El miércoles se
cumplen dos años de la victoria del PP, en una situación de crisis mucho peor
que la de 2011 por el empeño del presidente en cumplir las exigencias de
Bruselas a costa del Estado del bienestar. Pero el Gobierno confía en la mejora
de los datos macroeconómicos para ser optimista cara a los dos años electorales
que vienen
ANA PARDO DE VERA Madrid 17/11/2013
08:08 Actualizado: 17/11/2013 08:08
Zapatero felicita a Rajoy en su investidura. EFE
El miércoles 20 de noviembre se cumplen dos años de la
victoria electoral de Mariano Rajoy, que alcanzó una mayoría
absoluta inédita (186 escaños) frente a la también inédita caída del voto del
PSOE (110 escaños), con Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato a la Presidencia
del Gobierno. Desde que llegó a La Moncloa, el presidente hizo lo que, según
el, le ordenó "el sentido común" tras comprobar la
"herencia" que le dejaba José Luis Rodríguez Zapatero:
tirar a la basura el programa electoral con el que el PP concurrió a las
elecciones generales de 2011.
El (mal) Gobierno del PSOE (2004-2011) ha sido el argumento
estrella del PP estos dos años para justificar sus recortes al Estado del
Bienestar, mientras que los objetivos de déficit marcados a España por Bruselas
hasta 2016 han constituido el único fin de las políticas de Rajoy. Por el
medio, sin embargo y contra una navegación que se presuponía exclusivamente por
aguas económicas, se le han cruzado al presidente la corrupción interna y la
crisis territorial con Catalunya. Todo ello, además, en combinación con un
equipo ministerial que no cumple las expectativas y del que le piden el relevo,
incluso, dentro de las propias filas, así como un sector del PP liderado
por José María Aznar que le reclama públicamente la
radicalización de las políticas antiterroristas y nacionalistas españolas.
Rajoy, sin embargo, ha fiado la segunda parte de la
legislatura a las mejoras de los datos macroeconómicos, en primer lugar, y a su
actitud favorita, siempre: "El que resiste gana". Con estos mimbres y
unas encuestas a la baja en todo el país, el presidente del Gobierno se
enfrenta a las tres citas electorales de 2014 (europeas) y 2015
(autonómicas-municipales y generales) con la intención de repetir como
candidato a la Presidencia del Gobierno. Y repetir la victoria de 2011.
Datos económicos y hechos sociales sin coincidencia
El Gobierno de Rajoy insiste en su mensaje de que la
economía española mejora y lo seguirá haciendo en los próximos meses. 2014,
según el ministro Cristóbal Montoro, será el año del crecimiento económico y la
creación de empleo. Los datos que maneja el Ejecutivo son, fundamentalmente,
los de las exportaciones españolas, que han aumentado
especialmente a África, Asia y América Latina; la creación de empresas,
que ha aumentado un 8% en lo que va de año --siempre según cifras extraídas de
un argumentario del Gobierno--; la producción industrial, que
creció un 3,5% respecto a 2012; la bajada de precios, especialmente
en alimentación básica, ropa, medicinas, servicios telefónicos y energía
doméstica; la solvencia, ya que los impagos en el comercio han
caído un 34%; el empleo, pues "por primera vez desde el inicio de la
crisis, los trabajadores en paro son menos que el año anterior y crecen las
afiliaciones a la Seguridad Social", o el turismo, que este
verano batió su récord histórico con 22,7 millones de turistas (48,8 millones
en lo que va de 2013).
El argumentario del PP no contrarresta ni los datos más
básicos del deterioro de las condiciones de vida de los españoles
Los datos que maneja el PP, sin embargo, no son suficientes
para contrarrestar siquiera los números más básicos referentes a las
condiciones de vida de los españoles: en noviembre de 2013, hay más
paro que en noviembre de 2011, según el Ministerio de Empleo (4,4
millones de desempleados en octubre de 2011 frente a los 4,8 millones en
octubre de 2013). Los datos de la EPA confirman, asimismo, que en el tercer
trimestre de 2011 había un 21,52% de paro mientras que en el mismo intervalo de
este año, tenemos un 25,98%. Por su parte, Cáritas lanzó la alarma
en octubre sobre el aumento de la pobreza grave en España, que se ha
duplicado desde 2007 con 3 millones de personas en ese estado, mientras
que los salarios de los españoles siguen cayendo animados por
la reforma laboral del Gobierno y el crédito no llega a los hogares y
pymes, impidiendo el consumo interno.
Según la oficina de estadística europea, Eurostat, los
gastos laborales han caído desde 2010, que descendieron un 1,8%. En 2011
retrocedieron un 1% y el año pasado se hundieron un 2,9%. Para 2013, se prevé
otra caída del 1,9%, lo que echa por tierra de forma estrepitosa la ya
famosa afirmación de Cristóbal Montoro sobre la "subida
moderada de los salarios".
España se rompe... ahora
El auge de las reivindicaciones independentistas en
Catalunya tiene al Gobierno y al PP muy preocupados. Después de
repetir por activa y por pasiva a un Zapatero presidente que
España se rompía por sus concesiones a los nacionalistas, resulta que a quien
se le desmembra el país es a Rajoy por Catalunya. El Ejecutivo ofrece diálogo
y, como mucho, una reforma de la financiación autonómica que, en cualquier
caso, toca iniciar en 2014. CiU y sus socios de ERC en la Generalitat, por su
parte, piden una consulta soberanista.
De cara a la galería, parece no haber puntos de encuentro;
en privado, sin embargo, no son pocas las voces en el PP que admiten a
regañadientes una negociación en privado del Gobierno y con la ayuda
del PSOE para frenar la consulta. De momento, aparte de un tono más comedido
por parte del Ejecutivo y la Generalitat, la situación sigue enquistada.
Del amigo Luis al delincuente Bárcenas
El PP ha tenido en el caso Bárcenas su
principal calvario estos dos años, pues si la crisis entraba en sus planes de
gobierno, la corrupción en el partido al máximo nivel, no.
Cuantiosos salarios en B pagados a las sucesivas cúpulas del partido --incluido
Rajoy, amigo personal de Luis Bárcenas--, donaciones ilegales de empresas,
cuentas millonarias en paraísos fiscales, trabajos mano a mano con la trama
Gürtel,... las acusaciones del extesorero del PP parecen no tener fin ni
límites, pues se extienden por la formación en toda España. Mientras, Gobierno
y PP lo niegan todo y se remiten al proceso judicial, esperanzados en un
convencimiento que cada vez cobra más fuerza en el seno del partido: en
diciembre, se dará carpetazo judicial al caso Bárcenas y no
habrá más responsable del asunto que el extesorero.
Una crisis de Gobierno y partido que no llega
Empieza a ser un clamor el convencimiento interno de
que el Gobierno y el partido necesitan cambios. Los conservadores
lo admiten y sus quejas hace tiempo que trascienden los muros de La Moncloa y
la calle Génova, pero Rajoy ni se inmuta y, lejos de hacer una crisis de
Gobierno y remodelar la cúpula del partido --asfixiada por la trama
Gürtel-Bárcenas--, mantiene y respalda públicamente a ministros tan carbonizados
como el de Educación, José Ignacio Wert, o la desaparecida de
Sanidad, Ana Mato. Ni siquiera, y por mucho que se lo implore el
partido del sur, está por la labor de nombrar a un líder en Andalucía, en lugar
de Juan Ignacio Zoido, que intente contrarrestar el ascenso
meteórico en las encuestas de la presidenta socialista de la Junta, Susana
Díaz.
Fuente: www.publico.es
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