domingo, 16 de febrero de 2014

EL VIEJO REPUBLICANO. LA PESETA

"La mayor parte de mis compañeros ya han muerto, otros, hace mucho que renunciaron... a sus principios e ideales... que también eso es morir. Yo sin embargo, sigo vivo".

Memoria Histórica | Rafael Espino Navarro | 14-02-2014 |

 

EL VIEJO REPUBLICANO. La peseta.

Autor: Rafael Espino Navarro

 



 

 

 

La mayor parte de mis compañeros ya han muerto, otros, hace mucho que renunciaron

… a sus principios e ideales…  que también eso es morir”. Yo sin embargo, sigo vivo.”

 

Aún recuerdo su lento y pesado andar que detonaba la avanzada edad de José Manuel, “el viejo republicano, como a mí me gustaba llamarlo. El prefería que le llamasen Manolo, a secas. Siempre le llamaron así. Su mascota calada siempre sobre la cabeza, el gastado bastón siempre blandido con su mano izquierda y su blanca blusa de verano y pelliza en invierno fueron siempre compañeros inseparables en los últimos años de su vida, como antaño en otros tiempos lo fueran la mula, la azada y el serón. Tiempos que el recordaba bien, con nostalgia, con cariño,... lejanos tiempos en los que Manolo amó su profesión de  jornalero. El campo, su campo... la tierra, su tierra, que para él lo era todo.

Lo de llamarle “viejo” siempre fue un calificativo ingenuo, casi itil por mi parte. A él le gustaba. Se sena con ello más querido,y sena más fuerte los lazos que nos unen a las personas través de esa sencilla y  noble palabra... me decía en muchas ocasiones, en las que no quise llamarle así. Casi era obligado. Pero para mí su serenidad, sabiduría, comprensión y ganas de vivir chocaban de forma frontal que esa palabra. Manolo seguía siendo en el fondo ese niño que todos de alguna forma llevamos dentro.  Un niño si,… un niño abnegado, apasionado, y muy sentimental.

 

Detrás de su profunda mirada pude muchas veces contemplar la dureza de la vida que le tocó vivir. Sus largos y duros años de infancia, obligado a ser un hombre desde muy pequeño. Él lo cantaba muy bien lo único que he hecho en toda mi vida ha sido trabajar. Desde los ocho años trabajandode sol a sol. Sin derecho a nada. La guerra civil, me arrebató a mis dos hermanos y la posguerra a mi joven  esposa. ¿Dónde va el buey, que no are? Trabajo trabajo e injusticia.”

Esa   injusticia a la que Manolo alude, templó su carácter, yse forjo un rebelde. Apenas tenía 20 años cumplidos y ya militaba en el Partido Socialista Obrero Español. En la primera Agrupación Local Socialista de Aguilar de la Frontera, junto a sus hermanos y sus primos. Muy orgulloso, con la cabeza alta y los dientes apretados, contaba...

 

“... siempre he sido un hombre razonable y abierto. Siempre he respetado la ideología de los demás. No soy comunista, soy socialista y republicano. Socialista de los de antes... no de los de ahora.  Siempre lo seré, he pasado la vida acuartelado en mis ideas, cono en ellas y por eso no me ha gustado nunca diferir de las de los otros.”

 

Republicano y socialista. Eso decía... marcó su forma de ser. Durante su vida, trató con las personas más diversas, visitó los lugares más dispares, pero siempre bajo el respeto a la libertad y a la defensa de los derechos humanos. Defendiendo sus ideas...

 

“… creo que el socialismo, está por encima de las personas, de sus intereses, y sigue siendo la única forma, la única alternativa al sistema capitalista para cambiar las injusticias de este mundo.”

 

Buscando entre sus bolsillos extrajo una raída cartera de dónde sacó un carnet de militancia socialista antiquísimo, del año 31.

 

... s siempre... siempre milité, a pesar del peligro que supuso en algunas ocasiones. Solo por encontrarte esto te mataban. Te jugabas la vida todos los días. Pero a pesar de todo corrí ese riesgo de forma totalmente voluntaria. Por respeto y honor a mis compañeros caídos.  Por la convicción de mis ideales. Los míos, que no intento imponer por la fuerza a nadie...

 

“La mayor parte de mis compañeros ya han muerto, otros, hace mucho que renunciaron… que también es morir”. Yo sin embargo, sigo vivo.”

Cuando apenas le faltan unos minutos para que concluya su particular forma de explicarse, me mira y sonríe mientras al guardar la raída cartera vuelve a extraer del bolsillo un pequeño y brillante objeto que no logro ver muy bien, y que aprisiona entre sus manos. Cogiendo fuertemente las mías,  visiblemente emocionado, me dice...

“nunca he creído en la ley del más fuerte”. Por eso elegí ser republicano. Contar con la gente, con el pueblo es lo más importante, no lo olvides nunca. La República trajo a España una luz distinta, un aire diferente. Fue algo inexplicable. Su olor especial lo inundaba todo. Olor a trabajo, a libertad y justicia. Pero siempre contando con la gente con el pueblo.

Entre mis manos dejó suavemente caer un objeto redondo y brillante. Una pequeña moneda. Una peseta republicana de 1937.

“... guárdala, es para ti... La he llevado toda mi vida siempre encima. Me ha ayudado siempre a recordar. A no olvidar nunca, la lucha y sacrificio de todos nosotros. Los años de rcel y los cientos de miles de compañeros asesinados en la lucha por la libertad.   En los momentos de duda, me hizo ver que mi noble y personal utopía está por encima de las equivocaciones de los hombres y de los partidos. Lo que cuenta es el pueblo. Tómala, es tuya.”

 

 



 

 

Manolo, murió, hace ya unos cuantos años. Creo o al menos quiero creer, que una vez más, cuando se vio solo y desnudo ante sí mismo, por última vez en su vida, frente a la muerte, volvió a levantar su voz convertida ya en grito, que nadie nunca podrá acallar, con la fuerza que emanaba de aquel hombre tan sencillo y a la vez transcendente, reclamando insumisión y libertad, contando con la gente, con el pueblo.

Su ejemplo, me enseñó que “... cada generación tiene la razón de su tiempo. El tiempo que les tocó vivir.”  Su peseta me acompaña siempre, como a él... desde aquel día. Yo como él jamás me dejaré morir nunca...

 

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