Un cuadro de duras
sanciones pena la discrepancia pública con los órganos de dirección
Viernes,
8 de noviembre de 2013
Joaquín
Díez / Canarias Semanal
Aunque
resulte difícil de creer, dentro de muy poco los afiliados de
Izquierda Unida en Madrid no podrán discrepar públicamente de las
decisiones tomadas por la dirección de esa Coalición en la capital de España.
Los nuevos estatutos propuestos por IU -Madrid prohibirán taxativamente a sus militantes que formulen observaciones críticas en público sobre decisiones tomadas por la dirección de la federación madrileña.
De acuerdo con la decisión tomada por la dirección que encabeza su coordinador general Eddy Sánchez, considera como una infracción grave la "manifestación pública, por cualquier medio de difusión, de opiniones, ideas o comentarios contrarios a las decisiones, acuerdos y resoluciones de los órganos de IUCM"
Los nuevos estatutos contemplan la suspensión como afiliado de aquellos que disientan públicamente de la dirección durante un período que va de un mes a un año. . Según los mismos estatutos, la reiteración pública de las críticas en contra de la dirección serán consideradas como "infracciones muy graves", y castigadas con una suspensión de militancia de hasta dos años o incluso la expulsión definitiva de Izquierda Unida.
Sin embargo, la federación de Madrid no es un caso aislado, según informa el periódico digital socialdemócrata eldiario.es. A nivel estatal IU contempla también estas sanciones en sus Estatutos desde hace ya años. El articulado que ahora ha puesto en vigor la federación madrileña no es más que un calco de los Estatutos de la Federación en todo el Estado.
De acuerdo con lo que informa el digital mencionado, esta reciente normativa fue aprobada por la Conferencia de Organización y Estatutos de Izquierda Unida de Madrid, celebrada el pasado mes de octubre. El 49% de los delegados, que constituyen lo que en el argot de IU denominan como el "sector crítico", ha impugnado esta medida.
Los nuevos estatutos propuestos por IU -Madrid prohibirán taxativamente a sus militantes que formulen observaciones críticas en público sobre decisiones tomadas por la dirección de la federación madrileña.
De acuerdo con la decisión tomada por la dirección que encabeza su coordinador general Eddy Sánchez, considera como una infracción grave la "manifestación pública, por cualquier medio de difusión, de opiniones, ideas o comentarios contrarios a las decisiones, acuerdos y resoluciones de los órganos de IUCM"
Los nuevos estatutos contemplan la suspensión como afiliado de aquellos que disientan públicamente de la dirección durante un período que va de un mes a un año. . Según los mismos estatutos, la reiteración pública de las críticas en contra de la dirección serán consideradas como "infracciones muy graves", y castigadas con una suspensión de militancia de hasta dos años o incluso la expulsión definitiva de Izquierda Unida.
Sin embargo, la federación de Madrid no es un caso aislado, según informa el periódico digital socialdemócrata eldiario.es. A nivel estatal IU contempla también estas sanciones en sus Estatutos desde hace ya años. El articulado que ahora ha puesto en vigor la federación madrileña no es más que un calco de los Estatutos de la Federación en todo el Estado.
De acuerdo con lo que informa el digital mencionado, esta reciente normativa fue aprobada por la Conferencia de Organización y Estatutos de Izquierda Unida de Madrid, celebrada el pasado mes de octubre. El 49% de los delegados, que constituyen lo que en el argot de IU denominan como el "sector crítico", ha impugnado esta medida.
En el curso
de los dos últimos decenios la dirección de la federación madrileña se ha
caracterizado por sostener posiciones políticas claramente derechistas. Su
creación se remonta al año 1986. Los avatares históricos de la organización han
estado a lo largo de todos estos años jalonados por vendettas entre diferentes
facciones y pactos inconfesables con la derecha.

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