Salva Artacho
Día 5.11.13
La podrida política de la
monarquía a través de los diversos gobiernos de la derecha, tanto en su versión
“socialista” como “pepera”, han creado desilusión y aversión hacia lo
“político” en los ciudadanos que ven como se les engaña en todos los procesos electorales
convocados desde que se proclamó esta semidemocracia neoconservadora de la que
ambos partidos son el soporte principal a través de ese invento conocido como
el bipartidismo.
Es un sistema electoral
fraudulento desde su concepción, que adultera la representación y permite a los
que se reparten el poder hacer lo que les de la gana sin tener que responder
ante los electores por el control absoluto que ejercen sobre el “parlamento”,
al que con un sarcasmo vergonzante llaman la casa de la “representación
democrática”, “la sede de la soberanía nacional”, etc. El ciudadano ve como ha
votado una opción, un programa y el vencedor hace lo que le da la gana durante
los cuatro años de gobierno.
Esta falta de control del
pueblo sobre los votado, la burla con la que gobiernan hacen mella en multitud
de ciudadanos que desilusionados optan por no acudir a las urnas o lo que es lo
mismo “votan” por la abstención, no cayendo en la cuenta que la abstención, el
voto en blanco, y el nulo para nada perjudica a los autores de bipartidismo
reinante.
Creo que al mismo tiempo
que luchamos por un sistema más democrático y libre, por la República, ni
debemos ni podemos abstenernos, solo que debemos racionalizar y votar las
opciones que más coincidan con nuestros intereses sociales y democráticos.
Y nada mejor que votando a
los partidos republicanos que se presenten. Es la hora de que la palabra
REPUBLICANO/REPUBLICANA suene, se extienda y convenza. Teniendo siempre claro
que el PSOE ni es socialista ni mucho menos obrero, son solo uno de los pilares
de la monarquía diseñada por Franco, en competencia con la otra derecha más
extrema, pero al fin y al cabo ¡derecha!. ¿Para quien ha gobernado durante sus
casi veinte años en el gobierno? Para el "rey", los bancos, el gran
capital, la Iglesia... No le ha temblado la mano para recortar derechos
históricos de los trabajadores.
Sabemos que las opciones
republicanas van a contar con la oposición de todo el sistema, que las
dificultades van a ser enormes, que los candidatos van a ser marcados por el
poder no como adversarios políticos sino como enemigos... Pero es hora de
pasearnos a cuerpo, de sacar nuestras banderas, de reivindicar un pasado corto
pero glorioso y emancipador, y si así lo hacemos ilusionaremos y crearemos conciencia
ciudadana responsable y libertadora.
No importa que los
resultados nos sean adversos en los primeros momentos, lo que importa es que
nuestro pueblo conozca nuestra existencia, nuestros proyectos de futuro,
nuestros planes para conquistar para todos y entre todos una sociedad libre,
plenamente democrática, socialmente avanzada, solidaria y eso solo puede nacer
de los principios revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad. Sólo,
naturalmente, puede darse en una República.
Salud y República.

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