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Pablo Vaamonde | El objetivo principal de ciertas empresas es el lucro y este es un
próspero negocio que produce enormes beneficios.
nuevatribuna.es
| Pablo Vaamonde | Médico de Familia (A Coruña) | 19 Noviembre 2013 - 18:44 h.
Si
las actuaciones de la industria farmacéutica estuvieran inspiradas por los
principios de la ética su objetivo principal sería la obtención de fármacos y
remedios que permitieran curar o aliviar las dolencias de los humanos
provocando el menor daño posible. Pero no siempre es así. En los últimos
tiempos hubo casos en que se vulneraron ampliamente los límites de la ética y
de la legalidad.
El
objetivo principal de ciertas empresas es el lucro y este es un próspero
negocio que produce enormes beneficios. Utilizan todas las estrategias
posibles para aumentar el consumo de fármacos. La "invención" de
patologías (alopecia, fobia social, disfunción eréctil, embarazo, menopausia),
la medicalización de los malestares propios de la vida, convertir los factores
de riesgo en enfermedades o la fijación de límites cada vez más estrictos en
los parámetros analíticos: todo vale con tal de convertirnos en "comedores"
de pastillas. En los países avanzados los medicamentos suponen entre el 15
y el 33% del gasto sanitario. Los fármacos son cada vez más caros; la industria
lo justifica con la supuesta inversión en investigación para desarrollar nuevos
productos, pero la realidad es que dedican el doble a la promoción que a I+D.
Además, muchos de los fármacos no son tan nuevos: la mayoría son versiones
modificadas de otros ya existentes y más baratos.
Estas
empresas poseen una poderosa maquinaria de promoción, llegan a ocultar
información sobre efectos secundarios e incluso, en algunos casos, a vulnerar
la legalidad, con tal de proteger sus ganancias. La doctora Marcia Angell (que
fue directora del New England Journal of Medicine) ha denunciado la
nociva influencia que ejercen sobre los médicos prescriptores y cuestiona la
objetividad de la investigación médica patrocinada por las compañías. Hay tres
casos de los últimos tiempos que son muy demostrativos de la forma de proceder
de estas empresas:
-Talidomida:
Este fármaco fue comercializado por la compañía alemana Grünenthal entre los
años 1958 y 1963 como sedante y calmante de las náuseas del embarazo. Tuvo
éxito y lo vendieron en muchos países hasta que se supo que era teratógeno y
provocaba graves anomalías congénitas, en algunos casos incompatibles con la
vida. La demostracion de la relacion causal no fue fácil: los doctores Widukind
Lenz y Claus Knapp tuvieron que hacer una investigacion detectivesca para dar
con el origen de las malformacions. Miles de niños nacieron en todo el mundo
con severas malformaciones irreversibles que provocan minusvalías de diverso
grado: es la que llaman "catástrofe de la talidomida". Una vez
comprobada la relación causal lo prohibieron en todo el mundo. En 1971 el
laboratorio acordó indemnizar a los afectados alemans. Pero en España el
fármaco continuó en las farmacias cuando ya estaba retirado en todo el mundo
y hay cerca de 200 afectados que reclaman indemnizacion. El pasado mes se
celebró en Madrid un juicio, después de una demanda interpuesta por la Asociacion
de Víctimas da Talidomida (AVITE), que ya está listo para sentencia. Los
afectados demandan una justa reparación del enorme daño causado, pero la
compañía argumenta que el caso ya está prescrito. Grünenthal es hoy una
compañía muy potente, con implantación en todo el mundo y especializada en
productos analgésicos. El gran escándalo de la Talidomida no lastró su
trayectoria.
-Lipobay
(Cerivastatina): Hay empresas farmacéuticas que tienen un pasado oscuro.
Es el caso de Bayer (fabricante de la Aspirina) que, en la II Guerra
Mundial, elaboró el Zyklon B, pesticida a base de cianuro, utilizado por el
nazismo para asesinar a miles de personas en las cámaras de gas. Más reciente
es el caso del fármaco Lipobay, usado para bajar los niveles de colesterol. Lo
presentaron en todo el mundo a finales de los años 90 como el remedio
definitivo para la prevención cardiovascular. Tuvieron que retirarlo poco
después, en 2001, por la aparición de efectos secundarios graves ya que,
en cierto casos, provocaba daño muscular severo e incluso la muerte. La
Fiscalía de Colonia investigó a este grupo farmacéutico por sospechar que
conocía los efectos secundarios de este preparado sin que los hubiera
notificado. Después de provocar cientos de muertes y miles de afectados Bayer
retiró el fármaco, tuvo que hacer frente a indemnizaciones millonarias y bajó
un 30% su cotización en Bolsa. Ya nadie recuerda aquel escándalo y Bayer sigue
siendo una de las empresas más potentes de Europa.
-Vioxx
(Rofecoxib): Este medicamento lo presentó la compañía norteamericana Merck,
en mayo de 1999, como una gran innovación. Supuestamente carecía de toxicidad
gastrointestinal y prometía ser más seguro y efectivo que los antiinflamatorios
ya existentes. Pocos meses después del lanzamiento aparecieron datos
concluyentes que indicaban un incremento en el riesgo de sufrir infarto de
miocardio. Todo apunta a que la empresa conocía los riesgos del fármaco y
que manipuló el diseño y los datos de los estudios para minimizar los efectos
adversos.En el año 2000 había ya una fundamentada certeza sobre este asunto.
Pero la compañía negó las evidencias, no lo retiró e incluso persiguió
judicialmente a los investigadores que se atrevieron a advertir sobre los
riesgos de este medicamento. Ese fue el caso del farmacólogo catalán Joan Ramón
Laporte, que tuvo que afrontar una demanda penal de esta compañía. Seis años
después de su comercialización más de cien mil personas, sólo en los EE.UU.,
habían padecido ataques cardíacos e ictus provocados por su consumo. En
septiembre de 2004 Merck se ve en la obligación de retirar el fármaco, sus
acciones bajaron un 27% y también tuvo que hacer frente a indemnizaciones
millonarias. Años después, y pasado el chaparrón, esta compañía sigue siendo
una de las más potentes de EE.UU. y del mundo. Laporte considera que "se
trata de la mayor tragedia atribuible a un medicamento". Es un
perfecto ejemplo de lo que puede ocorrir cuando el afán de lucro prevalece
sobre el derecho de las personas.
Postdata:
Estos y otros temas similares se van a abordar en las Jornadas de Debate
"Los conflictos de interés en la salud", que se celebrarán en el
Palacio de Cultura de Pontevedra los días 22 y 23 de noviembre,
promovidas por la Plataforma Nogracias, en las que participarán expertos
de todo el Estado.

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