La norma también posibilita la creación de
un banco de ADN. Está previsto que salga adelante sin el apoyo del PP ni de UPN
PATRICIA
CAMPELO Madrid 11/11/2013 07:32 Actualizado: 11/11/2013 07:32
Exhumación en una fosa en Pamplona en la que los
cuerpos aparecieron con botellas al lado que tenían dentro trozos de papel con
el nombre de las víctimas
Cuestiones
capitales para los familiares de víctimas del franquismo como que la
Administración asuma las exhumaciones, la creación de un banco de ADN, actos
de reconocimiento público institucional y la eliminación de símbolos, entre
otras, se desarrollan en la Ley Foral de memoria histórica que aprobará el
parlamento navarro este jueves 14 de noviembre.
La previsión
es que la norma salga adelante con el voto favorable de todos los grupos
políticos y las abstenciones, o votos negativos, del Partido Popular y de Unión
del Pueblo Navarro. El texto nace de la Ponencia sobre las víctimas del 36,
en cuyos trabajos han tenido un papel importante las víctimas, familiares y
asociaciones. De la Ponencia salió el texto casi definitivo de la norma,
aprobado por el parlamento de Navarra el pasado abril.
Posteriormente,
el proyecto de ley -presentado por el grupo de Izquierda-Ezquerra- se elevó
al pleno de julio, y en septiembre se votaron las enmiendas. Las
conclusiones de todo el proceso se reflejan en la norma cuya aprobación se
debate en la cámara este jueves.
La
ley dice que los gastos originados en las labores de exhumación corran a cargo
de los Presupuestos navarros
Cerca de 200
familiares de víctimas y miembros de asociaciones seguirán la sesión desde
la tribuna de invitados y salas aledañas. La expectación ante la aprobación de
la ‘Ley Foral de reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y
ciudadanos navarros asesinados y víctimas de la represión a raíz del golpe
militar de 1936' es máxima gracias al carácter avanzado de sus preceptos en
comparación con la ley estatal aprobada por el Gobierno socialista en 2007.
El objetivo,
tal y como se establece en la exposición de motivos, es "rectificar años
de olvido institucional (...), evitar en la medida de lo posible la
persistencia de la desaparición de personas que fueron ejecutadas en aquella
época (...) y deslegitimar social e institucionalmente a la dictadura
franquista". El texto, al que ha tenido acceso Público, recuerda que
en Navarra no hubo frente bélico, "ni dos bandos enfrentados", y que
las 3.400 víctimas fueron asesinadas "por pensar diferente".
La Ley Foral
aborda todas las cuestiones necesarias que establecen una política pública de
recuperación de memoria histórica. En primer lugar, dota a las administraciones
públicas de Navarra de responsabilidad a la hora de iniciar el proceso de
localización y exhumación en fosas comunes. Se trata de un paso avanzado en
comparación con la "autorización" para exhumar que contempla la ley
estatal sobre memoria histórica.
Las
obras realizadas con el trabajo esclavo de presos republicanos estarán
señalizadas
Asimismo,
establece medidas como la creación de un mapa de fosas con el que "dar a
conocer a la sociedad esa realidad y contribuir al esclarecimiento de la
verdad"; la retirada de símbolos franquistas; proteger los monumentos de
recuerdo a las víctimas y desarrollar convenios para el estudio y el
conocimiento de los hechos ocurridos en Navarra durante la dictadura.
Para poder
ejecutar estos preceptos, la norma indica que se establecerán en los
Presupuestos Generales de Navarra las partidas económicas necesarias. El
artículo 7 reconoce explícitamente que los gastos originados en las labores de
exhumación corran a cargo de los Presupuestos navarros. Este punto es el
que más dudas acarrea a los familiares y asociaciones, ya que Navarra lleva dos
ejercicios prorrogando sus Presupuestos.
En el
apartado de los reconocimientos público,s los políticos y funcionarios
represaliados tras el golpe militar de 1936 tendrán sendas placas
recordatorias en las sedes del parlamento y gobierno de Navarra.
Bancos de ADN y lugares de memoria
Otra demanda
tradicional de los colectivos que trabajan en la recuperación de restos de
desaparecidos es la creación de un banco de ADN, medida que impulsa la nueva
Ley Foral. Según el texto, se creará un banco dependiente del Instituto de
Medicina Legal de Navarra "en el que se conservarán muestras de restos
óseos de las distintas exhumaciones con su secuencia de ADN".
"El
tiempo se acaba para muchos familiares, por eso es necesaria esta
ley"
La norma
estable también la figura de Lugar de la Memoria Histórica de Navarra,
denominación con la que se podrán declarar sitios vinculados a hechos
relevantes durante la Guerra Civil o la dictadura, como fosas comunes, centros
de detención u obras públicas realizadas con el trabajo esclavo de presos
republicanos. En este último caso, se prevé que la señalización incluya las
condiciones de vida de esas personas, el número de esclavos y demás datos
necesarios para para el conocimiento público de estos episodios.
Fuerte de San Cristóbal y campos de concentración
El olvido de
las instituciones hacia los españoles recluidos en campos de concentración
europeos es evidente. Incluso en el campo austríaco de Mauthausen, donde
permaneció el mayor grupo de españoles, el estado español es el único que no se
ocupó de erigir un monumento a sus víctimas. Los gobiernos del resto de países
que tuvieron ciudadanos allí presos sí se encargaron de rendirles homenajes.
Para paliar esta situación, la nueva ley navarra establece colocar menciones
especiales en todos los campos de concentración de Europa por donde pasaron
ciudadanos navarros.
Dos
placas en sedes de gobierno y parlamento navarro recordarán a políticos y
funcionarios represaliados
Relacionado con la protección de los lugares
de memoria, el Gobierno foral se encargará de la preservación del Fuerte de San
Cristóbal, el penal por el que pasaron en durísimas condiciones cientos de
presos republicanos.
Difusión pública y educativa de la memoria
Con el
objetivo de promover el conocimiento de la historia vedada durante muchos años,
la Ley Foral establece la creación de un Centro Documental de la Memoria
Histórica de Navarra, que elaborará un censo de personas desaparecidas con
información sobre las circunstancias del fallecimiento o desaparición.
Desde el ámbito educativo, la norma incluye la revisión de los textos escolares
"con el fin de garantizar que ofrezcan información veraz, extensa y
rigurosa sobre los acontecimientos ocurridos en Navarra durante la Guerra Civil
y el franquismo".
Satisfacción entre las víctimas
La conquista de una ley completa, que aborda todas las
demandas de las víctimas, ha sido posible gracias al impulso de las familias y
colectivos que trabajan por la memoria histórica. "Han escuchado las
demandas que llevamos haciendo durante años, y la conclusión es esta Ley
Foral", comenta Olga Alcega, de la Asociación de Familiares, Fusilados y
Desaparecidos de Navarra. "El tiempo se acaba para muchos
familiares, por eso es necesaria esta ley que promueve la investigación, el
banco de ADN. Las familias quieren saber", añade.
El texto
incluye también materias que exceden la competencia de la Comunidad Foral, pero
que se traducen en demandas hacia el estado. "Sabemos que esta ley
no puede anular los juicios sumarísimos ni las incautaciones de bienes, pero
pedimos al estado que lo haga", señala Olga Alcega.
Las primeras exhumaciones de Navarra, en los años
70
La Ley Foral
de memoria histórica reconoce que las exhumaciones llevadas a cabo en los años
70 por los propios familiares de las víctimas "suplieron una tarea que
debiera haber sido abordada por las instituciones públicas".
Olga,
nieta de Antonio Alcega -que trabajaba de cartero en Bureta (Zaragoza) cuando
fue asesinado en 1936- participó en las labores de búsqueda de fusilados en
fosas comunes que se dieron a mediados de los 70 al sur de Navarra. Tras la
muerte del dictador Francisco Franco, los familiares salieron a la búsqueda de
las fosas comunes cargados de palas, azadas y cajas de cartón. "Íbamos al
campo con muchas ganas de encontrarles; cuando aparecían los restos, los
limpiábamos con una esponja y se guardaban en el depósito del cementerio en una
caja con el nombre del lugar donde habían aparecido", explica Olga.
Después, se fijaba una fecha para darles sepultura según los ritos
tradicionales.
En aquellos
años se recuperaban restos de grupos hallados en fosas pequeñas. "Sabíamos
que, por ejemplo, habían sacado del pueblo para matar a un grupo de siete, y
cuando abríamos la fosa había siete, así que decíamos: ‘estos son'. También
localizamos objetos que nos permitían saber quiénes eran", rememora Olga.
Según
recuerda esta nieta de un fusilado, hubo gente que participó en aquellos
trabajos. "El sacerdote de mi pueblo pedía información en misa, y decía
que se la dieran bajo secreto de confesión o con un anónimo".
El abuelo de
Olga, en cambio, estaba en una fosa grande, de las que "no se
tocaban". "Mi padre intentó exhumarlo, pero no fue posible hasta
2009; era una fosa de 81 personas mezcladas, y de varios municipios. No se
podía exhumar porque decías, ‘y a quién me llevo'".ç
Antonio
Alcega fue recuperado en la fosa de Magallón, en Zaragoza, hace cuatro años, e
identificado con ADN. Olga recordaba que una vecina le comentó lo
"guapo" que estaba su abuelo el día que se lo llevaron, "con una
camisa blanca remangada al codo". Ella nunca supo si ese recuerdo sería
real o creado, pero lo cierto es que su abuelo apareció con unos botones
colocados justo a la altura del codo.
"Cuando
llevas años buscando, poder decir ‘este es mi abuelo' es algo impresionante; y
que ya esté enterrado dignamente es un descanso para mí", confiesa Olga.
"Si puedo hacerlo por otros abuelos más, lo seguiré haciendo",
concluye.
Fuente: www.publico.es


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