo en la madrileña Plaza de Colón-, a la que abuchearon e increparon.
Fuente: www.publico.es

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