La conferencia política del PSOE quiere
recuperar a los cuatro millones de votantes perdidos en 2011 dando respuestas a
la triple crisis que vive España: regeneración democrática, modelo federal,
lucha por la ígualdad
Hay muchas razones que explican la Conferencia Política del PSOE en el
ecuador de esta legislatura. Perdimos cuatro millones de votantes en el 2011 y
su recuperación exige reconocimientos y rectificaciones. El mundo cambia tanto
y tan rápidamente que la izquierda debe ser capaz de renovar sus propuestas y
sus soluciones en los nuevos parámetros de la globalización, de la revolución
tecnológica y en la nueva sociedad de la información. El Estado-nación, como
escenario de la acción política transformadora, se ha quedado pequeño, incapaz
de construir espacios de cohesión social, incluso de democracia plena. El
proyecto socialista de los ochenta, con el que somos identificados como
partido, ha sido en gran parte construido ya y la sociedad española nos
presenta hoy problemas diferentes. Pero, además y quizás lo más importante, la
crisis económica, social y de empleo, inédita por sus dimensiones y efectos, se
prolonga y se acentúa en el contexto de la crisis política más grave que hemos
vivido en los últimos 30 años: crisis de la democracia y de sus instituciones e
implosión del modelo territorial con el reto soberanista de Cataluña.
A los que dejaron de votarnos y a todos los españoles que se sienten
progresistas o de izquierdas, queremos decirles que hemos articulado un
proyecto político para los próximos años que da respuesta a la triple crisis
española. Empezando por nuestra democracia, hemos presentado un ambicioso programa
de regeneración de la política española y de renovación de nuestras reglas
democráticas. No se trata de partir de cero ni de refundar el sistema. Son
reformas que responden a las principales quejas que recibimos y a las más
graves carencias que padecemos. Para ello, hemos propuesto al conjunto de las
fuerzas políticas abordar, desde el máximo consenso, un conjunto de reformas en
nuestras leyes para erradicar la corrupción en la política, reformar la vida
interna y financiera de los partidos políticos, reformar el sistema electoral
aumentando las facultades de elección de los ciudadanos, modernizar nuestro
Parlamento para hacerlo más abierto y participado por la ciudadanía y una nueva
regulación de las condiciones de ejercicio de la política sometidas a las
exigencias de la ejemplaridad. Recuperar la confianza de la ciudadanía en sus
instituciones, y relegitimar la política y los partidos son condiciones
necesarias para reforzar nuestra vida en común con más y mejor democracia.
Queremos abordar un
conjunto de reformas en nuestras leyes para erradicar la corrupción
Junto a ello, hemos planteado una oferta de diálogo serio para revisar
nuestro modelo territorial. El marco autonómico ha sido un éxito, pero la
tensión soberanista de Cataluña y los desajustes que el modelo viene exhibiendo
desde hace años aconsejan una reforma de nuestro Título VIII. El PSOE propone
al país reafirmar el mapa autonómico actual, haciéndolo evolucionar en una
doble dirección. De una parte, incorporando las fórmulas del modelo federal alemán:
con un Senado de las CC AA, clarificando y consolidando el reparto
competencial, pactando un modelo de financiación basado en la autonomía
financiera, la suficiencia y la solidaridad y fortaleciendo los instrumentos de
cooperación y de lealtad federal. De otra, dar carta de naturaleza
constitucional a las singularidades o hechos diferenciales que explican la
España plural y que hacen posible la conformación de nuestro Estado complejo.
Vamos a proponer una agenda por la igualdad a la política española. De
nuevo, la igualdad, porque constatamos el crecimiento rampante de la
desigualdad y sus síntomas más alarmantes con la política de ajustes y recortes
en nuestro modelo de bienestar. No es solo que se dispare el abanico entre los
más ricos y los más pobres, sino que, junto a ello, se empobrecen las clases
medias, es decir, la mayoría social, y cada vez es más grande el número de
hogares en la pobreza.
Hemos pensado seriamente en este fenómeno demasiado frecuente en los países
que venimos del Estado de bienestar y hemos decidido articular una agenda de
reformas estructurales para recuperar cohesión social y para garantizar, de
verdad, la igualdad de oportunidades ante la vida. Nuestra agenda es atrevida y
resumidamente contempla: a) Una apuesta clara y rotunda por aumentar nuestro
gasto en educación y por fortalecer la escuela pública como verdadero
instrumento igualitario; b) una reforma fiscal que reduzca el fraude, recupere
progresividad y nos sitúe en la presión fiscal europea aportando cinco puntos de
PIB a nuestros ingresos; c) la creación de un fondo social de ayuda a los
hogares sin ingresos con aportaciones fiscales de las rentas y patrimonios más
altos; d) la limitación de las remuneraciones de directivos en las entidades
financieras (si el Estado se hace cargo de sus quiebras, el Estado tiene
derecho a intervenir en su remuneración), establecer exigencias a los Consejos
para que las remuneraciones de los directivos de las empresas se ajusten a
resultados, riesgos y transparencia y desincentivar con cargas fiscales y de
cotización a la Seguridad Social los ingresos variables y las retribuciones en
especie; e) fortalecimiento del poder sindical en las pymes, recuperación de la
negociación colectiva sectorial y aumento del salario mínimo; f) el desarrollo
de un programa de igualdad de la mujer en el trabajo y en la empresa, auténtico
espacio de desigualdad de género en nuestro país.
Es necesario
incorporar a nuestra Constitución los cambios que la sociedad española ha hecho
suyos
Hemos diseñado una política para el crecimiento y el empleo. España tiene
ante sí una larga marcha para recuperar competitividad, crear nuevas empresas,
y empleo, diversificar la actividad económica, modernizar nuestro aparato
productivo, mejorar nuestra I+D+i, aumentar el tamaño de nuestras pymes,
internacionalizarlas, mejorar nuestra Universidad y nuestra Formación
Profesional y tantas cosas más. Queremos proponer al país una estrategia para
la modernización de la economía española a medio plazo. Hemos cometido muchos
excesos y muchos errores en los años de la abundancia y nos faltan miradas
largas y consensos básicos para ser un país de los grandes en el mundo, que
recupere el empleo en las dos próximas legislaturas. Que ofrezca una salida de
medio plazo a la generación de nuestros jóvenes de hoy.
Propondremos a los agentes sociales un pacto de rentas que nos permita
ganar productividad con costes proporcionados, a trabajadores y empresas y con
recuperación del consenso sobre el marco laboral roto por el Gobierno y
revisaremos las políticas públicas de inversión en las prioridades de política
industrial, energética, medioambiental, formativa, de infraestructuras
inteligentes, economía digital, etcétera.
Hay una constante en nuestra reflexión: las bases sobre las que hemos
convivido estos últimos 30 años necesitan un ajuste, una adaptación a nuevos
tiempos y a nuevas necesidades. La sociedad española ha perdido ilusiones
colectivas, coincidencias básicas y hay crecientes rupturas internas:
territoriales, democráticas, generacionales. Podemos mirar para otro lado y
creer que el tiempo lo arregla todo. Pero quienes creemos que ocurre lo
contrario, proponemos al país una reforma de fondo. Por eso hemos llegado a la
conclusión de que una reforma puntual de nuestra Constitución es necesidad y
oportunidad a la vez.
Necesidad de incorporar a nuestra Carta Magna los cambios que la sociedad
española ha hecho suyos: la secularización y la laicidad, la igualdad de
género, el derecho a la asistencia sanitaria, Internet, el matrimonio
homosexual o las distintas formas de familia, la igualdad de sexos en la
sucesión de la corona y el derecho a las prestaciones de la Seguridad Social
entre otras. Necesidad de revisar nuestro Título VIII y encontrar nuevos
acuerdos con nuestras CC AA para seguir juntos. Necesidad de incorporar el
marco jurídico institucional europeo a nuestras fuentes del derecho. Pero
también oportunidad para volver a la política sensata y grande. La que recupera
consensos para abordar los problemas principales del país. La que supere
partidismos sectarios y recupere confianza ciudadana. La que lidere al país
desde la moderación y vertebre a la ciudadanía hacia objetivos colectivos.
Queremos liderar este proyecto modernizador del país, que recupera crecimiento
y empleo, que rehace los equilibrios sociales de España, que reconduce las
tensiones independentistas hacia un proyecto común, que recupera igualdad, que
relegitima la política y la democracia. Queremos hacerlo desde una izquierda
renovada con vocación de mayoría social. Queremos ofrecernos como el partido
capaz de todo eso, recordando que el PSOE ha sido el partido del progreso y la
justicia social, de la libertad y los avances sociales en los últimos 100 años
de vida española.
Ramón Jáuregui es coordinador
de la Conferencia Política del PSOE.
Fuente: www.elpais.com

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