Por
el
comunista el febrero 16, 2014 •
Por
Lucas León Simón.
Blog
del autor: http://lucasleonsimon.wordpress.com
Han pasado 27 meses, y más allá de la repugnancia
ideológica que nos produce, más allá de la regresión política y del retroceso
generalizado de libertades y calidad democrática que se está produciendo, el
gobierno de Mariano Rajoy se caracteriza por una absoluta incapacidad, una
verificable insolvencia y una torpeza en la gestión rayana en la completa
ineptitud.
Los sucesos de Ceuta, un inadmisible e infrahumano crimen
de estado, revelan hasta qué punto estamos administrados no sólo por
retrógrados de la peor calaña sino por auténticos marmolillos. Se han unido un
ministro medieval y un director de la Guardia Civil, franquista y mentiroso,
hasta los tuétanos.
El hecho diferencial de este gobierno es lo que se
equivoca, no es la anécdota, es la categoría; no es el sofisma es el
resplandor. Decir que no se han disparado pelotas de goma, decir que se iba a
querellar por insinuarlo y admitirlo en delirante rueda de prensa por el
ministro, es todo uno.
La planificación, la coherencia, la verdad, brillan por su
ausencia y el resultado son quince personas, tratadas peor que animales,
muertas. Cualquier gobernante con un mínimo de decoro y decencia personal
habría dimitido. Pero estos, numerarios del Opus, desnudan sus huesos, mondos y
lirondos, de cualquier responsabilidad y se vuelven a su comunión diaria.
Mientras tanto, Jorge Moragas, jefe de gabinete del
presidente, planifica un viaje a Turquía en el que presidente de un país
soberano sirve de telonero y bufón de un acto electoral de un candidato que
reúne todas las sospechas de corrupto y sátrapa del momento, y José Manuel
Soria, ministro de no se sabe qué, se inventa un recibo de la luz esperpéntico,
tan inútil como él mismo y que supone una nueva burla al consumidor.
Llevan adelante unas inusitadas prospecciones en busca de
petróleo, nada menos que en Ibiza o Canarias y espantan a medio mundo de
posibles visitantes, ponen a punto de rebelión hasta sus propios gobernantes y
amagan con matar la gallina de los huevos de oro del turismo, a la par que
diseñan una nueva ley del aborto, que nadie salvo la Conferencia
Episcopal ha pedido, y que rechaza una mayoría social del país, incluida la
propia vicepresidenta del Congreso.
El ministro Wert esconde su cobardía personal buscándose un
arbitrario compromiso en el Reino Unido, concertado tres días antes de la
gala anual de nuestro cine, y los “maquilladores” oficiales del partido diseñan
un currículum falso de un líder andaluz, dedazo desnudo de una entelequia de
democracia, que solo pretende ocultar el aparaterismo pesebrista donde se ha
criado y alimentado.
Acostarse cada noche sabiendo que esta gente nos gobiernan
es inquietante. A punto del insomnio completo. O si no oyendo a una alcaldesa
de la ciudad más importante del país que confunde Andalucía con Asturias, un
gobierno de dos con un tripartito y la velocidad con el tocino de un relaxing cup.
Y detrás están la Gurtel. Y Bárcenas. Y los 100.000
millones regalados a la Banca. Y el lobby de las eléctricas. Y los
sobresueldos. Y el paro. Y el hambre. Y los desahucios. Y el sursum corda.
Desdichados. Ellos y nosotros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario