La gran victoria de
la Marea Blanca es que la inmensa mayoría de la población y de los
profesionales de la comunidad de Madrid están ahora convencidos de que las
privatizaciones no están justificadas.
nuevatribuna.es
| | Por
Marciano Sánchez Bayle | 09 Febrero 2014 - 19:19 h.
Existiendo
consenso en que la paralización por parte del Gobierno de la Comunidad de
Madrid de la privatización total de los 6 hospitales semiprivados y de los
centros de salud, acompañada de la dimisión del Sr Lasquetty como consejero de
Sanidad, se debe fundamentalmente a las movilizaciones de la conocida como
“Marea Blanca”, y que la situación se encuentra en un momento de retroceso,
aunque sea parcial, de las iniciativas privatizadoras, no solo en Madrid sino en
la mayoría del país (Castilla la Mancha, Aragón y Extremadura han renunciado a
algunas de sus propuestas privatizadoras), conviene hacer algunas reflexiones
sobre él porque del éxito.
La
primera tiene que ver con el tiempo político. Es obvio que la cercanía de las
elecciones ha sido un factor fundamental a la hora del abandono de la
Comunidad de Madrid, porque ni éste , ni ningún otro gobierno, quiere afrontar
un proceso electoral con uno de los servicios públicos básicos movilizado, y
menos aún con el cuestionamiento de su política sanitaria y la opinión
mayoritaria de que está deteriorando de manera intencionada el sistema
sanitario público y por lo tanto interviniendo contra los intereses de la
mayoría de la población. No puede olvidarse que, para que este factor entrara
en juego, ha intervenido de manera significativa la tenacidad de profesionales
y ciudadanos en las movilizaciones, porque la propuesta del gobierno madrileño
del PP se produjo en octubre de 2011, y la actual retirada a finales de enero de
2014, es decir tras más de 15 meses de movilizaciones; en este caso si que se
ha cumplido aquello de “resistir es vencer”. Por otro lado también es evidente
que los recursos judiciales han jugado un papel de gran importancia y que la
veintena de ellos presentados han conseguido favorecer esta “ganancia de
tiempo” que ha sido la clave del éxito.
La
segunda es el carácter unitario de las movilizaciones. Se han conseguido
movilizaciones con amplia participación de profesionales de todas las
categorías y ciudadanos, de toda la red sanitaria (centros de salud,
hospitales, etc.) y con el apoyo de todas las organizaciones, profesionales,
sociales, sindicatos y colegios (aunque el colegio de enfermería tuvo una
actitud reticente al principio que cambio después de la ocupación del mismo por
enfermeros/as en lucha) e incluso científicas. Un apoyo tan unánime no se había
dado nunca y por eso la movilización fue tan numerosa y se mantuvo tanto
tiempo; bien es cierto que partir del primer momento la movilización profesional
quedo mas disminuida y el conflicto en los centros sanitarios se mantuvo sobre
todo a base del apoyo ciudadano y de grupos de trabajadores más concienciados.
El carácter unitario no quiere decir unidad, porque otra característica
interesante de la movilización es su tipología de dispersión de los centros de
iniciativa y decisión, es decir que hubo muchas y muy variadas
iniciativas partiendo desde sitios muy distintos, de manera frecuentemente
espontánea e inconexa, y pronto se comprendió por parte de todos que lo
importante era mantener la movilización independientemente de quien la
propusiera y en la práctica funcionó un pacto implícito de no interferencia y
de apoyo a las iniciativas de los demás. En este sentido conviene resaltar el
papel de los sindicatos que supieron aceptar la situación, cediendo
protagonismo a las demás entidades, y apoyando sus iniciativas, a pesar de que
en los primeros momentos el movimiento tuvo un cierto carácter antisindical. El
papel de los partidos políticos de la oposición también se desarrolló en la
misma línea. Por supuesto no todo fue idílico y se produjeron muchas tensiones
entre las entidades, organizaciones y otros organismos presentes, pero al final
se impuso el sentido común y estos enfrentamientos se lograron mantener en un
perfil bajo y no se trasladaron a las movilizaciones ni a la opinión pública.
Conviene
no olvidar que se ha hecho un gran trabajo de concienciación de la ciudadanía
desde hace 13 años (desde que la Comunidad de Madrid asumió las transferencias),
que aunque hasta ahora pasó desapercibido a la opinión pública, ha sido muy
tenaz y amplio y que ya habían existido varias movilizaciones parciales contra
las medidas privatizadoras llevadas a cabo anteriormente.
La
tercera, en parte consecuencia de la anterior, es la tremenda espontaneidad y
diversidad de las movilizaciones. La pluralidad de centros de decisión generó
una gran diversidad de formas de movilización que han ido desde las
tradicionales huelgas y manifestaciones, los encierros en los centros de
trabajo (hospitales y centros de salud, uno de los cuales, el del hospital del
Henares llego a 131 días de duración), las recogidas de firmas, la realización
de un referéndum ciudadano, recitales de música y poesía, “flashmob”,
dramatizaciones, exposiciones fotográficas y una inacabable variedad de
actuaciones, imposibles de especificar en detalle, muchas de ellas impregnadas
de un derroche de creatividad y de ámbito diverso, en muchos casos en
localidades y/o barrios. Aunque a partir de enero de 2013 la movilización se
centralizo en las “mareas” cada tercer domingo de mes, es evidente que la
actividad ha ido teniendo diferentes dinámicas según los centros y los
territorios, así la movilización ha sido mayor y más mantenida en los 6
hospitales a privatizar que en el resto y en algunas zonas, como el Henares
donde la movilización ciudadana ha tenido una mayor potencia. A pesar de lo que
en un primer momento se pudo temer, que la dispersión de las actividades
provocara una pérdida de fuerza, y un cansancio más fácil, la realidad es que
sirvió como un incentivo para retroalimentar la continuidad de las
movilizaciones.
La
cuarta es el impacto mediático. Desde el principio de las movilizaciones se
consiguió una gran repercusión en los medios de comunicación, por supuesto en
unos más que en otros, pero en todo caso se superó la barrera del silencio con
la que habitualmente se rodeaban los conflictos, y también muy pronto se
consiguió el apoyo de la opinión pública y de la publicada, lo que fue muy
importante para el mantenimiento del conflicto. Como suele ser habitual, sobre
todo en la primera parte de las movilizaciones los medios de comunicación se
centraron demasiado en el protagonismo de los médicos cuando la realidad es que
todos los trabajadores de la Sanidad Pública, de todas las categorías estaban
implicados. Según fue avanzando el tiempo cada vez más se fue equilibrando la
información en la medida en que la marca “Marea Blanca” fue imponiéndose. Por
supuesto conviene recordar el papel de las redes sociales en la difusión y
explicación del conflicto y en la convocatoria de las actividades.
El
profundo trabajo de documentación y reflexión sobre los resultados de las
propuestas privatizadoras ha sido también un esfuerzo muy importante y
efectivo. Porque se logró demostrar de manera fehaciente que las propuestas
privatizadoras no ofrecían mejoras en cuanto a la atención sanitaria, sino que
más bien tenía visos de empeorarla y sobre todo que pese a la argumentación
central de la Consejería de Sanidad (el ahorro económico), que tenía unos
importantes sobrecostes, llevaba aparejada unos importantes recortes en los
centros públicos de gestión tradicional e hipotecaba al sistema sanitario y a
la Comunidad de Madrid durante periodos muy dilatados de tiempo. Posteriormente
el descubrimiento de las relaciones económicas de los 2 anteriores consejeros
de Sanidad con las empresas favorecidas por las privatizaciones que ellos
realizaron y las numerosas irregularidades de los contratos para privatizar
totalmente los 6 hospitales PFI (iniciativa de financiación privada) fueron los
argumentos definitivos. Obviamente las movilizaciones son las que permitieron
la gran cobertura de los medios de todas estas informaciones, que sin ellas
hubiesen pasado más desapercibidas.
En
el transfondo de la gran repercusión de la Marea Blanca está el papel de la
Sanidad y de los médicos en la sociedad. La Sanidad es uno de los servicios
públicos básicos que afecta de manera directa a toda la población, lo más
frecuente es “nacer y morir” en un centro sanitario, y durante toda la vida se
acude a los centros sanitarios por múltiples motivos (enfermedades agudas o
crónicas, actividades de prevención, acompañamiento, etc) y prácticamente todo
el mundo tiene una vivencia de la Sanidad de manera permanente (bien como
usuario, como acompañante o a través de algún familiar cercano), por eso es un
tema transversal de continuo interés y en el que todo el mundo se siente
concernido. Por otro lado muchas personas tienen aún la experiencia del antiguo
y desastroso sistema sanitario que pervivió hasta los años 70 del siglo pasado,
y por eso aprecian el sistema actual, y además las personas más jóvenes que
viajan mucho más al extranjero han podido comparar las ventajas de nuestro
sistema público sanitario con los problemas de los sistemas más privatizados, y
por supuesto hay una amplia bibliografía internacional que compara los sistemas
sanitarios donde siempre el sistema sanitario español sale muy bien parado (la
última de la agencia Bloomberg en 2013 nos sitúa como el 5º más eficiente del
mundo y el 1º de Europa).
El
papel de los médicos en las movilizaciones ha sido una gran sorpresa y las ha
favorecido de una manera especial, y ello por varios motivos:
Los
profesionales médicos en general son un grupo social poco organizado y
generalmente muy difícil de movilizar porque, aunque sea equivocadamente, se
ven como una elite social y sanitaria, si bien llevan muchos años sufriendo las
mismas condiciones del resto de los trabajadores, es decir empleos mal
retribuidos, contratos precarios, inestabilidad laboral, etc., a lo que se suma
la incompetencia de los gestores designados por su adscripción política y con
escasa cualificación. Esto ha creado una caldo de cultivo de descontento
crónico que favorecido el estallido en un momento concreto.
Los
médicos siguen siendo vistos ante la sociedad como un grupo de gran prestigio
profesional, rodeado de un halo de poderes casi taumatúrgicos. Aunque la
relación entre los médicos y sus pacientes ha mejorado mucho en tanto en cuanto
se ha producido una evolución hacia una mayor autonomía de estos últimos, la
realidad es que sigue existiendo una relación de gran dependencia en muchos
casos, y por eso las posiciones de los médicos sobre el sistema sanitario, como
ha sido este caso, tienen una gran influencia sobre la ciudadanía.
Por
otro lado los médicos pertenecen generalmente a la clase media o media – alta,
y que estos grupos sociales se enfrenten de manera tan contundente a un
gobierno del PP no es nada habitual y le da a la movilización un plus añadido
de legitimidad, recuérdese que muchos decían “yo he votado todas mi vida al
PP”, de manera que escenificaban la frustración que las políticas de recortes
indiscriminados y de privatizaciones estaba generando entre sus electores.
Finalmente
hay que decir que la actitud del gobierno de la Comunidad de Madrid,
especialmente de su Consejero de Sanidad, ha favorecido claramente las
movilizaciones, porque ha sido prepotente, ha despreciado cualquier tipo de
dialogo y ha sido incapaz de explicar de manera coherente las supuestas
ventajas de sus planes, porque su única respuesta, la repetición de consignas y
la negación de la evidencia han fracasado estrepitosamente, y ni siquiera
han logrado convencer a los suyos.
No
hay que ser ilusos, el proceso de privatización va a continuar siendo impulsado
por las administraciones sanitarias del PP, porque es su objetivo desde hace
mucho tiempo, lo que sucede es que probablemente se pasará a unas actuaciones
menos importantes, en cantidad y calidad, y que pasen mas desapercibidas, al
menos hasta las próximas elecciones generales. La gran victoria de la Marea
Blanca no ha sido solo la paralización de las privatizaciones en los hospitales
y centros de salud, sino sobre todo que se ha logrado la hegemonía ideológica
contra la privatización, o lo que es lo mismo, la inmensa mayoría de la
población y de los profesionales de la comunidad de Madrid están ahora
convencidos de que las privatizaciones no están justificadas y son negativas
para el buen funcionamiento de la Sanidad Pública.
La
gran pregunta es ¿pueden las experiencias de la Marea Blanca generalizarse a
otros ámbitos? Por supuesto a la Sanidad de otras CCAA parece claro que sí,
pero si nos referimos a otros sectores la respuesta es complicada porque como
ya se ha dicho el sistema sanitario tiene unas características muy especiales
que hacen que la experiencia no sea fácilmente reproducible en otros espacios.
Con estas limitaciones habría que señalar 4 aspectos que parecen haber jugado
un papel determinante:
El
primero es el lograr movilizaciones unitarias, porque en una situación como la
actual es primordial lograr una respuesta masiva que solo es posible si se
logra evitar los enfrentamientos internos, lógicamente para ello hay que
respetar tanto la correlación de fuerzas como la pluralidad de agentes en cada
caso concreto.
El
segundo es la sostenibilidad de las movilizaciones y la flexibilidad de las
mismas. Es fundamental mantener la tensión y eso no solo se logra con los
medios más tradicionales (huelgas y manifestaciones) sino también echando mano
de la imaginación.
El
tercero es la importancia de la repercusión mediática y de conseguir la
simpatía de estos hacia los motivos de las movilizaciones, que está muy
influida por la capacidad para argumentar de manera fundamentada las propias
posiciones, de desenmascarar las falacias del contrario, y por la búsqueda de
actuaciones de impacto.
Y
el cuarto y fundamental es conseguir la adhesión y complicidad de la
ciudadanía, lo que por supuesto se ve favorecido si se trata de una causa que
afecte a la mayoría. Este aspecto clave no se puede conseguir de la noche a la
mañana y precisa de un serio y tenaz trabajo previo que logre concienciar
al sector más activo de la misma.
Como
conseguir una victoria, aunque sea parcial, no es nada frecuente, conviene
disfrutarla, pero no tanto para que nos olvidemos que el problema de fondo, la
política del PP de deterioro y privatización de la Sanidad Pública sigue
presente y que solo desaparecerá cuando se les desaloje del gobierno central y
de las CCAA.

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