Un tema como este no estaba
exento de enfrentamientos en aquella época.
Jueves, 20 de febrero de 2014
Según escribe Nuño Domínguez
en un artículo titulado "Así era la ley del aborto hace más de 2.000
años", publicado en la revista científica digital "Materia"
varios estudios han explorado la tolerancia al aborto en las cultura clásicas.
La interrupción del embarazo era una legítima forma de controlar la población
defendida por los cráneos más privilegiados de Grecia, incluidos Platón
y Aristóteles.
Al
igual que hoy, - continua diciendo Domínguez en su artículo - un tema
como este no estaba exento de enfrentamientos. Por ejemplo, un estudio reciente
resalta que en Grecia había médicos que se negaban a practicar cualquier tipo
de aborto por su juramento hipocrático. En la actualidad, en España no faltan
voces que mantienen lo mismo. Sin embargo no está claro si el juramento
original de los médicos incluía la prohibición relativa al aborto.
Hay
estudios que apuntan a que su inclusión fue posterior y por influjo de los
pitagóricos, la única gran escuela de pensamiento griega que se oponía a
cualquier aborto, pues lo consideraban un “asesinato”.
Esto se debía a que pensaban que el “alma” entraba en el
cuerpo en el momento de la fertilización, según resalta otro trabajo muy
reciente sobre el tema. Sin embargo, puede que el propio Hipócrates, el
médico heleno que dio nombre al juramento, no fuera de esta opinión, pues
señalaba que el feto no tenía vida hasta, al menos, los 40 días. De cualquier
forma, el eco de los “asesinatos” pitagóricos o los plazos de
Hipócrates recuerdan a argumentos usados hoy para defender o execrar el aborto.
“Cuando las parejas tengan
demasiados hijos, dejemos que se realicen abortos antes de que dé comienzo la
vida y el sentido”, dijo Aristóteles
En Roma abortar también era tolerado, pero esa tolerancia no tenía
mucho que ver con la civilización, al menos tal y como la entendemos hoy. Los
hombres tenían derecho a hacer que su mujer abortara si no querían su hijo,
pero si estas lo hacían por su cuenta podían ser castigadas y su marido tenía
derecho a exigir el divorcio, según relata el estudio mencionado, publicado en
Acta Medico-Historica Adriatica. Por lo general, las normas del aborto
trataban de atender las necesidades del hombre más que de la mujer, algo que
los romanos compartían con los griegos.
El
aborto en Roma fue “popular” hasta el año 374, cuando el
imperio atravesaba ya una crisis militar y económica que le llevaría a su
desaparición. Unos años antes, la Iglesia católica había comenzado a “condenar”
a todas las mujeres que abortaban, que debían expiar su pecado durante diez
años, resalta el estudio.
Irán y España
En aquellos tiempos, una de las
potencias pujantes contra Roma era Persia, un lugar donde las leyes del aborto
eran totalmente diferentes, según relata el estudio, realizado por
historiadores de la medicina y la ciencia de Irán. “Los antiguos persas
valoraban el feto y lo equiparaban con cualquier otra persona”, añade.
En la
civilización persa anterior a la invasión musulmana se consideraba que la vida
de un ser humano comenzaba con la fertilización y existían “duras” leyes
en contra de cualquier tipo de aborto, resaltan los autores. Esas leyes
obligaban a parir a las mujeres aunque sus hijos fuesen fruto de una violación
y establecían diferentes vigilantes para asistir al parto y asegurarse de que
el bebé era mantenido en condiciones. A cambio existían normas que aportaban
dotaciones de alimentos a mujeres embarazadas y también bajas maternales, según
detalla el trabajo mencionado.
Hoy las cosas han cambiado. En Irán,
actualmente una república islámica, abortar sigue siendo difícil para algunas
mujeres a pesar de la liberalización del aborto realizada en 2005. Entre otras
cosas, la ley recoge decenas de enfermedades y defectos del feto en cuyos casos
se permite abortar previa admisión por parte de las autoridades. En España,
el nuevo proyecto de ley del aborto elimina el supuesto por malformación o
defectos en el feto. Mientras, en la calle, en las iglesias y en los medios
siguen oyéndose argumentos que recuerdan a los que se esgrimían hace más de
2.000 años.
Fuente: www.canarias-semanal.org

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