Agustín Moreno
18 de noviembre de 2013
Hoy sabemos que todos los
horrores son posibles. Y es conveniente ser conscientes de ello desde la
escuela para ver si podemos evitar que se repitan. Durante el trámite
parlamentario de la LOMCE el grupo popular ha presentado una enmienda para que
el alumnado español estudie el holocausto judío en el currículo de las
diferentes etapas educativas. Aparece como la nueva disposición adicional
cuadragésima primera sobre la Prevención y resolución pacífica de conflictos y
valores que sustentan la democracia y los derechos humanos.
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En el Pozo de
Tenoya, se buscan 30 republicanos
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Siempre he tenido gran
sensibilidad hacia este tema y me han marcado lecturas como la trilogía de
Primo Levi (Si esto es un hombre…) y otros autores como Klemperer, Arendt,
Weil,Kertez, Semprum, etc. He visitado Auschwitz y Terezín, este último campo
con mis alumnos. Trabajo la cuestión judía desde el currículo de Historia y
transversalmente con otros departamentos en algún instituto en torno a la
liberación de Auschwitz el 27 de enero. Siempre, desde el rechazo de la
barbarie y la recuperación de la memoria de las víctimas y la solidaridad con
ellas. Nunca desde la complicidad con los que hoy actúan como verdugos del
pueblo palestino y niegan los derechos humanos más elementales y la posibilidad
de un Estado propio con territorios recuperados que permita su viabilidad.
Trabajo la Soah aunque creo que se corre el riesgo de que, como decía Tony
Judt, mucho holocausto mata el holocausto, cuando se abusa de él y
se instrumentraliza.
Pero esta decisión del PP
pone de manifiesto varias incoherencias. Trabajar el holocausto, es trabajar
los derechos humanos y la tolerancia. Llama la atención este súbito repente del
PP cuando han eliminado una asignatura que servía para abordar sistemáticamente
estos temas: Educación para la Ciudadanía (EpC). Hay que recordar que se cursa
en otros países democráticos de nuestro entorno y solo la pueden rechazar
aquellos que no quieren ciudadanos formados, informados, críticos y comprometidos
con la mejora de su sociedad. Suprimir la asignatura por las presiones de
sotanas y de la carcada nacional nos retrotrae en el tiempo y resta calidad a
la democracia. Mucho me temo que esta modificación de la LOMCE, a contrapelo
con la supresión de EpC, tenga que ver con la presión del lobby que defiende el
Estado de Israel en toda circunstancia o desde posiciones sionistas.
La sensibilidad que tiene
el Partido Popular ante la Soah no la tiene ante el holocausto que se produjo
durante la Guerra Civil española (1936-1939) y en la postguerra. No hay más que
leer a los historiadores más objetivos para conocer las terribles dimensiones
de la represión franquista en las zonas ocupadas durante la guerra civil y
después en la “victoria”. Paul Preston: “Durante la Guerra Civil española,
cerca de 200.000 hombres y mujeres fueron asesinados lejos del frente,
ejecutados extrajudicialmente o tras precarios procesos legales. Murieron a
raíz del golpe militar contra la Segunda República de los días 17 y 18 de julio
de 1936. Por esa misma razón, al menos 300.000 hombres perdieron la vida en los
frentes de batalla. Un número desconocido de hombres, mujeres y niños fueron
víctimas de los bombardeos y los éxodos que siguieron a la ocupación del
territorio por parte de las fuerzas militares de Franco. En el conjunto de
España, tras la victoria definitiva de los rebeldes a finales de marzo de 1939,
alrededor de 20.000 republicanos fueron ejecutados. Muchos más murieron de
hambre y enfermedades en las prisiones y los campos de concentración donde se
hacinaban en condiciones infrahumanas. Otros sucumbieron a las condiciones
esclavistas de los batallones de trabajo. A más de medio millón de refugiados
no les quedó más salida que el exilio, y muchos perecieron en los campos de
internamiento franceses. Varios miles acabaron en los campos de exterminio
nazis. Todo ello constituye lo que a mi juicio puede llamarse el «holocausto
español” . Gutmaro Gómez Bravo, cita un informe de la embajada británica en
Madrid del 2 de noviembre de 1944 en el que se cifran entre 60.000 y 80.000
personas las ejecutadas entre abril de 1939 y 1944 (3). España, con 114.000
personas enterradas en campos y cunetas, es elsegundo país del mundo con más desaparecidos después de la Camboya
de Pol Pot.
Si bien es verdad que en
los dos bando hubo asesinatos, la diferencia estriba en que los sublevados
franquistas los impulsaron oficial y sistemáticamente como arma de terror,
fueron cuantitativamente muchos más y no tuvieron reconocimiento al final de la
guerra. El PP no acaba de condenar con claridad este genocidio, obstaculiza la
aplicación de una descafeinada ley de memoria histórica y en la práctica la
deroga al dejarla sin fondos presupuestarios; y no colabora, sino todo lo
contrario, con la ONU y la querella de jueces argentinos contra los crímenes
franquistas. Además, permite que estén en sus filas militantes con cargos
públicos y de responsabilidad que hacen apología del franquismo, justifican sus
crímenes, montan mercadillos de parafernalia nazi-fascista, o no desaprovechan
la ocasión para saludar brazo en alto y esgrimir banderas de la dictadura.
La existencia de dos almas
en el PP, una de derecha convencional (la mayoritaria) y otra parafascista, es
lo que explica que España sea uno de los países donde la ultraderecha no tiene
representación electoral directa en el Parlamento. También explica la
tolerancia con el fascismo en España, el no rechazar en el Congreso de los
Diputados que sea delito la apología del franquismo, con lo que la derecha española
se retrata con su imagen más terrible. Es muy fuerte que el nuevo código penal
de Gallardón no recoja una lista de símbolos prohibidos como las que existen en
otras legislaciones, como la alemana.
El PP no se puede mover entre la explicación y
denuncia del holocausto judío y la negación o banalización del holocausto
español o de las esvásticas. Es difícil mantener esta posición sin que a un
demócrata se le caiga la cara de vergüenza. Hace falta verdad, justicia y
reparación de todos los holocaustos. Hace falta desmarcarse de todos los
fascismos para poder ser simplemente un partido de derechas en un país
democrático.
Fuente: www.elcuartopoder.es

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