Una
de las primeras cosas que debemos plantearnos cuando decidimos hacer una
reclamación es perder el miedo.
nuevatribuna.es | Por Vicente Gutierrez Rubio | 04 Marzo 2014 - 14:16 h.
Como
continuación del artículo de la semana pasada, con respecto a las comisiones que
nos cobran los bancos y que han sido declaradas ilegales por los tribunales, veamos el procedimiento de
reclamación de dichas comisiones, teniendo en cuenta que el plazo de
prescripción es de 15 años así como una serie de consideraciones que deben
tenerse en cuenta. El banco o la entidad financiera tiene la obligación de
facilitarnos los movimientos y las liquidaciones practicadas en los últimos
seis años, si no tenemos documentación que acredite el cobro de dichas
comisiones fuera de estos seis años, sólo podremos reclamar los años que nos
facilite el banco.
En primer
lugar la AEB (Asociación Española de la Banca), la patronal de los
bancos y banqueros, dice que todo lo que hace es legal, aunque admite que ha
tenido algunas sentencias en contra con respecto a algunas comisiones, pero que
no es una práctica generalizada. Ante esta falsedad monumental, les diré que no
son algunas sentencias, son miles de sentencias en contra y otros miles de
arreglos amistosos sin pasar por los juzgados. Con respecto a que no es una
práctica generalizada, semejante cinismo solo se puede contrarrestar y
comprobar con las tarifas, que obligatoriamente deben facilitar los bancos, en
las que constan esas comisiones ilegales, además de en los contratos que los
bancos nos hacen firmar.
Por cierto,
que se firme un contrato que contenga alguna cláusula ilegal no obliga a
cumplirlo. Digo esto porque la primera cuestión que nos plantea el banco al
hacer la reclamación es que hemos firmado esas condiciones, a lo cual hay que
responder que un contrato con condiciones abusivas o ilegales es NULO. Y ¡por
supuesto que es una práctica generalizada!, con premeditación y alevosía, todos
los bancos, excepto algunos on line, cobran estas comisiones. El lobby de los
banqueros, o sea la AEB, con su inmenso poder bloquea cualquier iniciativa que
muestre sus vergüenzas, y son muchas, controlando los medios de comunicación,
desoyendo las reclamaciones, y campando a sus anchas en la más absoluta
impunidad.
Por otra
parte las reclamaciones al Banco de España no sirven absolutamente para
nada, es más, cuando el BE da la razón a los clientes, el 80% de los bancos no
hacen caso a estas resoluciones. Se preguntarán por qué. La razón es muy
sencilla, desde la orden EHA/2899/2011, las resoluciones del Banco de España no
son vinculantes, y además las comisiones las pueden fijar libremente los
bancos, siempre y cuando cumplan con lo que ordena esa Ley, cosa que no hacen,
ya sabemos que los bancos no se rigen por ninguna Ley, están fuera del sistema,
nadie los controla y no tienen ninguna obligación, como se hacía anteriormente
de registrar sus tarifas en el BE ¿Entonces para qué sirve el BE? Según mi
opinión francamente para proteger al lobby banquero en sus desmanes, no es un
servicio que debería ser público, y al no ser así yo desde estas páginas exijo
que su mantenimiento lo paguen los bancos y no sean los presupuestos generales
del Estado quienes alimenten a este monstruo, tan dañino para los ciudadanos, a
los cuales les resulta inútil.
Una de las
primeras cosas que debemos plantearnos cuando decidimos hacer una reclamación
es perder el miedo. Parece que es un contrasentido pero sin saber porqué, los
consumidores tenemos miedo a enfrentarnos con los bancos o a reclamar lo
nuestro.
Hablar con
la oficina es absurdo, les van a transmitir que todo es legal, y encima les
engañaran y saldrán por la puerta pensando hasta que puede ser verdad lo que
les dicen. Los empleados de banca, no son culpables, aunque sí responsables de
sus actuaciones. Ellos obedecen órdenes, y en el caso de estas reclamaciones,
sabiendo que el consumidor carece de la información suficiente, es muy fácil
para ellos engañar y manipular. Una cosa que deben tener muy en cuenta, es que
en los bancos no tenemos amigos, no pueden serlo, su formación está destinada a
vender a costa de lo que sea. ¿Cuántos de los llamados amigos nos han colgado
algún producto en base a mentiras? (preferentes, fondos opacos, planes de
pensiones ruinosos, etc). Ya he dicho que no son culpables, se juegan su
puesto de trabajo, tienen unos objetivos abusivos, y no tienen la capacidad de
pensar, el estrés no se lo permite. Están sumamente presionados. Cierto
presidente de un banco dijo una vez “a Vds. no se les paga por pensar, para eso
ya tenemos a otros que lo hacen por Vds.” y se quedó tan fresco. En mi opinión
eso es una humillación intolerable hacia un trabajador.
En base a
esta introducción yo les aconsejo que o bien por internet, o bien, acudiendo a
su oficina les pidan la dirección del departamento de Atención al Cliente y
del Defensor del Cliente. Acto seguido deben remitirles un escrito al
departamento de Atención al Cliente, explicando los cobros que Vds. estiman que
no corresponden. Esta carta la pueden presentar en la sucursal con copia y
acuse de recibo.
Una vez transcurrido
un tiempo prudencial, pongamos un mes, sin recibir contestación deben remitir
por correo certificado y con acuse de recibo una carta al defensor del cliente,
adjuntado la remitida a departamento de Atención al Cliente, pidiendo su
intervención. Si esto no diera resultado no nos queda más remedio que los
juzgados.
Últimamente
y dada la prepotencia y la impunidad con la que actúan los bancos, protegidos
por el Gobierno, que hace de parapeto dada la situación de insolvencia total de
dichas entidades, según múltiples estudios económicos publicados por cientos de
expertos, el Gobierno saltándose los más mínimos principios éticos, deja actuar
a los bancos, sabiendo que su actuación no se corresponde con la legalidad
vigente. Tanto el PP como el PSOE han sido cómplices necesarios para que los
bancos hayan cometido los desmanes que son de dominio público (preferentes,
cláusulas suelo, desahucios, etc.) y sigan cometiendo todas las ilegalidades
habidas y por haber sin que nadie diga nada.
Desde aquí
hago un llamamiento a Izquierda Unida, para que plantee este asunto en el
Parlamento. Ellos tienen conocimiento del asunto, de hecho Alberto Garzón,
perteneciente a ATTAC, sabe de la existencia de estas comisiones ilegales. Hay
que hacer lo necesario para acabar con estas prácticas que solo perjudican a
las clases populares, los poderosos no pagan ni impuestos ni comisiones, o bien
contratar con bancos que no cobren estas comisiones.

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