15 de febrero de 2014
No soy, ni mucho menos, un
experto en cómic (o novela gráfica, como se quiera llamar). Tan solo alguien
que le gusta leer algunos de esos TBO´s. Pero desde que vi que Paco
Roca había sacado un cómic de La Nueve me entusiasme
con la idea de leerlo. Conocía la obra de Paco Roca. Había ojeado Arrugas. No
lo he leído ni vi la película, pero me resulto interesante la temática y las
pocas páginas que pude leer en una librería. Y el tema de la Guerra Civil no
era nuevo para Paco Roca. Ya lo había tratado en El Faro, una pequeña aventura
gráfica que cuenta la historia de un soldado republicano que huye de la
represión y conoce a un farero con el que entabla una bonita relación. Un cómic
corto pero que me pareció lo suficientemente interesante como para tener en
cuenta a Paco Roca.
Mis cómic favoritos sobre
Guerra Civil han sido los de Giménez con Todo 36-39 o ya de la posguerra
Paracuellos o El arte de volar de Antonio Altarriba dibujado por Kim. Pero hace
pocas fechas mi hice con Los surcos del azar, un cómic donde se iba a tratar
una de las cosas que mas me ha apasionado en los últimos tiempo. La
participación de los españoles en la resistencia durante la Segunda Guerra
Mundial y su llegada a París. Sobre todo desde que en año 2011 estuve en agosto
en París y pude asistir a uno de los actos de celebración de la liberación de
la ciudad el 26 de agosto. Y una obra de este estilo bajo los siempre ojos
críticos de un historiador que en muchas ocasiones somos muy exigentes con las
obras.
Tengo que decir que la obra
no me ha defraudado. Porque puede que la participación española en la llamada
“La Nueve” (La Neuf en francés) fuese pequeña. Pero estamos hablando de un
puñado de hombres que salieron derrotados de la Guerra Civil española, que
partieron al exilio y que fueron tratados de la peor de la maneras. Pero que
nunca perdieron la cara a combatir al fascismo. Y cuando pudieron volvieron a
la carga. Porque para los españoles luchar contra Hitler y Mussolini era luchar
contra Franco. El problema es que para las potencias aliadas en la Segunda
Guerra Mundial eso no estuvo tan claro. Sobre todo para estadounidenses y
británicos. Aunque sea anecdótico que los primeros carros de combate que
desfilan por París llevaran el nombre de “Guadalajara”, “Teruel”, “Madrid”, y
enarbolaran la bandera republicana era un pequeño premio a tanta derrota.
Derrota que no tardaría en volver a materializarse.
Pero lo mismo que se ha
logrado rescatar la vida de muchos de esos españoles, también hay que decir que
la mayoría de los componentes españoles de La Nueve eran anarquistas. Eran
militantes de la CNT. Y hay que reconocer su militancia libertaria. Porque para
un anarquista luchar contra el fascismo era una obligación moral.
Aun así los españoles
participaron en muchas más batallas de la Segunda Guerra Mundial. Narvik, Bir
Harkeim, etc. Para muchos de esos españoles la derrota de nazis y fascistas no
significó el fin de las hostilidades. Y muchos de ellos se embarcaron en la
lucha contra el franquismo. Héroes de la Segunda Guerra Mundial fueron
asesinados por el franquismo (como Cristino García Granda). Otros, como
Francisco Ponzán, fueron asesinados en su lucha contra los nazis en Toulouse.
En el mes de abril del pasado año 2013 tuve la oportunidad de dar una
conferencia en Limoges sobre la resistencia libertaria contra el nazismo y el
franquismo.
Pero volviendo al cómic,
Paco Roca nos narra la historia de uno de esos españoles desde que sale del
Puerto de Alicante, hasta que llega a París. Un anarquista. A través de una
entrevista que le hace un joven escritor, el viejo anarquista recuerda todo lo
sucedido. Por las páginas de Los surcos del azar desfilan los nombres de
Raymond Dronne, dirigente de La Nueve, Amado Granell, Charles De Gaulle,
Philippe Leclerc, el anarquista Luis Royo, etc. Las esperanzas, las ilusiones,
las victorias, las derrotas, etc. Todos unos sentimientos encontrados en
palabras de un anciano condenado al anonimato. Muchas veces yo mismo hago un
ejercicio de empatía e intento sentir lo que esos españoles pensaron cuando sus
carros de combate entraban por Port d’Italie y París era liberado. La historia
les burló que la siguiente parada tenía que haber sido Madrid.
Si queremos dar un repaso y
un homenaje a ese puñado de españoles que siempre creyeron en la libertad el
cómic de Paco Roca es fundamental. Si queremos profundizar más en lo que
significó La Nueve, recomiendo el libro de Evelyn Mesquida La Nueve, los
españoles que liberaron París. También El hombre que liberó París de Rafael
Torres, Más allá de la muerte y el exilio de Louis Stein o diversos libros de
Eduardo Pons Prades. Todos ellos, por cierto, citados por Paco Roca.
Para terminar me quedo con
una última frase que dice el viejo protagonista de la historia: “Un ideal es
siempre inalcanzable. Acabamos con el fascismo de Hitler y Mussolini. Aunque
por una carambola histórica no pudimos acabar también con Franco”. Ellos
acariciaron ese ideal. Hoy nos queda su ejemplo y toda la lucha por delante.

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