15 de noviembre de 2013
La pianista de Puigcerdà
Laia M., acusada de un delito contra el medio ambiente, contaminación acústica
y lesiones psíquicas por molestar a su vecina con el sonido del instrumento, ha
explicado este lunes que sólo tocaba los fines de semana.
En el primer día de juicio
en la Audiencia de Girona, la pianista ha dicho ante el juez que entre los años
2003 y 2004 estudiaba en Manresa tres días a la semana, mientras que entre 2005
y 2008 recibía clases en Barcelona de lunes a viernes y, por lo tanto, sólo
podía tocar el instrumento en su domicilio de Puigcerdà los fines de semana.
En cambio, según la
calificación fiscal, Laia M. interpretaba este instrumento cinco días por
semana, de 9.00 a 13.00 y de 14.00 a 18.00 horas, sin que la sala donde
ensayaba estuviera insonorizada; un hecho que ha sido desmentido por la
pianista, después de asegurar que el año 2005 su padre hizo una primera
insonorización estructural de la habitación donde tocaba.
La acusada ha añadido que
se llevó a cabo otra insonorización en 2007 en el piano, cubriéndolo con mantas
acústicas, aunque la vecina denunció que entre los años 2003 y 2008 le
molestaba el sonido constante del instrumento y que, a consecuencia de este
"ruido", pidió la baja laboral por lesiones psíquicas, como ansiedad,
alteraciones del sueño y episodios de pánico.
La vecina ha explicado que
intentó resolver el conflicto de forma amistosa pactando un horario para tocar
el piano aunque, según ella, la intérprete aumentó el tiempo de práctica de
este instrumento que cada vez tocaba "con más fuerza", hasta que
finalmente decidió abandonar el piso de Puigcerdà en compañía de su marido y
sus dos hijos, en septiembre de 2007.
La familia se trasladó a
Galicia y fue entonces cuando la denunciante pidió la baja laboral --en
Puigcerdà trabajaba de administrativa en la inmobiliaria de su padre, a pesar
de que desarrollaba parte de su jornada laboral en el domicilio particular--;
en enero de 2008, durante una estancia en el piso de La Cerdanya por las
vacaciones de Navidad, escuchó por última vez el piano.
El motivo es que, según ha
explicado Laia M. en el juicio, en marzo de 2008 quitaron los dos pianos que
había en su domicilio de Puigcerdà ante la presión por las denuncias de la
vecina y, al cabo de unos meses, su familia decidió marcharse del piso para dejar
atrás "esta situación martirizante".
APOYO DE LOS VECINOS
La pianista ha asegurado
que en todo momento tuvo el apoyo de los otros vecinos del bloque, y ha
concluido que su instrumento "no suponía un motivo de molestia",
mientras que ha indicado que la comunidad de propietarios sí que denunció el
ruido que producía el supermercado ubicado bajo del edifico por mala
insonorización.
Por su parte, la vecina de
la intérprete ha afirmado que después de pedir por tercera vez a Laia M. un
horario para tocar el piano, la intérprete le respondió que realmente a ella no
le molestaba este instrumento si no su marido y su hijo, ha subrayado la
denunciante, que ha confirmado que "vuelve a estar nerviosa" por el
hecho de tener que recordar el conflicto durante el juicio.
La calificación fiscal y la
acusación solicitan una pena de siete años y medio de cárcel para Laia M. y
cuatro más de inhabilitación para tocar el instrumento, al mismo tiempo que
pide a sus padres una multa de 10.000 euros y una indemnización de 9.900 euros,
al considerar que el sonido del piano superaba "el máximo de inmisión
sonora" y al desatender el requerimiento del Ayuntamiento de Puigcerdà de
insonorizar la habitación del domicilio en un plazo de 15 días.
Mientras, el abogado de la
pianista solicita la absolución de la intérprete y de su familia, puesto que
considera que el ruido de un piano no puede valorarse como fuente de
contaminación acústica del medio ambiente.

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