Las imitaciones de Syriza en el estado español
Viernes, 8 de noviembre de
2013
Por Ernesto Gutiérrez - Canarias Semanal
Escribe Andoni Baserrigorri en el periódico digital La Haine, en un artículo que titula "Las Syrizas", que a estas alturas parece oportuno recordar que desde la prensa europea se nos ha querido ocultar el auténtico rostro de la formación política griega "Syriza" presentándola como una organización adscrita a la izquierda radical, que aspira a terminar con el capitalismo tratando de provocar una ruptura en Grecia. Esa fue la puesta en escena y así nos la mostraron.
Syriza ha correspondido a este juego propagandístico con la clara intención de captar el voto de amplios sectores de la sociedad griega que están ya hartas de un sistema, el capitalista, que les está arrastrando hacia una situación límite y a una miseria creciente. Cuenta Baserrigorri en su artículo que a Syriza le sucede algo parecido a lo que relata un viejo refrán castellano que dice que el diablo para engañar siempre está mentando a las sagradas escrituras.
Y es que el sistema está particularmente interesado en la existencia de una izquierda que pueda absorber el voto revolucionario y reconducirlo hacia posiciones moderadas y controlables. Responde a sus intereses que exista una izquierda que asuma que el parlamentarismo burgués es la única forma de organización política de la sociedad; una izquierda que como la que hemos conocido en el estado español, termine por desilusionar a la clase obrera llevándola al convencimiento de la imposibilidad de acabar con el capitalismo.
Syriza no ha sido históricamente una novedad. Organizaciones como esta las ha conocido frecuentemente el movimiento obrero a lo largo de la historia de los dos últimos siglos. Syriza no es más que una versión actualizada de aquella experiencia vasca que se llamó Euskadiko Ezkerra, que al final terminó dando con sus huesos en las filas del PSE-PSOE.
La verdad es que no han tardado en salirle a Syriza numerosos imitadores. Tanto aquí como en otros lugares han aparecido clónicos de Syriza esgrimiendo la esperanza de que la estrategia de acumular fuerzas a la izquierda de la socialdemocracia era el camino para tomar el poder por parte de los sectores populares y empezar a cambiar las cosas en la vieja Europa.
En el Estado español, la primera experiencia a la Syriza tuvo lugar en Galiza, lugar donde una variopinta amalgama de grupos de izquierda crearon Anova, que pronto adoptó el apodo de la "Syriza galega". No hizo falta que transcurriera mucho tiempo para que Anova pactara con el izquierdismo reformista de IU, sin que ello pareciera preocuparle mucho a sus integrantes. Lo importante era, según ellos, que en la suma hubiera un montón de siglas de cara a lograr un buen resultado electoral.
Pasados ya varios meses, la llamada "Syriza galega" ni ha puesto en marcha ningún tipo de política anticapitalista, ni tampoco soberanista. Pero lo que sí ha hecho es ofrecer es una monumental y escandalosa gresca pública por parte de los grupos que la integran, disputándose, como si de rivales se tratara, la obtención del escaño de uno de sus miembros que debía dejar el Parlamento por razones laborales.
Y es que, como concluye escribiendo Andoni Baserrigorri, "el reformismo y el revisionismo es más viejo que mear contra la pared".

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