Artículos de
Opinión | Sandra Barrilaro y Sergio Pérez* | 05-03-2014 |
El Gobierno
español pretende poner límites al crowdfunding; según el nuevo anteproyecto de
ley, la financiación colectiva por Internet tendrá un límite de 3.000 euros por
mecenas/proyecto y 6.000 euros por mecenas/año en una misma plataforma.
Aunque el
borrador es confuso, y parece que en principio esta medida no afectaría al
denominado ‘crowdfunding básico’ (basado en donaciones/recompensas) sino al
equity crowdfunding (acciones en una empresa a cambio de dinero) y al
crowdlending (o préstamos P2P), no deja de resultar un aviso a navegantes –no
otros que la propia ciudadanía- que abre la puerta a adicionales restricciones
impuestas desde arriba. Una maniobra reguladora tras la que muchos advierten la
alargada sombra de la banca.
Significativamente,
el ministro ha declarado que al recurrir al crowdfunding se prescinde de
cualquier tipo de intermediario -léase “agentes bancarios”- y se opta por
saltarse “todos los cauces habituales”. Esos cauces habituales que tienen
estrangulado el crédito a autónomos y PYMES.
Por eso está
teniendo tanto éxito la microfinanciación colectiva, porque ningún banco va a dar
crédito a un grupo de gente joven que quiere grabar su primer CD musical, o a
un proyecto que pretende mejorar la construcción de asentamientos locales en la
India, o la rehabilitación de un molino junto con su entorno medioambiental y
cultural o la traducción y publicación de un libro. Por poner unos pocos
ejemplos actuales en diversas plataformas españolas.
Los miembros
de este gobierno, aprendices de la brujería neoliberal anglosajona, se revelan
al mismo tiempo acogotados y medrosos ante ciertas iniciativas privadas que
cuestionan esos “cauces habituales” por los que el ministro nos anima a
circular (pagando el consabido peaje, huelga decir). Un gobierno que pretende
dar impulso a los “emprendedores” no puede actuar con semejante estrechez de
miras, que está llevando a la paralización de muchos sectores de la economía.
Pongamos
sólo un ejemplo: la microfinanciación con 3.500€ de la edición de un libro. Con
ello una pequeña editorial seguirá luchando por mantener una actividad en
peligro de extinción. Dará trabajo a una traductora, un maquetista, una
imprenta, unos distribuidores, unas heroicas librerías… todo esto generará
movimiento, algún que otro puesto de trabajo, un poco de riqueza, impuestos… y
algunos de estos actores hasta habrán recurrido en algún momento a esa banca
que se pretende proteger pidiendo crédito para un local donde vender ese libro,
vehículos para transportarlo, maquinaria para imprimirlo, un portátil para
maquetarlo… sin hablar de cuestiones menos tangibles como la creación, la cultura,
la dignidad de un empleo, etc., que también son riqueza.
Y esa misma
estrechez de miras es la que llevó a aumentar el IVA cultural para aumentar la
recaudación y ha supuesto el cierre de cientos de salas de cine y teatros,
disminuyendo con ello la recaudación.
Un gobierno
que tira con cañón a las pequeñas iniciativas y amnistía a los defraudadores
fiscales, calculó que de los 25.000 millones de euros en dinero negro
recuperaría 2.500 perdonando a los malvados, y ahora tiene miedo de que con las
plataformas de financiación colectiva se blanqueen cantidades superiores a
6.000 euros. Eso sí, la amnistía permitió hacer esto utilizando los “cauces
habituales”, no hizo falta más que ingresar el dinero en una cuenta corriente y
al día siguiente ya estaba blanqueado.
En cualquier
caso, y como al final a la banca la rescatamos entre todos, no creemos que esto
sea lo que más asuste a este gobierno mal llamado popular. Lo que teme es que
los ciudadanos nos salgamos de “los cauces habituales”, que aumente el trueque,
la solidaridad, la independencia y de paso la conciencia.
*promotores
del portal de crowdfunding www.namlebee.com

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