domingo, 16 de febrero de 2014

¡¡QUE ESTOS VIENEN A POR LA PROHIBICIÓN DE LOS CARNAVALES!!

El ministro del Interior prohíbe los uniformes en los carnavales. ¿Qué será lo próximo?

Viernes, 14 de febrero de 2014

Por Pancho Fonseca / Canarias Semanal

        La Iglesia española y las corrientes del nacional-catolicismo han tenido históricamente una perversa fijación con los carnavales. Durante décadas, disfrazarse en España no sólo estuvo prohibido sino que además fue objeto de especiales condenas por parte de la jerarquía eclesiástica. Si usted se atrevía a ponerse una careta durante la celebración de estas pecaminosas fiestas paganas y carnales corría el peligro de que lo persiguieran en plena calle, lo detuvieran de mala manera y, finalmente, le impusieran una onerosa multa. Sin embargo, el pueblo fue imponiendo la celebración de los carnavales pese a las persecuciones y anatemas condenatorios de la Iglesia Católica y sus sicarios franquistas. De forma que una vez muerto el dictador los carnavales adquirieron carta de naturaleza y empezaron a celebrarse sin ningún tipo de cortapisas.

       Pero hete aquí que estos días, a cuarenta años  de que  desapareciera  la figura del autócrata, nuestro  opusdeísta ministro del interior , Fernández Díaz, ha empezado a mostrar la patita de sus aviesas y retorcidas  intenciones. En efecto, el Ministerio del Interior ha emitido una orden según la cual se prohíbe expresamente el uso del uniforme de la guardia civil como disfraz. La orden no sólo se refiere al uniforme en su integridad, sino también al tricornio y al resto de sus componentes por separado. La verdad es que la prohibición no se explica, porque durante los últimos 30 años no se celebró una sola fiesta de carnaval sin que estuviera presente el uniforme del  "benemerito" Cuerpo que creara  el  Duque de Ahumada, en el siglo XIX, para la represión efectiva del descontento en  la España rural. Que sepamos,  durante  toda esa época no se ha conocido ningún caso de utilización de ese uniforme con distintos fines que los meramente festivos y carnavaleros.

 

      Mucho nos tememos, sin embargo, que el próximo año el meapilas del ministro Fernández prohíba la utilización de las sotanas y de  los hábitos de monjas, tan frecuentes  también en la  celebraciones del Carnaval. Y que al siguiente prohíba - si todavía permanece en el cargo - que ningun ciudadano se disfrace de Mariano Rajoy no sea que alguien pueda confundir la figura del presidente y utilicen su autoridad,  por ejemplo, para anular la reforma laboral o prohibir los desahucios.

       El personal , y con razón, ha empezado a mosquearse, porque a nadie le extrañaría a estas alturas que estos mojigatos del PP terminen incluyendo una orden en el BOE por la que se  ponga fuera de la ley estas festividades de carne y pecado que tantos años  costó reconquistar. Las redes sociales están que echan fuego y no es para menos. La gente menuda está cabreada no porque no le dejen utilizar el uniforme de la guardia civil, que maldita la gracia que les hace, sino por lo que intuyen puede venir después. 

     El inefable Fernández Diaz ha tratado de justificar su insólita ordenanza con el argumento de que el disfraz de guardia civil puede dar lugar a confusiones que podrían poner en riesgo "la seguridad de los ciudadanos", ya que su uso ,  dice,  "presupone la condición de agente de la autoridad de quien lo porte". Personalmente, les confieso que conociendo lo mentirosos compulsivos que son los ultraconservadores españoles  no me acabo de creer  el pretexto esgrimido por este centurión clerical . Yo creo que lo que realmente quieren éstos australopithecus  es acabar con el carnaval porque, como en el caso del aborto, es un terrible pecado mortal  que puede arrastrar nuestras almas hasta el eterno fuego de los infierno. Y ya se sabe el interés que la derecha ultracatólica siempre ha tenido a lo largo de la historia de España por salvar nuestras almas, aunque para ello fuera preciso enterrar bajo tierra nuestros cuerpos.

 

 

 

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