“SEGUNDOS TRASCENDENTALES EN LA VIDA DE UN MINERO, QUE NO SABE UN MINISTRO DE INDUSTRIA”

¡HABER
SORIA! Lo que llevan estos mineros colgado al cuello y enchufado a la boca se llama
auto rescatador. Pero antes de que los tengan en la posición que ve Ud.,
tuvieron que sacárselos del cinturón, desprecintar la carcasa metálica en la
que están metidos, colgárselos al cuello, ponerse el aparato en la boca, la
pinza en la nariz y aguantar la primera patada en el pecho que pega la primera
bocanada de aire caliente que produce el aparato, debido a una reacción química
de los componentes que lleva en su interior. Si les da tiempo a hacer todo
esto, nerviosos, pensando que tienen la muerte cogiéndoles la mano para llevárselos
y sin respirar la atmósfera tóxica del grisú, de momento, están salvados. Ahora
tienen que alejarse de allí. O intentar salvar a algún compañero en
dificultades. Porque por si usted no lo sabe, en la mina hay trabajadores, pero
sobre todo hay compañeros. Estos autos rescatadores tienen una autonomía Max.
de 35/40 minutos dependiendo del esfuerzo que se realice, y si el minero
"solo" tiene que alejarse de allí, andar por una rampla o galería de
una mina no es lo mismo que estar con los cojones sentados en una confortable
silla de un ministerio o un asiento del Congreso. En estos, no tienes que subir
o bajar agarrado de mamposta en mamposta, dando por supuesto que están seguras,
pasar por sitios que posiblemente no te quepa mas que tu cuerpo, con la suerte
que no te enganches en algo... en el caso de las ramplas y en el caso de las galerías,
no están lisas, pulidas y brillantes como su despacho. En las galerías hay
piedras, barro, charcos, baches... Como Ud. podrá suponer, porque es muy listo,
no son lo mismo 35/40 minutos, tocándose los cojones que andar por una mina. No
le digo, porque sigue siendo Ud. muy listo, si el minero tiene que auxiliar a
un compañero en dificultades. A mayor esfuerzo, mayor respiración y menor duración
de la autonomía del autor arador, por tanto menos tiempo para ponerse a salvo.
Le explico todo esto, aunque no lo leerá nunca o quizá sí, porque alguien se lo
haga llegar, porque Ud. calificó a los mineros de privilegiados. ¡Pues manda
cojones con la concepción que tiene Ud. de un privilegiado! ¿Entonces usted que
es? Se lo digo yo. Ud. es un hijo de la gran p... que además de no tener ni
puta idea de lo que es el trabajo en la mina, no conoce la idiosincrasia de los
mineros. Ud. es un hijo de la gran p... que quiere acabar con el sustento y el
futuro de un montón de familias que lo único que quieren es trabajar. Ud. es un
hijo de la gran p... que el único accidente que puede tener en su trabajo es
que le caiga un boli o un Ipad en un pie. Ud. es un hijo de la gran p... que no
tuvo cojones a darles cara a los compañeros que estaban en la plazoleta del
pozo, en el reciente accidente de León. El dar la cara no le entra en el sueldo?
Por último, no se lo tome Ud. a mal y vaya a decir que en algunos momentos le
insulto. Nada más lejos de mi intención el recurrir al insulto. Donde Ud. pueda
suponer un insulto yo simplemente pongo una definición y por supuesto todos mis
respetos para su querida madre, que no tiene la culpa de tener un desgraciado
por hijo.
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