Edmundo Fayanas Escuer | Profesor y licenciado en Historia
nuevatribuna.es
| 03 Noviembre 2013 - 18:26 h.
El profesor
Francisco Imbermón dice “legislar en educación siempre genera debate y
controversia, y ese debería ser el camino hacia el consenso”.
Esto siempre
ha sido así y nunca ha sido posible un consenso mínimo en educación ¿Por qué no
es posible el acuerdo en España y sí en otros países? Desde mi punto de
vista, esto proviene desde los inicios de la llamada “modélica transición
política”, cuando no se consideró a la educación como un objetivo central
de futuro para el país y se cuidó muy mucho, de que los distintos
sectores educativos siguieran con los privilegios obtenidos en la época
franquista. De aquellos tiempos, provienen estos lodos educativos
actuales. Veamos algunos aspectos.
Todos los
gobiernos democráticos han intentado plasmar sus ideas en leyes
educativas, así ya llevamos siete reformas. En todas ellas, hay varios
factores que las unen, por un lado la falta de medios económicos y por el otro
la falta de consenso en todas ellas. Mientras que nuestra sociedad no
considere la educación como un elemento imprescindible y fundamental en nuestro
futuro, los políticos de turno no se sentirán presionados a hacer de la
educación un objetivo para lograr avances sociales.
Nunca la
financiación educativa en nuestro país ha tenido estándares europeos, con una
inversión educativa sobre un 25% menos de la que tiene los países europeos de
nuestro entorno. Cuando peor va la financiación educativa es con el
Partido Popular y mejora algo con los socialistas, pero siempre muy alejado de
los niveles europeos.
Otro aspecto
muy importante, que sigue lastrando nuestro nivel educativo, es la herencia que
el franquismo ha dejado en la sociedad, donde la educación sólo era valorada
como sistema de adoctrinamiento y de control social y nunca tuvo como objetivo
la creación de ciudadanos y hombres libres, eso sigue pesando como una losa en
nuestro sistema educativo.
Un factor
para mi muy relevante ha sido el papel muy negativo de la Iglesia española en
nuestra educación. Evidentemente es una afirmación muy fuerte y que
levantará ampollas, pero la realidad es la que es. Muchos dirán que la
Iglesia ha jugado un papel muy importante en nuestra
educación. Es cierto que han pasado miles de españoles por sus
aulas, pero el papel de la iglesia española ha supuesto un freno increíble en
los avances educativos de nuestro país y lo vemos claramente y de forma
diáfana con la ley Wert, donde lo más reaccionario de su doctrina es la que se
está imponiendo para vergüenza del PP y de todos aquellos que vemos la
educación como un futuro para el país. Hay dos aspectos que determinan
este papel negativo de la Iglesia en educación:
a) La iglesia siempre ha considerado la educación como
un lugar de adoctrinamiento ideológico, donde imponer su modelo social que le
asegure un dominio sobre amplias capas de la población española.
b) La educación privada supone un negocio económico nada desdeñable, en el curso2011-2012 se calculan que los beneficios económicos de esta red educativa rondan los 500 millones de euros, además de otros privilegios, como son las concesiones de suelo, selección del alumnado, poco control sobreactividades extraescolares etc…..
b) La educación privada supone un negocio económico nada desdeñable, en el curso2011-2012 se calculan que los beneficios económicos de esta red educativa rondan los 500 millones de euros, además de otros privilegios, como son las concesiones de suelo, selección del alumnado, poco control sobreactividades extraescolares etc…..
Hoy en día
desde mi punto de vista hay un factor fundamental que impide cualquier
consenso educativo, éste no es otro que el Concordato vigente
Iglesia/Estado. Dicho Concordato es la muestra de la dejación y sumisión
del Estado a la Iglesia, siendo claramente anticonstitucional pero estos
partidos que tanto defienden la Constitución para determinadas cosas, se
olvidan de denunciarlo y ahí coinciden nuevamente el PP y el PSOE para
vergüenza de ambos.
El primer
elemento, para que pueda hacer posible un consenso educativo pasa por el fin
del concordato actual vigente entre Iglesia y Estado.
El segundo
elemento es considerar a la educación pública como la única que garantiza la
educación y la cohesión social del país, yendo a un sistema educativo dual,
parecido al que hay mayoritariamente se tiene en Europa, es decir, una
educación pública de calidad y bien financiada, con un sector privado sin
ningún apoyo del Estado.
Esto se pudo
hacer en los inicios de la Transición sin grandes problemas. Sin
embargo,no se hizo por la cobardía del Partido Socialista con Felipe González a
la cabeza. Este proceso de modificación de la educación concertada habrá
que hacerlo poco a poco y en un largo periodo de tiempo, salvando grandes
dificultades como son las laborales, sociales etc, que generará la desaparición
de los conciertos educativos con la privada. Como en gran parte de
Europa seguirá existiendo una educación privada, pero pagada exclusivamente por
los padres que quieran ir a ella.
Con este
proceso solucionaríamos muchos de los problemas e impedimentos existentes hoy
en día al hacer desaparecer los componentes, ideológicos, económicos y de
control social.
Este país
presenta un retraso histórico a casi todos los niveles, que provienen de dos
instituciones, que han sido el soporte institucional del poder de las clases
dominantes: la iglesia y la monarquía. Ninguna de las dos han
aceptado cambio alguno, siempre han asumido los principios más reaccionarios de
los distintos movimientos reformadores y progresistas, que se han ido
produciendo en Europa y el mundo, es decir, siempre han estado con la
involución.
La iglesia
debe dedicarse exclusivamente a su labor pastoral dejando de intervenir
en la política del país, pues es esta participación y el apoyo y el compromiso
con la derecha más rancia de este país es, impide cualquier avance en consensos
educativos.
Debemos
hacer que la Iglesia se retire del campo educativo como única forma de que
nuestra educación mejore, es así de simple y de cruda la realidad educativa
actual.
A todo ello,
hay que unir que la sociedad debe de tomar conciencia real de que la educación
es un pilar básico para garantizar nuestro futuro e intentar recuperar el
tiempo histórico perdido en el campo de la educación.
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