- Analistas y protagonistas
de la historia andaluza explican a 'Público' por qué la Junta siempre ha
estado gobernada por el PSOE, en solitario o con otros socios. La razón
principal, explican, es que en 1982 la derecha se negó a respaldar la
autonomía.
Por IÑIGO ADURIZ
20/02/2014
07:29 Actualizado: 20/02/2014 07:29
Manifestación del 28 de
febrero de 1980, con motivo de la celebración del referéndum que aprobó la
autonomía de Andalucía.CyT Editores / Centro de Estudios Andaluces. FOTO: Pablo
Juliá
Estaba
llamada a ser la noche maldita para la historia del PSOE andaluz y para la del
socialismo y la izquierda entera en general. Por primera vez en treinta años, aquel
25 de marzo de 2012 la derecha iba a hacerse con el poder de la comunidad
autónoma más grande y más habitada de todo el Estado. Así lo auguraban
todas las encuestas: el PP obtendría mayoría absoluta y su candidato, Javier
Arenas, se convertiría en el primer presidente conservador de la Junta de
Andalucía.
Pero
eso nunca sucedió. Un acelerado y sorprendente recuento desveló que la
comunidad, o por lo menos los andaluces que sí fueron a las urnas, seguían
siendo mayoritariamente de izquierdas: la suma de PSOE e IU volvió a superar al voto de derechas al
llegar exactamente al 50,86% de los votos, y al 54% de los escaños en el
Parlamento andaluz. El presidente fue, de nuevo, socialista. José
Antonio Griñán organizó su gobierno y, en septiembre de 2013, se lo cedió
a Susana Díaz.
Desde
la llegada de la democracia, Andalucía siempre ha tenido presidentes
socialistas y mayorías de izquierdas. Es el gran bastión de la izquierda
española. En las nueve elecciones al Parlamento andaluz celebradas desde la
instauración de la autonomía hace exactamente 34 años, el 28 febrero de 1980 y
por referéndum, la izquierda —la suma de PSOE e IU o PCE— ha estado siempre
por encima del 50% de los apoyos y en cuatro de ellas —1982, 1986, 1990 y 2004—
incluso ha superado el 60%. Si a ese porcentaje se incluye el obtenido por
los nacionalistas del Partido Andalucista con los que el PSOE gobernó de 1996 a
2000 y que también dicen ser de izquierdas, la cifra final es incluso
mayor.
Un importante rechazo social a la derecha
Pero,
¿a qué se debe esta permanencia de la izquierda en el poder durante tantos
años? ¿Hay factores demográficos, sociológicos o políticos? ¿Tiene que ver con
los candidatos? ¿O es más una cuestión de siglas? ¿Se relaciona con la historia
reciente de Andalucía? Estas son algunas de las preguntas a las que trata de
dar respuesta este diario. Para ello, Público se ha puesto en
contacto con distintos analistas políticos andaluces y del resto del Estado,
así como con algunos de los protagonistas de la realidad política andaluza de
los últimos 30 años.
Javier Pérez Royo: "La derecha tiene un problema de
legitimidad, porque la UCD pidió el 'no' para la autonomía"
Los
expertos defienden opiniones diferentes, y varias teorías. La primera sería la
que explica que más que por una filiación hacia el PSOE, el sucesivo triunfo
de este se explica por el rechazo a la derecha, hoy representada por el PP.
Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de
Sevilla, insiste en que "el origen" de la evolución electoral de los
andaluces se remonta precisamente a ese 28 de febrero de 1980 en el que se
aprobó en referéndum la autonomía de Andalucía.
"Desde
entonces el centro derecha español tiene un problema de legitimidad porque la
UCD, que estaba en el Gobierno, intentó impedir que se instaurara la autonomía
y pidió el 'no'", explica. La estrategia del partido de Adolfo Suárez
se sigue recordando, a juicio de Pérez Royo, por parte de los andaluces, ya que
"hay una desconfianza hacia la derecha que se reaviva en cada una de las
elecciones".
Persiste el "sentimiento de clase"
De
este "fenómeno histórico" también da cuenta Manuel Villoria, profesor
de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos. Él insiste en que Andalucía
es "una autonomía construida contra la derecha y con el apoyo de la
izquierda", que "ha asumido una especie de sentimiento
nacionalista" para el que el PP "no ha sabido aportar ninguna
alternativa".
Cristina Ares: "Sigue habiendo grandes desigualdades, lo
que en la práctica beneficia a la izquierda"
"Salvando
las distancias" con los nacionalismos de Catalunya o Euskadi, también
reconoce la defensa de la identidad andaluza Amparo Rubiales, expresidenta del
PSOE andaluz y primera mujer en formar parte de la Junta, al ser nombrada consejera
de Presidencia por el primer presidente autonómico, Rafael Escuredo. "Hay
una identificación entre PSOE, la izquierda y Andalucía", porque
"se ganó un referéndum contra un Gobierno de la derecha", que
"nunca ha entendido a Andalucía" y "nunca ha sabido diferenciar
al pueblo andaluz".
Más
allá del identitario, otro de los factores que resaltan los analistas
consultados es "el sentimiento de clase" que aún persiste entre la
sociedad andaluza. "En Andalucía sigue habiendo una fuerte
identificación de clase", asegura Javier Lorenzo, profesor de Ciencia
Política, "que hace que a pesar de que el PSOE pierda apoyo electoral los
desafectos se vayan a otras formaciones de izquierda" y no al PP,
"con el que el electorado mantiene una mayor distancia".
Trabajadores del campo frente al "señorito"
"Sigue
habiendo grandes desigualdades en Andalucía, lo que en la práctica le beneficia
a la izquierda en términos electorales", añade Cristina Ares,
profesora de Ciencia Política de la Universidad de Santiago, que hasta 2011 fue
concejal del PP en Lugo.
Manuel Villoria: "Es difícil que la gente pueda votar a la
derecha en el ámbito rural. Se le identifica con el señorito"
"Existe
una estructura social, especialmente en el ámbito rural, que hace difícil que
la gente pueda votar a la derecha, porque se identifica a ésta con el
señorito", agrega Villoria, sosteniendo una teoría que también comparte la
propia Rubiales: "Andalucía es una tierra de latifundios en la que
muchos ciudadanos trabajaban y vivían del señorito". Por eso atribuye
ella el sucesivo triunfo de la izquierda y, en concreto, el del PSOE. Porque la
gente "recuerda el maltrato de la derecha", y que tras la reforma
agraria —una de las primeras leyes aprobadas por la Junta—, y gracias al
"blindaje" de la educación o la sanidad públicas "vive
infinitamente mejor".
Cristina
Ares matiza que más que por el carácter rural de una gran parte del extenso
territorio de la comunidad autónoma, lo que determina que el voto gire hacia
la izquierda es "el reparto de la propiedad", que a diferencia de
otras comunidades eminentemente rurales, como Galicia, en el caso andaluz está
en muy pocas manos.
Ayudas y redes clientelares
Las
ayudas públicas, característica y orgullo que se exhibe desde la izquierda, han
constituido unas "redes clientelares" que a juicio de otros de los
analistas consultados podrían estar detrás de la fuerza de PSOE e IU en la
comunidad. La catedrática de Ciencia Política de la UNED, Lourdes López Nieto,
lo resume en una frase: "En Andalucía sigue habiendo mucha gente que
depende de lo público". Según ella los andaluces perciben que es la
izquierda la que garantiza esas subvenciones, como el polémico PER, a pesar de
que "el PP, cuando llegó a otros gobiernos autonómicos, no se atrevió a
romper otros sistemas de ayuda similares".
Lourdes López Nieto: "Es una comunidad en la que mucha
gente depende de lo público"
Lorenzo
va incluso más allá y reconoce que incluso dentro del PSOE —partido con el que
él mismo ha colaborado— se advierte la existencia de esas redes clientelares.
En el partido, afirma, "se conoce a Andalucía como el Régimen, porque
la Junta tiene un aparato brutal". Como ejemplo cita el
"cortejo" de delegados provinciales con el que la hoy presidenta de
la Junta, Susana Díaz, acudió hace apenas unos días a Barcelona, para
entrevistarse con el president de la Generalitat, Artur Mas. Ares considera que
también es determinante "la solidez y la institucionalización" del
partido de los socialistas en la comunidad.
Pérez
Royo aporta su propia conclusión final al considerar que "Andalucía es una
consecuencia del Estatuto de Autonomía" que rechazó la derecha y que se
aprobó en 1981. Por eso, porque el PP "nunca ha querido esa autonomía y
la sigue sin querer", el constitucionalista cree que el partido que
ahora liderará Juanma Moreno "no tiene mensajes" para la comunidad y
le será difícil ganar unas elecciones. "En este caso son las siglas las
que les perjudican", apunta.
Fuente: http://www.publico.es/


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