Ave La Meca- Medina
Lunes, 17 de
febrero de 2014
Por
Purificación González de la Blanca(*) - Canarias-semanal.org
¿Medió el rey en la adjudicación del contrato de las obras del AVE a un
consorcio de empresas españolas? Esto es lo que se viene afirmando, pero la
realidad es otra, tan perversa que ningún gobierno la reconocería.
El 21 de marzo de 2011 los medios de comunicación anunciaban que España
se sumaba a "la coalición internacional" que preparaba el ataque
a Libia, con cuatro cazabombarderos F-18, equipados con misiles
aire-aire de medio alcance AMRAAM y de corto alcance Sidewinder, una
aeronave de reabastecimiento en vuelo (un Boeing 707), una fragata F-100,
un submarino y un avión de vigilancia marítima. Despliegue que implicaba la
participación de unos 500 militares españoles. Además, la ministra de Defensa,
Carme Chacón añadió que el gobierno español ponía a disposición
de la OTAN las bases aéreas de Rota y Morón, así como medios navales y
aéreos, después de haber repetido hasta la saciedad, a través de los distintos
medios de comunicación, la frase del guión -repetida también en versión inglesa
y francesa por Obama, Cameron y Sarkozy, entre otros-: "Gadafi
es un tirano que bombardea a su población", y después de
insistir en algo a lo que nadie daba crédito: que solo se trataba de abrir
"un pasillo aéreo" en Libia. Guión seguido a pie
juntillas en el Congreso por la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad
Jiménez, que defendió "una intervención en Libia, destinada a
proteger a la población de los ataques del régimen".
Se había puesto en marcha la bautizada apocalípticamente por EE. UU. como
"Operación Amanecer de la Odisea", una de las agresiones más
sanguinarias e ilegales que se cometiera en la historia contra un país
soberano, un país amigo, por demás. Más de cuarenta países, con un despliegue
bélico sin precedentes, contra uno de poco más de seis millones de habitantes,
al que previamente habían obligado a desarmarse. Agresión ilegal, afirmamos,
porque, no nos engañemos, lo de Libia es un suma y sigue de lo de Iraq. La
Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU solo planteaba la
defensa de los civiles libios de unos bombardeos tan reales como las armas de
destrucción masiva de Iraq, es decir, pura invención. Pero es que el
argumento de "una intervención humanitaria" para proteger a
los libios de unos supuestos bombardeos de su gobierno respondiendo con otros
bombardeos, estos reales, era ya tomarle demasiado el pelo al personal.
Tamaña explicación suponía estar muy falto de luces o muy integrado en la
nómina de medios de comunicación amordazados de la que viene disponiendo el
lobby anglo-judeo-arabo-americano, como la más eficaz de las armas de destrucción
masiva. Además, esa Resolución no autorizaba la intervención por tierra, ni a
bombardear hospitales, universidades, barcos de pesca, bibliotecas, viviendas,
redes de abastecimiento de agua, rebaños, colegios, aldeas, estudios de
televisión, tribus… como ha sucedido. Ni a asesinar al 2 % de la población
libia, ni a dar un golpe de estado, ni a linchar, torturar y asesinar
vilmente (no se nos olvide que a manos de personal de la OTAN que
actuaban en tierra y que, para mayor oprobio, hablaban castellano) al Coronel
Muamar el Gadafi. Es decir: la guerra de Libia ha sido tan
abominable, tan sanguinaria y tan ilegal como la de Iraq.
En la guerra contra Libia han estado implicados hasta el tuétano Arabia
Saudí y Qatar, pagando mercenarios, armas, empresas, políticos
y países. Estos traidores a la causa árabe y colaboradores del imperio, ahora
se esfuerzan en derrocar al legítimo gobierno sirio para facilitar los
maquiavélicos planes imperiales "del Nuevo Siglo Americano"
sobre control de recursos y rediseño del mapa en África y Oriente Medio,
cuyo último objetivo es Irán. Arabia Saudita y Qatar han
institucionalizado y pagado el variopinto equipo conocido como el Ejército
Libre Sirio, que no es otra cosa que un organismo mercenario, al que han dotado
económicamente para su sucio trabajo de sabotajes y asesinatos. Para estos
fines disponen también de dos cadenas de información (es un decir), Al
Jazeera y Al Arabiya, que se han especializado en ofrecer noticias a la
carta, y en la filmación de películas de terror contra los enemigos que en cada
momento les van señalando desde Washington. Que ese "régimen
de la democracia y las libertades" que es Arabia Saudí, probablemente
el único país del mundo cuyo estado se confunde con una familia, en nombre de
una democracia que no practica, se dedique ahora a patrocinar golpes de estado
en los países laicos con más logros sociales del mundo árabe para imponer
gobiernos de Al Qaeda, ya riza el rizo de la perversión.
El 28 de marzo de 2011, Roberto Centeno publicaba un artículo
premonitorio, del que extraemos algunos párrafos: "La urgencia de
Francia por iniciar la guerra contra Gadafi, su precipitación en reconocer como
un "Gobierno legítimo" a la amalgama de golpistas (islamistas
radicales unos, ex altos cargos traidores otros) hacía evidente la existencia
de intereses económicos muy poderosos por parte de Francia, para cambiar un
Gobierno que favorecía mucho más a las empresas españolas e italianas que a las
francesas". "La prensa italiana ha desvelado con todo lujo de detalles
como los servicios secretos franceses organizaron el pasado mes de noviembre en
París y en Bengasi con un grupo de traidores libios el golpe para derrocar a
Gadafi, que no era un peligro para nadie". "El ministro francés de
Asuntos Exteriores, Alain Juppé, no ha tenido rubor en delinear cómo
deberá ser el futuro de Libia, explicando con total desvergüenza quién
representa y quién no a los rebeldes". "Las decisiones de
Rodríguez Zapatero han sido una tras otra un rosario de disparates,
generalizaciones y maldades… No obstante, uno no creía posible una estupidez
como la intervención en un golpe de Estado para derrocar a un presidente
amigo".
Como en otros golpes similares, los servicios secretos y los golpistas
libios "han montado una rebelión popular contra la que han disparado
francotiradores desconocidos, construyendo así la patraña de defensa de los
derechos humanos. Unos derechos que a Francia le importan un pimiento, como le
importó un pimiento el exterminio de 800.000 seres humanos en Ruanda,
donde enfrentó unas etnias con otras por el control del coltán, un mineral
estratégico esencial; o los genocidios ignorados en otros países africanos por
el control del cobalto, la bauxita o la cromita. La participación de España en
el ataque a un país, para cuyo Gobierno no tenemos más que motivos de
agradecimiento, no solo es un error histórico y una felonía, es un auténtico
disparate en lo económico y un desastre potencial en lo político."
(N.A. Y una clara demostración de que los derechos humanos, los crímenes y los
asesinatos de lo que ya va por 200.000 libios también importan al gobierno de
España un pimiento)
"El
desastre está en los miles de millones que las empresas españolas, mimadas por
Gadafi, van a perder tanto en el caso de que éste acabe ganando, como si
pierde. Nuestros políticos de uno y otro signo que han apoyado esta locura de Zapatero
sin informarse de lo obvio y sin analizar siquiera las consecuencias, son un
hatajo de irresponsables, que aparte de haber secuestrado la democracia en su
propio beneficio ahora nos han metido en un conflicto en que perderemos
sí o sí. Porque España era la tercera nación del mundo con más intereses
económicos en Libia. En 2007, durante una visita a España, Gadafi fue
agasajado como el Emperador de China por Zapatero. No fue para
menos, porque el viaje se saldó con un río de contratos a empresas españolas
por valor de 12.300 millones de euros: 7.300 en infraestructuras, 3.500 en
petróleo y gas y 1.500 millones en armas, exportaciones de armas que subieron
desde entonces un 7,7%. Situación de trato favorable a España, que mejoró
más aún a raíz de la última visita a Libia del Rey en enero 2009,
que cerró contratos por valor de casi 5.000 millones de euros. En aquella
ocasión, Don Juan Carlos abrazó con efusión a Gadafi y le llamó hermano.
Y todo esto, es lo que Zapatero, con el apoyo unánime del resto de la dictadura
partitocrática coronada, acaba de tirar por el fregadero."
"Sin embargo, el aspecto económica, pese a ser importante, puede
acabar siendo una broma si se produjera la caída de Gadafi. Sus
opositores son mayoritariamente islamistas radicales, que tienen de
demócratas lo que servidor tiene de obispo, y que en caso de ganar con nuestra
ayuda la guerra abrirían una plataforma gigantesca al Islam radical en todo el
Norte de África. El muro de contención que es hoy Gadafi para los terroristas
de Al Qaeda que dominan los países de su frontera sur (Níger, Chad o Sudan)
desaparecería. Tendrían una salida perfecta al Mediterráneo para extender su
guerra santa contra los infieles, es decir, nosotros, financiados además con
los inmensos recursos del petróleo libio. Un escenario que se convertiría en
apocalíptico, si como es más que seguro, la ultrarradical Hermandad Musulmana…
se hace con el poder en Egipto. Esta ola de radicalismo anegaría todo el Norte
de África. Tendríamos literalmente el enemigo a las puertas."
"Para
esto Zapatero nos mete de lleno en una guerra, con el apoyo de un Rajoy
que ha dicho amén como un corderito, permitiendo que esta barbaridad salga
políticamente gratis a los socialistas. Realmente estamos en manos de
insensatos, pusilánimes y oportunistas, como la pacifista Carme, que después de
haber laminado literalmente la capacidad operativa de nuestras Fuerzas Armadas
parece encantada con la guerra como vía de promoción para sustituir a Zapatero.
Es el mundo al revés". Hasta aquí los párrafos del artículo de
Roberto Centeno.
Con fecha 25 de mayo de 2011 los medios de comunicación informaban de una
visita de la ministra de Asuntos Exteriores Trinidad Jiménez a
Arabia Saudí "para promover las inversiones de empresas españolas en
este país, en especial, la participación en el proyecto de construcción del
tren de alta velocidad entre las ciudades santas de La Meca y Medina",
proyecto al que aspiraba un consorcio de empresas españolas. Además de abordar
los asuntos económicos, el objetivo de la visita era "afianzar las
relaciones políticas entre ambos países en un momento de cambio en el mundo
árabe". En realidad los saudíes pedían a España una mayor
implicación en la guerra contra Libia. La ministra detalló la aportación de
España a esta "intervención humanitaria" y pidió a cambio la
adjudicación de las obras del AVE. La información publicada en los medios
añadía que el Gobierno español "se ha volcado en los últimos meses en
intensificar la relación económica con países del Golfo Pérsico, como Qatar y
Emiratos Árabes" -ahí es nada-, casualmente los que trabajan codo a
codo con el lobby y llevan el terrorismo allí donde se les indica.
Era vox pópuli en los círculos del poder que la contrapartida a la
entrada de España en la guerra contra Libia podría ser la adjudicación de
las obras del AVE a empresas españolas. ¿Qué menos, tras haber perdido miles
de contratos al implicarse contra Libia -en donde España ocupaba el número dos
en las importaciones- que recibir algún tipo de compensación por parte de uno
de los principales socios del lobby: Arabia Saudí, que había pedido
expresamente la participación de España?
El 20 de octubre de 2011 los medios de comunicación informan de la
"muerte" de Gadafi. En España la noticia es apagada con
otra, la del cese definitivo de la actividad armada de ETA. Pero el video
de la tortura, linchamiento y asesinato del Coronel, y, posteriormente,
la exhibición de su cuerpo vilipendiado hasta la saciedad,
conmueven al mundo. Rubalcaba declara que "la muerte de Gadafi
es un avance". Pero pese a que la maquinaria del PSOE tiene anestesiada a
la práctica totalidad de la militancia, algunos de sus dirigentes piden
explicaciones: no era ese el guión de la Resolución 1973 del Consejo de
Seguridad. La indignación es grande, dentro y fuera del partido. Las ministras
Chacón y Jiménez, que continúan sin pronunciar la palabra
"guerra", son fuertemente cuestionadas, y Zapatero
-que evita las apariciones en público- cae a los niveles más bajos de
popularidad. Los pronósticos aventuran la pérdida del poder, como ya sucediera
con el PP y su participación en la guerra contra Irak.
A
raíz del vil magnicidio la movilización en el gobierno es general y las
gestiones con Riad se intensifican: las voces pueden ser acalladas si se
confirma finalmente el contrato del siglo. Aquí es cuando piden -y logran- la
intervención del rey. La discrepancia baja el tono cuando los saudíes se
comprometen a pagar los servicios prestados.
El
26 de octubre de 2011 la Agencia EFE da la noticia de que el
contrato del AVE La Meca-Medina por unos 6.500 millones, ha sido
adjudicado a un consorcio español. La información ampliamente difundida
por la práctica totalidad de los medios de comunicación españoles dice
así:
"España
se ha enganchado al "megacontrato" de construcción del tren de
alta velocidad (AVE) entre La Meca y Medina, que con un presupuesto de
6.736 millones de euros acaba de ser adjudicado por el gobierno de Arabia Saudí
a un consorcio integrado por doce empresas españolas y dos saudíes, que supone
el montaje de 450 kilómetros de vía férrea de altas prestaciones y otras instalaciones
relacionadas con el tren. El consorcio adjudicatario está integrado por las
sociedades públicas Renfe, Adif e Ineco, dependientes del ministerio de
Fomento. También participan las privadas OHL, Cobra (del grupo ACS),
Consultrans, Copasa, Imanthia, Inabensa, Dimetronic, Indra y Talgo, que
será la encargada de suministrar los trenes. En conjunto, las empresas
españolas copan el 88% del consorcio, denominado "Al-Shoula",
y que se completa con dos sociedades saudíes (Al Shoula y Al Rosan)".
No es la primera vez que algunas de las mencionadas empresas (que, por
cierto, son de sus accionistas y no de España) se benefician de las
guerras.
De nuevo interviene el rey, para agradecer al sátrapa de Arabia Saudí la
adjudicación de estas obras.
El 14 de enero de 2012, ya con el gobierno del PP, los ministros
de Fomento, Ana Pastor y Asuntos Exteriores, García Margallo, ratifican
en Riad el contrato del AVE La Meca- Medina, con el Príncipe Abdul
Aziz Bin Mishal Bin Abdulazidy los ministros de Hacienda y Transportes de
Arabia Saudí, como contraparte.
El
15 de febrero de 2014 varios medios de comunicación informan de que "Ana
Pastor visita las obras del AVE que unirá La Meca con la ciudad de Medina"
Pero el AVE Medina-La Meca no solo vale 6.736 millones
de euros. Vale también la destrucción del país más próspero de África,
el asesinato de más de 200.000 libios, el vil linchamiento del coronel
Gadafi, la imposición en Libia de un gobierno mercenario dirigido por Al Qaeda
(incluso con algunos de sus dirigentes relacionados con los atentados del
11-M)*, que supone una amenaza para toda Europa, y la pérdida de miles de
contratos diversificados de una multitud de empresas españolas que trabajaban
en Libia ¿Hay quien dé más?
Por eso afirmamos que este contrato chorrea sangre.
( Escrito el 16 de mayo de 2012 y revisado
el 14 de febrero de 2014).
* Abu Abdullah al
Sadeq, el hasta hace poco jefe supremo del Grupo Islámico Combatiente Libio
(GICL), y el comandante rebelde Belhadj reconocieron sus relaciones con
los cabecillas del 11- M
http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/economia/trinidad-jimenez-busca-dinero-arabia-saudi-20110525
http://www.lasprovincias.es/videos/actualidad/espana/930980289001-trinidad-jimenez-defiende-intervencion-libia.html
http://www.lavanguardia.com/economia/20120114/54244921554/espana-arabia-saudi-ratifican-contrato-ave-la-meca-medina.htm
http://economia.elpais.com/economia/2011/10/26/actualidad/1319614379_850215
http://www.cotizalia.com/disparate-economico/2011/ataque-libia-error-historico-zapatero-20110328-5157.html.
http://elpais.com/tag/abu_abdullah_al_sadeq/a/
http://www.peonesnegros.es/descargas/acusacion_11-M.pdf
http://www.atlantico.net/articulo/economia/ministra-ana-pastor-visita-trabajos-ave-meca/20140214212615257497.html
(*) Purificación González de la Blanca es integrante de "Ojos para la
Paz".

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