Artículos de
Opinión | Carmelo Ruiz Marrero | 09-11-2013 |
En 1972 un
equipo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts, dirigido
por Dennis y Donella Meadows y comisionado por el Club de Roma (1), estudió la
interacción del crecimiento poblacional y económico con los recursos finitos
del planeta empleando una herramienta entonces novedosa: modelaje por
computadora. Utilizando los más poderosos ordenadores de la época, Meadows et
al.manejaron grandes cantidades de cifras de variables como población humana,
crecimiento industrial, producción de alimentos y contaminación ambiental, al
igual que constantes, como los recursos naturales no renovables y los límites
de los ecosistemas del planeta (2). Los resultados del estudio fueron estremecedores:
si las tasas de crecimiento económico y de uso de recursos naturales
continuaban, habría un catastrófico colapso ambiental y económico en algún
momento en el siglo 21.
El estudio y
sus conclusiones fueron publicados en el libro Los Límites del Crecimiento, que
a menudo se le llama El Informe del Club de Roma. En las cuatro décadas tras su
publicación, Los Límites del Crecimiento ha vendido 12 millones de copias y ha
sido traducido a 37 idiomas. Es el libro de tema ambiental más vendido de todos
los tiempos (3). A lo largo de los años ha sido objeto de apasionada discusión,
elogios al igual que críticas. A los 20 años los autores revisitaron su estudio
y lo actualizaron en un libro titulado Más Allá de los Límites. Luego en 2004
publicaron una edición actualizada en conmemoración de los 30 años de la
publicación original.
Los Límites
del Crecimiento no pudo haber salido en un mejor momento, pues el principio de
la década de 1970 fue un periodo crucial en el desarrollo del ecologismo
moderno. Precursores del campo de la economía ecológica como Herman Daly,
Kenneth Boulding y Nicolás Georgescu-Roegen estaban entonces publicando varios
de sus más importantes trabajos. En 1971 el biólogo Barry Commoner publicó el
valioso libro ambiental The Closing Circle, mientras que el ecólogo Howard T.
Odum, pionero de la ecología de sistemas y de la teoría general de sistemas,
publicaba el igualmente importante texto Energy, Power and Society. Murray
Bookchin publicaba para entonces sus ensayos teóricos y polémicos en los que
combinaba la crítica social, el ecologismo, la militancia anticapitalista y el
anarquismo, sobre los cuales erigió los fundamentos de la ecología social. Sus
ideas llevarían a la fundación del Instituto de Ecología Social en Estados
Unidos en 1974.
En junio de
1972, justo después de la publicación de Los Límites del Crecimiento, tomó
lugar en Suecia la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Ambiente Humano,
referida a menudo como la Conferencia de Estocolmo. Fue el primer evento de la
ONU dedicado a la problemática ambiental, y llevó a la creación del Programa
Ambiental de la ONU (PNUMA).
También ese
mes, se organizó en Paris un debate público sobre crecimiento económico vs.
decrecimiento, presidido por el presidente de la Comisión Europea, Sicco Mansholt,
y el eco-filósofo Andre Gorz, quien alegadamente fue la primera persona en
utilizar el término “decroissance”. Mansholt se había tornado en contra del
crecimiento económico tras leer Los Límites del Crecimiento. El evento,
organizado por el periódico Nouvel Observateur y al cual asistieron unas tres
mil personas, contó también con la participación del sociólogo y teórico alemán
Herbert Marcuse, el filósofo francés Edgar Morin y el ecologista inglés Edward
Goldsmith, publicador de la revista The Ecologist.
Según el
ecologista catalán Joan Martínez Alier:
“No se habló
todavía de cambio climático pero sí de la escasez de recursos, y además se
discutió sobre el aumento de la población, los absurdos de la contabilidad
macroeconómica del PIB, la felicidad, el capitalismo, el socialismo, el
militarismo, la tecnología y la complejidad.” (4)
El evento
había sido provocado principalmente por una carta que envió Mansholt tras leer
el Informe del Club de Roma, a Franco Malfatti, entonces presidente de la
Comisión Europea, puesto que Mansholt estaba por asumir próximamente. La carta
tenía un contenido ecologista radical que sería considerado controversial aún
hoy día. Dice Martínez Alier:
“Mansholt se
pronunció (en la carta) muy claramente por un socialismo democrático
planificado a escala europea. Tuvo propuestas directamente dirigidas contra las
ganancias capitalistas, al suprimir la amortización acelerada de bienes de
capital que se deduce de los impuestos (y que infla las ganancias) y al
protestar contra la obsolescencia de los bienes de consumo duradero. Propuso
introducir la certificación de productos reciclables que tendrían
desgravaciones fiscales. Un arancel europeo a las importaciones protegería esos
productos reciclables certificados pues en caso contrario la competencia
internacional impediría esa producción menos dañina. Era partidario de prohibir
la producción de muchos productos no esenciales.”
A los temas
tratados en la carta de Mansholt, Morin y Gorz añadieron varios elementos en el
foro ese día de 1972, incluyendo el carácter de clase del movimiento
ecologista, la crítica a la modernidad cartesiana y el rol cada vez más
importante de las complejidades e incertidumbres. Los participantes también
sumaron a los planteamientos de Mansholt críticas al militarismo,
específicamente denunciando la guerra de Vietnam, y las pruebas nucleares
francesas en el océano Pacífico.
El
economista Georgescu-Roegen, uno de los más importantes precursores de la
economía ecológica, escribió a los Meadows felicitándoles por su trabajo, pero
también advirtiéndoles que la gran mayoría de los economistas, casados
intelectual y profesionalmente con la idea de crecimiento eterno, les
atacarían. Efectivamente, su advertencia fue acertada. En la sección literaria
del periódico New York Times, tres economistas tildaron Los Límites del
Crecimiento de “vacío” y “engañoso”, “Menos que seudociencia y poco más que
ficción polémica”. Y en un editorial, el semanario Newsweek lo clasificó como
“disparate irresponsable” (5).
Mientras que
el repudio de economistas fue casi unánime, el informe fue acogido y celebrado
por el ecologismo. "Hace 30 años era fácil para los críticos despachar los
límites al crecimiento”, dijo el influyente ecologista Lester Brown, fundador
del Instituto Worldwatch, al leer la edición del 30 aniversario. “Pero en el
mundo de hoy, con sus pescaderías colapsando, bosques encogiéndose, mantos
freáticos bajando, arrecifes de coral muriendo, desiertos expandiéndose, suelos
erosionándose, temperaturas subiendo y especies desapareciendo, ya no es tan
fácil hacerlo. Estamos todos endeudados con (el equipo que escribió Los Límites
del Crecimiento) por recordarnos de nuevo que el tiempo se nos está acabando”
(6). El informe también ha sido elogiado por otros ecologistas de reconocimiento
mundial, como el activista y autor Bill McKibben, Amory Lovins, gurú de las
energías renovables, y Herman Daly, quien fue economista de alto rango del
Banco Mundial y ahora aboga por una economía estacionaria de cero crecimiento
(strady state economy), y muchos más. A pesar de su talante tecnocrático y
apolítico, el libro también ha recibido el reconocimiento y respeto de
ecologistas progresistas.
Las defensas
y ataques al Informe del Club de Roma continuaron por años y décadas, y aún hoy
el libro deja de qué hablar.
Como ven, la
propuesta decrecentista no tiene nada de nuevo. Y hoy es más vigente que nunca
ahora que los pronósticos de los efectos del calentamiento global lucen cada
vez más fúnebres, que las compañías de energía se embarcan en proyectos
demenciales para extraer combustibles fósiles mediante técnicas insólitas como
el infame fraqueo (fractura hidráulica), y que el bando progresista
latinoamericano ofrece como alternativa al status quo neoliberal un progresismo
desarrollista basado en un extractivismo suicida (7).
El decir que
no hay alternativas viables al crecimiento económico y las políticas
extractivistas no es más que un lloriqueo. En todas partes del mundo hay
movimientos alternativos y nuevas configuraciones sociales que no se cansan de
mostrarnos el camino a futuros alternos (así mismo, en plural), nuevos
pensamientos y nuevas formas de acción. A estas alturas, sólo hacen falta ojos
para ver.
Notas
1) El Club
de Roma es una organización privada y exclusiva fundada en la Accademia dei
Lincei en Italia en 1968, compuesta por líderes empresariales, científicos,
economistas, funcionarios de Naciones Unidas, y figuras políticas de alto
nivel, incluyendo jefes de estado pasados y actuales. Según su página web, se
dedica a estudiar los problemas más apremiantes de la humanidad y formular
escenarios alternativos para enfrentarlos. Sus miembros más notables han
incluido a Mikhail Gorbachev y Vaclav Havel.
2) El equipo
de los Meadows desarrolló el programa de simulación World3, el cual era una
versión avanzada de World2, programa creado por Jay W. Forrester, ingeniero de
computadoras especializado en teoría de sistemas. Forrester fundó la disciplina
de dinámica de sistemas, la cual analiza el comportamiento de sistemas
complejos mediante modelos matemáticos. Aplicó la dinámica de sistemas a ciclos
económicos industriales en su libro Industrial Dynamics, y luego aplicó su
modelo a los problemas sociales y la planificación urbana en su libro Urban
Dynamics.
A fines de
la década de 1960, Forrester le comunicó a los líderes del recién fundado Club
de Roma su interés en aplicar la dinámica de sistemas para analizar los
problemas de la sustentabilidad ecológica a nivel global. Tras el Club de Roma
expresar interés en su propuesta, Forrester escribió el programa de simulación
mundial World2, y en 1971 publicó el libro World Dynamics, en el que expresa
sus preocupaciones acerca del crecimiento económico ilimitado dentro de un
sistema limitado, como lo es nuestro planeta.
3) Christian Parenti “’The Limits to Growth’: A Book That Launched a
Movement: This mega-bestseller has been attacked repeatedly since its
publication forty years ago, but its warnings about the climate were alarmingly
prescient” The Nation, diciembre 24 2012. http://www.thenation.com/article/17...
4) Joan
Martínez Alier “Macroeconomía ecológica, metabolismo social y justicia
ambiental” Revista de Historia Actual, Vol. 9, Núm. 9 (2011)
5) Parenti.
7) Carmelo
Ruiz Marrero “El Nuevo progresismo Latinoamericano y el extractivismo del siglo
XXI” CIP Americas Policy Program, 31 de enero 2011 http://www.cipamericas.org/es/archi...;
Ruiz Marrero “Gobiernos progresistas siguen apostando al extractivismo” Monitor
de Energía y Ambiente de América Latina, 17 de octubre 2010 http://energyandenvironmentmonitor....; http://carmeloruiz.blogspot.com/sea...

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