La escritora presenta 'Las tres bodas de
Manolita', la tercera entrega de su serie sobre la posguerra, donde se traslada
al Madrid de los años 40 y 50, con hambre, delaciones e historias terribles que
tienen muy poco que ver con las series de televisión sobre esa época
Carmen
Sigüenza / EFE Madrid 05/03/2014 15:51 Actualizado: 05/03/2014 18:06
Almudena Grandes posa tras la entrevista con Efe sobre
su último libro 'Las tres bodas de Manolita'.EFE/Javier Lizón
Almudena Grandes ha llegado al ecuador de su
ambicioso proyecto sobre la guerra civil, con Las tres bodas de Manolita,
donde se traslada al Madrid de posguerra, con hambre, delaciones e historias
terribles, que tienen muy poco que ver con las series de TV sobre esa época y
que tienen tanto éxito hoy. "Las series que últimamente parece que tiene
tanto éxito sobre los años 40 y 50 en España, cuentan un país muy glamuroso,
donde prácticamente no había problemas, pero van destinadas a un tipo de
espectadores que prefieren pensar que Madrid era Londres. La verdad no tendría
tanto éxito para las cadenas. La verdad de este país es muy miserable",
explica la escritora.
Y es que Las
tres bodas de Manolita (Tusquets), una ficción basada en hechos reales, una
obra coral pero con una protagonista, Manolita, "una chica del
montón", narra la vida feroz de unos supervivientes republicanos, la
heroicidad de unas personas comunes, la de unos amigos de un barrio de Madrid,
que se tienen que enfrentar al hambre, a la dura represión o al odio y la
delación. Aunque también se trata de una historia de amor y de solidaridad,
como la de los artistas de un tablao flamenco en Madrid que encubren a uno de
los protagonistas, Antonio el guapo, miembro de la JSU y hermano de
Manolita, hasta las mujeres que hacen cola en la cárcel para visitar a los
presos políticos, peor tratados que los comunes.
"Había un capellán en la cárcel de
Porlier que hizo fortuna por cobrar por los vis a vis"
"Hubo
tres acontecimientos o hechos reales que me hicieron escribir esta historia
-argumenta la autora-, el primero las bodas de Porlier, la cárcel más grande
Madrid, donde había un capellán que hizo fortuna por cobrar por los vis a vis
con los presos". "Él los llamaba bodas, pero era un vis a vis
-continúa-, en un cuarto sin mueble, donde daba las posibilidad de que los
presos pudieran tocar a sus seres queridos. Y de ahí Las tres bodas de
Manolita", precisa.
"El
siguiente hecho -precisa- fue saber de una noticia que contaba la historia
de una multicopista y dos máquinas de escribir que introdujo el PCE en España,
en Madrid y que nunca se usaron porque al abrirla nadie sabía cómo
funcionaba. Así que la policía se las incautó sin haber hecho ninguna
octavilla".
Y la tercera
historia, también verdadera, que impulsó a que Grandes escribiera este relato,
que engarza y es el hilo conductor de todas, es la protagonizada por Isabel
Perales, cuyo testimonio impactó a la escritora, cuando la conoció en un
homenaje a los republicanos en Rivas. Su historia se traslada a 1941 cuando una
niña de 14 años, hija de republicanos, es enviada a un colegio religioso en
Bilbao donde la obligan a trabajar, cocinar y limpiar con sosa -"hoy
todavía tiene las manos destrozadas"- hasta que sus padres salieran de
prisión.
"Algo
que me pareció de una crueldad infinita -subraya Grandes- el hecho de que los
niños tuvieran que pagar la pena de sus padres me parece horrible. Y con estos
tres pilares-añade- me inventé una novela con un argumento terrible, aunque no
se trata de una novela triste ni sangrienta, no lleva kétchup en sus páginas,
aunque muere hasta el apuntador".
Una novela
por la que pasa Cuelgamuros, el campo de trabajos forzados al que llevaban a
republicanos o la delación de un amigo republicano traidor (El Orejas) que está
basado en el comisario Conesa. Fue "el torturador más famoso de la
dictadura y un personaje que me ha dado mucho trabajo y ha sido un desafío
porque de Conesa (llamado Billy el Niño) se sabía muy poco", aclara la
escritora madrileña.
El hambre y el estraperlo del Madrid de los
años 40 también aparecen en la novela
Otro de los
protagonistas de Las tres bodas de Manolita es Madrid, con el hambre, el
estraperlo, sus miserias, el paro, y los tejemanejes. Unos tejemanejes que
también llegan al bando republicano encarnados en la madrastra de Manolita,
doña Pilar, quien también traiciona a su bando con el robo y que demuestra
la debilidad que tenía el Gobierno republicano, en palabras de Grandes,
quien añade que hay malos en los dos bandos.
Almudena
Grandes inauguró con Ines y la alegría este ciclo de novelas dedicadas a
la guerra civil y a la posguerra, luego siguió El lector de Julio Verne
y tras esta última, la autora ya está pensando en la cuarta entrega, que
tiene pesado escribirla este verano, dice. "Será más una historia de
espías con la que quiero contar la red que en España dirigía Clara Stauffer
para mandar a los jerarcas nazis a Buenos Aires o Chile después de la segunda
guerra mundial.
Fuente: www.publico.es

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