Artículos de
Opinión | Juan Torres López | 11-11-2013 |
El
nombramiento como presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), que es
algo así como la gran patronal bancaria, de José María Roldán, hasta el pasado
14 de septiembre Director General de Regulación del Banco de España, muestra
una vez más para quién trabaja éste último.
No es la
primera vez que un alto cargo del Banco de España pasa sin solución de
continuidad a prestar sus servicios en la banca privada. El todavía presidente
de la AEB fue subgobernador y el afamado gobernador Luis Angel Rojo pasó
enseguida a formar parte del Consejo de Administración del Banco de Santander,
por citar solo los casos más relevantes. Son trasvases que en teoría no sería
lógico que se produjeran pues se supone que las autoridades del Banco de España
son las encargadas de poner en su sitio a los bancos privados, de controlarlos
y limitar su poder y, por tanto, quienes en principio deberían estar en la otra
orilla de los intereses de la banca privada, es decir, más bien enfrentada a
ella.
Pero no es
así. El reciente nombramiento es una prueba más de que los bancos centrales
actuales son una pieza más de las que utiliza el poder bancario para defender
sus intereses e imponer sus preferencias sobre el resto de la sociedad.
El recién
nombrado presidente de la Asociación Española de la Banca fue uno de los más
estrechos colaboradores de ex gobernador Jaime Caruana, la mano derecha en el
Banco de España, un cómplice directo y material de los grandes bancos y
empresas que provocaron la crisis en España. Durante su mandato, el Banco de
España permitió que nuestras entidades financieras multiplicaran
irresponsablemente el crédito asumiendo riesgos muy por encima de lo deseable y
que disimularan sus efectos en balances distorsionando el mercado que tanto
defiende en sus escritos, dejó crecer la burbuja inmobiliaria permitiendo que
las tasadoras de los bancos subieran artificialmente el precio de las viviendas
para así aumentar el volúmen del crédito, y no hizo nada para evitar que las
entidades financieras engañaran a docenas de miles de clientes con contratos
leoninos y tramposos que han costado miles de millones de euros a las familias
y las pequeñas y medianas empresas españolas. Y bajo el mandato de Caruana y su
colaborador ahora nombrado presidente de la AEB se permitió igualmente que la
gestión bancaria en España fuese de las más caras de Europa, la más opaca, la
más asimétrica y la más onerosa para los clientes. Un buen curriculum para
pasar ahora a ser presidente de la patronal bancaria.
Tanto fue
así, que hasta los propios inspectores del Banco de España escribieron una
carta en mayo de 2006 al entonces Ministro de Economía y Hacienda en la que
denunciaban la “complaciente lectura sobre la situación económica española que
hace en sus última declaraciones el actual Gobernador, el señor don Jaime
Caruana” (como digo, el protector del nuevo presidente de la AEB), su “falta de
voluntad para adoptar las medidas necesarias para hacer posible la reconducción
de la delicada situación actual”, así como la “pasiva actitud adoptada por los
órganos rectores del Banco de España -con su Gobernador a la cabeza- ante el
insostenible crecimiento del crédito bancario en España durante los años del
mandato del señor Caruana” (la carta entera puede leerse aquí).
No se podía
decir de una forma más clara y rotunda que éste último y su equipo de
colaboradores en la dirección del Banco de España trabajaron simplemente para
permitir que el negocio de la banca privada (dar crédito) creciera sin parar de
la manera que fuese, haciendo la vista gorda ante los problemas que ello iba
generando.
En cualquier
país democrático solo esas denuncias hubieran bastado para que se abriese una
investigación y se depurasen responsabilidades que con seguridad habrían
llevado a la cárcel a quienes con esas conductas permitieron y coadyuvaron a
que la economía española se hundiera solo para que bancos y grandes promotores
hicieran el negocio del siglo. En España, y eso lo dice todo sobre el alcance
real de nuestra democracia, el entonces gobernador fue promocionado al Fondo
Monetario Internacional y uno de sus más directos colaboradores, después de
ejercer nada más y nada menos que de responsable de regulación del banco
central, es aupado ahora a la presidencia de la patronal de la banca privada.
Es lógico
que la ésta última trate de tener a su servicio al Banco de España, como tiene
también a los medios de comunicación y a una gran parte de la clase política a
base de financiación privilegiada, pero lo que no se puede admitir es que eso
se dé por bueno sin ningún tipo de resistencia.
El actual
régimen de los bancos centrales es uno de los grandes factores de riesgo y
perturbación que más afecta a las economías. Nunca han tenido más poder y
autonomía y nunca ha habido más crisis financieras ni mayor inestabilidad
bancaria. Y si eso es así no es solo porque en su seno se actúe con una ceguera
ideológica sin par que les impide ver la realidad, como demuestran sus
constantes fallos de previsión y que el tiempo siempre termine por confirmar
que las medidas que proponen son erradas. El problema, demás de eso, y como
demuestran documentos como el mencionado de los inspectores, es la connivencia
entre sus directivos y los intereses de la banca privada, una auténtica
asociación de malhechores que debería ser perseguida urgentemente y castigada
de una manera ejemplar si de verdad queremos salir de donde estamos y que no se
vuelvan a dar problemas como los que vivimos.
Fuente: http://tercerainformacion.es/

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