Por Luis
María González, Lidia Fernández, Libertad Martínez | Distintas voces de IU y de su
entorno denuncian que estamos ante la enésima operación de auxilio a un
PSOE en horas bajas por gentes ubicadas en ‘zona progresista’.
nuevatribuna.es
| 05 Noviembre 2013 - 13:46 h.
Un grupo de
personas de izquierdas, sin filiación partidaria, próximas a IU, o afiliadas a
IU, del PSOE, integrantes del grupo dirigente de IAb pero ajenos a su discurso
político, y otras, han considerado oportuno ofrecer su participación en el
debate de la Conferencia Política del PSOE con el objetivo de derrotar a la
derecha. Distintas voces de IU y de su entorno denuncian que estamos ante la
enésima operación de auxilio a un PSOE en horas bajas por gentes ubicadas en
‘zona progresista’, algunas de ellas con carnet de IU.
Antes de
entrar a valorar esta iniciativa y evitando la descalificación y el insulto,
conviene hacer una consideración: las personas que protagonizan esta legítima
aventura de colaboración no orgánica con un PSOE necesitado de oxígeno,
no lograrán ensanchar ni reforzar la izquierda, si para agitar levemente el
apoyo mediático al grupo dirigente de Rubalcaba, fracturan con la misma levedad
el proyecto alternativo de una izquierda transformadora que crece en las
encuestas aunque esté necesitada de crecer y madurar en el discurso político.
Unidad de
las izquierdas
Si
analizamos la historia reciente, han sido varias las ocasiones en que sectores
de la izquierda han considerado oportuno acercarse al PSOE, siempre
animados por un espíritu unitario. Seamos honestos; la idea de
considerar el PSOE como la mejor herramienta para hacer política en esta
sociedad de fuertes desequilibrios institucionales e injustas leyes electorales
tiene una primera causa/efecto: es necesario estar cerca del Boletín Oficial
del Estado y del Gobierno para cambiar las cosas. En todo proceso de
“acercamiento al PSOE”, este ha sido el argumento fuerte y con frecuencia
enmascarado de alguno de sus promotores. No pasa nada. Que lo digan y
evitaremos sesudas reflexiones políticas sobre el mejor camino hacia la unidad
de las izquierdas.
Hay
que advertir, sin embargo, que alguna de las personas que firman esta
carta de colaboración con el PSOE ante su conferencia política, no son
aspirantes a ningún cargo público. Algunas ya lo han sido y no hacen sino
mostrar su preocupación por el radical desmantelamiento del Estado de bienestar
y de las políticas públicas que está llevando a cabo el Gobierno de Rajoy,
optando por reforzar el polo instrumental y electoralmente mayoritario de la
izquierda socialdemócrata para acabar con el proyecto conservador.
No ignoran y
por lo tanto deben cohabitar con ella porque la conocen y la han
criticado, una política impulsada por el partido al que ahora ofrecen sus
ideas, que prácticamente anteayer inició uno de los periodos de política
económica más negros de la reciente historia democrática. Fue el presidente
Zapatero y el PSOE los que decidieron en mayo de 2010, poner en marcha el mayor
ataque a las políticas de igualdad, solidaridad y derecho del trabajo que se
conocían hasta la fecha, políticas felizmente rematadas y ampliadas hasta el
infinito por el Gobierno de Rajoy. No caben excusas europeas, sin que por ello
las ignoremos: si las políticas de ajuste que se pusieron en marcha fueron un
ultimátum de Bruselas y la troika, una de dos, o se aceptaban como única
alternativa a la crisis (lo que hizo Zapatero) o se dirigía uno a la
ciudadanía, les trasladaba su radical desacuerdo con las mismas, y convocaba
elecciones para que las urnas decidiesen.
Por tanto,
entre este grupo de personas que firman la carta con motivo de la conferencia
política del PSOE, posiblemente coexistan conductas de una u otra identidad,
ambas legítimas, pero a nuestro juicio, de dudosa eficacia si se trata
de avanzar en la deseada convergencia de ideas y proyectos para derrotar a las
derechas en la calle y en las urnas.
Cada uno en su sitio
Pudiera
parecer una contradicción. No lo es. La realidad supera en ocasiones a la
ficción. La izquierda no es una sino varias. Y la nuestra, la que representa
IU, aspira a liderar el cambio -así lo hemos explicitado en Madrid- tan alejada
de ensoñaciones visionarias como de la insoportable levedad de la resignación.
No está escrito que quien gobierna insistentemente con la lógica del
liberalismo y del mercado desde la izquierda, tenga patente de corso para
volver a hacerlo oxigenado por almas de la otra izquierda. Es más
probable que las izquierdas vuelvan a gobernar, si cada una en su sitio es
emplazada por las gentes progresistas y por los votos a mirar a las necesidades
de los sectores más desfavorecidos, a las políticas públicas, la igualdad
y los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. Andalucía es
buen ejemplo de lo que decimos.
Podría
parecer un simple ejercicio de reivindicación corporativa y quizás, en parte,
lo sea. Pero la historia de pueblos y ciudades y de algunas comunidades
autónomas nos demuestra que sin Izquierda Unida los cambios más demandados por
la sociedad progresista no son posibles. El PSOE tiene un proyecto. IU otro
bien distinto. Se encuentran cuando el primero suelta lastre conservador, el
segundo transforma la retórica alternativa en programa de gobierno y, en medio,
la gente nos marca el camino y nos recuerda, además, que a veces, no sumamos lo
suficiente.
IU dice y
hace política a partir de una organización y un proyecto autónomos,
independientes, no negociables. Ello nos permite proclamar que cualquier diseño
de laboratorio orientado a precipitar “colaboraciones y bloques” con el PSOE
o con aventuras radicales de quita y pon, únicamente nos
conducirán a la frustración y/o a la melancolía. Preferimos reforzar nuestra
organización, abrirla a las gentes y a la participación democrática, ser y
parecer de izquierdas, tomar nota del agotamiento de una forma de entender el
ejercicio de la política, afirmar sin ambages nuestra confianza en otra
forma de hacer política, combatir la cruzada indiscriminada de la derecha y la
no tan derecha contra la política en democracia –alguna portavoz inmaculada ha
llegado a proponer la supresión de los partidos- y presentar con honestidad y
coherencia nuestras credenciales para liderar el cambio y derrotar a la
derecha. Cada quien en su sitio y cada cosa en su momento.
Por Luis
María González, Lidia Fernández, Libertad Martínez

No hay comentarios:
Publicar un comentario