Una comisión de la
Universidad de Oslo compuesta por 18 líderes en investigación y formulación de
políticas de distintos campos recogió pruebas durante dos años para analizar la
forma en que la salud se ve afectada por el sistema de gobernanza global
EUROPA
PRESS Madrid 11/02/2014 10:41 Actualizado: 11/02/2014 11:36
Afirman que se necesita
mucha más voluntad política para una reforma sustancial-Unicef
Las
asimetrías de poder, así como la forma poco sistemática de tomar decisiones a
nivel mundial desarrollada desde la Segunda Guerra Mundial, están teniendo
un efecto desastroso sobre la salud humana. Según los resultados de un
informe publicados en 'The Lancet', se suman el creciente descontento de la
población con un sistema económico mundial injusto que favorece a una muy
pequeña élite con una gran riqueza a costa de la degradación ambiental y social
que afecta negativamente a la equidad en salud.
Una
comisión de la Universidad de Oslo, en Noruega, compuesta por 18 líderes en
investigación y formulación de políticas de distintos campos, como la salud,
las finanzas, el desarrollo, el medio ambiente, los derechos humanos y la
política exterior, recogió pruebas durante dos años para examinar la forma en
que la salud humana se ve afectada por el actual sistema de toma de decisiones
a nivel mundial (gobernanza global). Estos especialistas recomiendan que la
equidad en salud sea un objetivo de todos los sectores políticos, económicos y
sociales. Tras señalar que la biomedicina ha aportado enormes beneficios a
las personas, por ejemplo, un flujo continuo de nuevas vacunas eficaces,
medicamentos y diagnósticos, este enfoque tecnológico por sí solo no puede
hacer frente a las causas fundamentales de la inequidad en salud.
A
su juicio, un sistema económico mundial fundamentalmente injusto que
favorece a una pequeña élite con gran riqueza requiere que los responsables de
la salud de la población adopten una agenda mucho más amplia para cambiar esta
tendencia. Esta comisión identifica siete áreas en las injusticias políticas y
económicas que afectan especialmente a la salud de la población: la crisis
financiera global y las políticas resultantes de la austeridad, el conocimiento
y la propiedad intelectual; tratados de inversión, seguridad alimentaria y las
empresas transnacionales; la migración y la violencia armada.
Por
ejemplo, la producción mundial de alimentos es suficiente para cubrir el
120% de las necesidades dietéticas globales, pero la disponibilidad de
alimentos no se distribuye uniformemente. Según estos expertos, la seguridad
alimentaria es una opción política y los intereses políticos corporativos están
impidiendo la distribución equitativa de las fuentes de alimentos en todo el mundo,
dando prioridad a la riqueza sobre la salud. Esta desigualdad no sólo afecta a
los millones de personas que sufren desnutrición y escasez de alimentos, sino
también el número cada vez mayor de individuos en países de todos los ingresos
que sufren mala salud y muerte prematura por la sobrealimentación y la
obesidad.
"Se
necesita mucha más voluntad política para una reforma sustancial" Según
esta comisión, importantes disfunciones relevantes en la gobernanza mundial
están obstaculizando gravemente las mejoras en los resultados de salud:
déficits democráticos (la exclusión de la sociedad civil y las poblaciones
marginadas de la toma de decisiones a nivel nacional y mundial); débil
rendición de cuentas (medios adecuados para limitar el poder); procesos de toma
de decisiones que no pueden adaptarse a las necesidades cambiantes de las
personas, políticas inadecuadas para la salud (los problemas de salud son
demasiado a menudo subordinados a otros objetivos, como el crecimiento
económico y la seguridad nacional), y la ausencia de instituciones
internacionales (por ejemplo, tratados y tribunales) para proteger y promover
la salud.
A
medida que la comunidad internacional negocia un programa mundial de desarrollo
posterior a 2015, esta comisión sostiene que el actual sistema de gobernanza
global para la salud debe reformarse. En concreto, lanza cuatro propuestas:
la creación de una plataforma de múltiples partes interesadas sobre la
gobernanza de la salud; la formación de un comité de seguimiento científico
independiente para medir y monitorear el progreso en la superación de los
determinantes políticos, económicos y sociales de los resultados adversos de
salud; las evaluaciones de impacto de la equidad sanitaria de todas las
políticas y las prácticas, y el fortalecimiento de los mecanismos existentes
para proteger la salud y construir un compromiso a la solidaridad global y de
responsabilidad compartida.
Según
el jefe de la comisión, el profesor Ole Petter Ottersen, de la Universidad de
Oslo, se necesita mucha más voluntad política para una reforma sustancial.
"Ha habido grandes avances en la detección de enfermedades y el
tratamiento de enfermos en el ámbito de la atención de salud en las últimas dos
décadas. Pero sólo una pequeña proporción de la población mundial se ha
beneficiado", lamenta.
A
su juicio, estas "inaceptables desigualdades" para la salud dentro y
entre los países no pueden abordarse desde el sector de la salud a través de
medidas técnicas o en el ámbito nacional por sí solo. "Necesitamos
urgentemente todas las políticas analizadas por su potencial impacto en la
salud humana. Y eso requiere un acuerdo global en el que el crecimiento
económico se dé en colaboración con la equidad en salud", afirma.
Fuente: www.publico.es

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