La tarifa por horas hará todavía más
difícil entender el recibo y reclamar
Las eléctricas califican el sistema de
“bomba de relojería”
El Jefe de Laboratorio de la empresa
Tecnalia comprueba el funcionamiento de un contador inteligente. / García-Santos
Entre las
dos y las siete de la madrugada de ayer, el precio de la electricidad en el mercado mayorista diario
(OMIE) era de 0 euros (sin contar peajes ni impuestos). A las ocho de la mañana
subió a 2,50 euros por megavatio por hora. A las diez de la mañana subió a 6,61
euros y a las cinco de la tarde bajó a un euro. A partir de esa hora volvió a
subir y se disparó a las diez de la noche hasta los ocho euros por megavatio
hora, el precio más alto de la jornada. Esto es lo que habrían pagado las
viviendas con contadores digitales si estuviera ya funcionando el nuevo sistema
de fijación de la tarifa de la luz regulada por el Gobierno, que entrará en
vigor en abril (se llamará precio voluntario para el pequeño consumidor, PVPC,
en sustitución de la TUR), a la que tienen derecho los clientes con una
potencia inferior a 10 kilovatios y que actualmente disfrutan 16 millones de
viviendas. A las que aún no tienen contadores digitales se les habría facturado
el precio medio del día: 3,12 euros por megavatio por hora.
Fuente: OMIE. / EL PAÍS
El Ministerio de
Industria remitió el lunes a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) el borrador del real decreto que establece este nuevo mecanismo,
que sustituye al actual sistema de subastas que determina un precio fijo cada
trimestre, implantado en 2009. Según el Gobierno, así se eliminará el sobrecoste
(calculado en 1.160 millones de euros entre 2010 y 2013) que generan los
intermediarios que participan en las subastas, principalmente bancos de
inversión y entidades financieras, y bajará un 3% la factura de los clientes
con tarifa regulada. Una factura que se ha incrementado un 60% desde 2007.
Esto es en
teoría. En la práctica, puede pasar cualquier cosa. “Es como tener una hipoteca
a interés variable, pero con mucha más incertidumbre, porque los tipos de
interés de las hipotecas se revisan cada seis meses o cada año y el precio de
la electricidad en el mercado cambia cada segundo”, advierte Jorge Morales,
experto en energía y productor fotovoltaico. “El mercado diario es tan volátil
que si hubiera estado vigente el nuevo sistema, teniendo en cuenta condiciones
meteorológicas como el viento, la factura de diciembre habría sido un 12% más
cara de lo que fue, mientras que la de enero habría sido un 15% inferior”,
calcula.
Para quienes
no quieran vivir con la incertidumbre que genera este sistema, el real decreto
ofrece la posibilidad de contratar un precio cerrado por kilovatio por hora
durante un año. Pero esta opción saldrá más cara. No solo eso. “Obliga a una
permanencia durante 12 meses. Es decir, el cliente no tiene derecho a cambiar
de opinión a mitad de año ni a pasarse a otra comercializadora si no está
contento”, avisa Ileana Izverniceanu, portavoz de la Organización de Consumidores y
Usuarios (OCU). “No aconsejamos esta opción, pero la otra tampoco
nos parece buena. La factura va a ser aún más farragosa y nadie va a saber lo
que está pagando. ¿Quién se va a poner a comprobar que lo que le facturan es lo
que realmente consumió cada hora de los dos meses anteriores?”, se pregunta.
Lo mismo
opina Rubén Sánchez, portavoz de la organización de consumidores Facua. “Si a
los que tengan contadores digitales se les va a cobrar un precio distinto cada
hora, teniendo en cuenta las horas que hay en una factura de 60 días, en cada
recibo puede haber hasta 1.500 precios distintos. Así va a ser muy difícil
saber si te están cobrando lo correcto”, dice. Tanto Facua como la OCU auguran
una avalancha de reclamaciones porque los clientes no van a entender la
factura, y advierten de que va a ser más difícil demostrar errores de
facturación.
La
complejidad del mecanismo ha conseguido que, en este caso, las eléctricas
opinen lo mismo que los defensores de los consumidores. Las compañías han
calificado el sistema de “bomba de relojería” y afirman que “la luz no bajará
lo suficiente”. Además, el presidente de la patronal Unesa, Eduardo Montes, ha
subrayado que se va a plantear “un problema de facturación” por el plazo tan
breve que se les ha dado para adaptarse. “No sé si perjudica o favorece a los
consumidores, pero es de una complejidad enorme”, dijo en unas jornadas de
Esade.
Como un
jeroglífico también lo ve la Asociación Nacional de Ahorro y Eficiencia Energética (ANAE),
que considera una desventaja que cada factura sea distinta. “La ventaja es que
sabemos que sin las subastas en la media anual estaremos pagando menos”, afirma
Francisco Valverde, su presidente. Valverde opina que es pronto para hablar del
impacto que tendrá el mecanismo basado en los contadores digitales, ya que
hasta 2018 no estarán implantados en todos los hogares. “De momento, las únicas
beneficiadas son las eléctricas porque les permite la telegestión”, afirma. Por
ejemplo, pueden hacer la lectura sin enviar a un técnico a la vivienda. Pero
los clientes no ven ningún beneficio porque no pueden consultar en tiempo real
sus propios datos, pues solo las compañías tienen acceso directo a esa
información. “Eso implica, además de que tenemos que fiarnos de la lectura de
las eléctricas, que no podemos aprovechar esos datos para hacer un consumo más
eficiente”, lamenta Morales.
“De momento,
el consumidor no podrá ver los datos de otra manera que no sea a través de las
páginas web de la eléctrica con la que tenga contratado el servicio,
donde podrá pedir una lectura inmediata”, corrobora Ibon Arechalde, jefe del
laboratorio de telecomunicaciones de Tecnalia, encargado de certificar estos dispositivos.
Arechalde considera conveniente que en un futuro, cuando culmine el proceso de
instalación, los consumidores puedan consultar sus datos en tiempo real, porque
los contadores lo permiten.
En España
hay instalados unos siete millones de contadores digitales. Es decir, solo una
tercera parte del total de dispositivos que hay que cambiar, según establece la
ley, antes de 2018. Pero según Arechalde, actualmente solo cuatro de estos
siete millones dan verdaderamente servicio, ya que para que la instalación sea
completa hay que incorporar un concentrador en la red eléctrica para que sea
del todo efectivo.
Tecnalia es
uno de los dos laboratorios en todo el mundo que se encarga de certificar el
buen funcionamiento de estos dispositivos. “En Europa la instalación está menos
avanzada que en España, ya que la directiva comunitaria que obliga a renovarlos
deja margen hasta 2020. En Italia, entre 2006 y 2009 se hizo la transición en
más de 35 millones de contadores, pero con aparatos más limitados, que solo
ofrecen datos de consumo, mientras que los que se están instalando aquí
permiten una telegestión más avanzada. En Francia solo se han instalado 100.000
como experiencia piloto, al igual que en Alemania y Reino Unido”, explica
Arechalde.
También van
a ser distintos entre sí los recibos de los que no tengan contadores digitales,
a los que se aplicará el precio medio diario del OMIE. “Como la lectura no se
hace los mismos días en todas las viviendas, cada cliente tendrá un periodo de
facturación distinto y, por tanto, un precio medio diferente. Y cada
consumidor, si quiere comprobar que se le ha facturado bien, tendrá que
comprobarlo en el OMIE”, dice Morales.
Facua
considera que el nuevo mecanismo, sea con contador digital o por precio medio
diario, es ilegal porque vulnera la Ley de Consumidores, que obliga a informar
sobre el precio de un servicio antes de su contratación. “Es como pedir un café
sin saber cuánto vale hasta después de tomarlo”, recuerda su portavoz.
Sánchez
también advierte de que, al eliminar las subastas trimestrales, el Gobierno “se
ha quitado de encima el problema de tener que anunciar cada tres meses una
subida o una bajada de la luz”. “Y algo peor: no vamos a saber si la luz sube o
baja porque cada consumidor tendrá una factura distinta”, añade. “Lo que ha
hecho el Gobierno es desentenderse de una responsabilidad que aún le corresponde.
No se puede dejar en manos de las empresas un mercado que aún está liberalizado
a medias, sin unas reglas que protejan al consumidor”, insiste la portavoz de
la OCU.
La OCU augura otro posible problema.
“Con lo farragoso que va a ser el sistema, los comerciales pueden hacer su
agosto. Si ya son comunes las prácticas agresivas para arrebatar clientes a la
competencia, prometiendo ofertas complicadísimas que nadie entiende, ¿qué no
harán cuando empiecen a llegar facturas con precios distintos cada hora?”,
comenta Izverniceanu. “Veremos qué pasa el primer mes que los ciudadanos
reciban un susto porque el mercado se haya disparado y les llegue una factura
altísima”, apunta Morales. “Algunos preferirán pagar un precio fijo, aunque sea
más alto. Y otros pedirán volver al sistema anterior”, aventura.
Fuente: www.elpais.com


Para entender la subida de la luz,
ResponderEliminares necesario conocer lista políticos en eléctricas:
http://www.slideshare.net/fullscreen/Asamblea_Logrono/politica-energia15m/1