Aparcan las diferencias para defender sus privilegios fiscales
Martes, 5 de noviembre de 2013
Por Arturo Inglott-Canarias-semanal.org
Absolutamente dispuestos a mantener, contra viento y marea,
sus numerosos privilegios económicos, sin importar cuan impopulares puedan
resultar éstos en una sociedad con los mayores índices de paro y pobreza de
toda la Unión Europea. De manera contundente, los diputados
canarios han expresado su determinación de no imitar a sus pares del Parlamento
de Asturias que, obligados por la presión social, se han visto obligados a
modificar su régimen salarial para comenzar a tributar por todos los ingresos
que reciben.
Los parlamentarios asturianos son los primeros en adoptar esta decisión en todo el Estado español. Sus homólogos isleños, sin embargo, han dejado meridianamente claro que no piensan hacer lo mismo. Para justificarlo, los miembros de la Mesa del Parlamento, compuesta por dos representantes del Grupo Nacionalista Canario, dos del PP y uno del PSC-PSOE, han alegado que no pueden modificar su normativa fiscal "porque obedece a la ley de 2006 del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, por lo que habría que cambiar antes esta legislación estatal".
Excusa difícilmente creíble, sin embargo, cuando se constata que el parlamento asturiano reformó su reglamento para incluir la citada modificación sin que la legislación estatal supusiera el más mínimo impedimento para ello.
PERO, ¿CUÁNTO GANAN NUESTROS DIPUTADOS?
Aunque todos los grupos del arco parlamentario canario coinciden en reclamar "transparencia" de cara a la galería, lo cierto es que la Mesa del Parlamento, órgano rector de la cámara regional, se niega a divulgar las nóminas de sus "señorías" con el detalle de las dietas, las incompatibilidades y declaraciones de bienes.
Pese a este interesado secretismo, los datos conocidos acerca de sus emolumentos resultan suficientemente escandalosos. Por término medio, 50 de los 60 diputados del Parlamento de Canarias se embolsan en concepto de salarios unos 58.600 euros anuales. Es decir, casi 10 millones de las antiguas pesetas. Una cifra que multiplica por seis el salario mínimo español, y los sitúa en el octavo puesto entre los parlamentarios españoles. El sueldo bruto de los diputados rasos canarios asciende a 3.638 euros al mes. Los portavoces adjuntos reciben 4.117 euros, los portavoces y presidentes de grupos parlamentarios y miembros de la Mesa 4.597 y su presidente, Antoni Castro, cobra 5.688 euros.
LAS DIETAS POR LAS QUE NO PAGAN IMPUESTOS
Pero estos magníficos salarios, que superan con creces el nivel de lo que cualquier trabajador medio podría considerar como "digno", constituyen solamente una parte de sus ingresos. A ellos hay que añadirle las dietas e indemnizaciones por alojamiento y manutención, que varían en función de su isla de procedencia.
Dietas que no están sujetas a retención del IRPF. Son "irretenibles e inembargables, sin perjuicio de lo que dispongan las normas tributarias", según precisa el reglamento del Parlamento regional.
Gracias a esas dietas libres de impuestos, cada diputado ingresa una media de 21.000 euros anuales - casi 3 millones y medio de pesetas-. A estas "ayudas" se les suman las que reciben de sus respectivos grupos políticos. Un acuerdo interno de la Mesa del Parlamento de Canarias, datado el 7 de abril de 2008 e ignorado por la opinión pública hasta hace escasas fechas, otorga una asignación económica mensual de 18.000 euros para cada grupo presente en el hemiciclo, más 1.750 euros por cada diputado obtenido en las elecciones autonómicas. Al año, esto supone un gasto para las arcas públicas de 2 millones de euros. Fondos de los que los diferentes partidos que integran el arco parlamentario - PP, PSOE, CC-PNC-CCN, Nueva Canarias-PIL- pueden disponer también con absoluta libertad. Los diputados no tienen obligación alguna de presentar sus facturas ante ningún órgano fiscalizador interno o externo de la Cámara regional.
Tampoco quedan ahí, no obstante, los ingresos adicionales de los parlamentarios canarios. Junto a las dietas ya mencionadas reciben otras por actividades tales como reuniones o visitas de las comisiones de las que forman parte fuera de la sede del Parlamento. Asimismo, los diputados que se desplazan fuera del Archipiélago por motivos oficiales tienen una dieta diaria de 80 euros para gastos sin justificar, y hasta un máximo de 150 euros siempre que se justifiquen.
Todo un cúmulo de indecentes prebendas que sus "señorías" parecen dispuestos a defender, si fuera preciso, con el cuchillo entre los dientes.
Los parlamentarios asturianos son los primeros en adoptar esta decisión en todo el Estado español. Sus homólogos isleños, sin embargo, han dejado meridianamente claro que no piensan hacer lo mismo. Para justificarlo, los miembros de la Mesa del Parlamento, compuesta por dos representantes del Grupo Nacionalista Canario, dos del PP y uno del PSC-PSOE, han alegado que no pueden modificar su normativa fiscal "porque obedece a la ley de 2006 del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, por lo que habría que cambiar antes esta legislación estatal".
Excusa difícilmente creíble, sin embargo, cuando se constata que el parlamento asturiano reformó su reglamento para incluir la citada modificación sin que la legislación estatal supusiera el más mínimo impedimento para ello.
PERO, ¿CUÁNTO GANAN NUESTROS DIPUTADOS?
Aunque todos los grupos del arco parlamentario canario coinciden en reclamar "transparencia" de cara a la galería, lo cierto es que la Mesa del Parlamento, órgano rector de la cámara regional, se niega a divulgar las nóminas de sus "señorías" con el detalle de las dietas, las incompatibilidades y declaraciones de bienes.
Pese a este interesado secretismo, los datos conocidos acerca de sus emolumentos resultan suficientemente escandalosos. Por término medio, 50 de los 60 diputados del Parlamento de Canarias se embolsan en concepto de salarios unos 58.600 euros anuales. Es decir, casi 10 millones de las antiguas pesetas. Una cifra que multiplica por seis el salario mínimo español, y los sitúa en el octavo puesto entre los parlamentarios españoles. El sueldo bruto de los diputados rasos canarios asciende a 3.638 euros al mes. Los portavoces adjuntos reciben 4.117 euros, los portavoces y presidentes de grupos parlamentarios y miembros de la Mesa 4.597 y su presidente, Antoni Castro, cobra 5.688 euros.
LAS DIETAS POR LAS QUE NO PAGAN IMPUESTOS
Pero estos magníficos salarios, que superan con creces el nivel de lo que cualquier trabajador medio podría considerar como "digno", constituyen solamente una parte de sus ingresos. A ellos hay que añadirle las dietas e indemnizaciones por alojamiento y manutención, que varían en función de su isla de procedencia.
Dietas que no están sujetas a retención del IRPF. Son "irretenibles e inembargables, sin perjuicio de lo que dispongan las normas tributarias", según precisa el reglamento del Parlamento regional.
Gracias a esas dietas libres de impuestos, cada diputado ingresa una media de 21.000 euros anuales - casi 3 millones y medio de pesetas-. A estas "ayudas" se les suman las que reciben de sus respectivos grupos políticos. Un acuerdo interno de la Mesa del Parlamento de Canarias, datado el 7 de abril de 2008 e ignorado por la opinión pública hasta hace escasas fechas, otorga una asignación económica mensual de 18.000 euros para cada grupo presente en el hemiciclo, más 1.750 euros por cada diputado obtenido en las elecciones autonómicas. Al año, esto supone un gasto para las arcas públicas de 2 millones de euros. Fondos de los que los diferentes partidos que integran el arco parlamentario - PP, PSOE, CC-PNC-CCN, Nueva Canarias-PIL- pueden disponer también con absoluta libertad. Los diputados no tienen obligación alguna de presentar sus facturas ante ningún órgano fiscalizador interno o externo de la Cámara regional.
Tampoco quedan ahí, no obstante, los ingresos adicionales de los parlamentarios canarios. Junto a las dietas ya mencionadas reciben otras por actividades tales como reuniones o visitas de las comisiones de las que forman parte fuera de la sede del Parlamento. Asimismo, los diputados que se desplazan fuera del Archipiélago por motivos oficiales tienen una dieta diaria de 80 euros para gastos sin justificar, y hasta un máximo de 150 euros siempre que se justifiquen.
Todo un cúmulo de indecentes prebendas que sus "señorías" parecen dispuestos a defender, si fuera preciso, con el cuchillo entre los dientes.

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