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| 13 Noviembre 2013 - 14:49 h.
Un Estado
laico es el que aplica el principio de igualdad a todos, tanto a los creyentes
de cualquier religión como a los no creyentes. Por esa misma razón, no permite
la discriminación por cuestiones religiosas pero tampoco favorece a ninguna
confesión determinada. En el Estado laico no existe una "religión de
Estado" y se mantiene la separación entre la Iglesia y el Estado. El
Estado laico se asienta en los pilares de tres grandes conceptos: libertad,
igualdad y fraternidad.
La
Conferencia Política del PSOE ha hecho una gran apuesta por el laicismo. ¡Está
decidido! Durante este fin de semana han quedado resueltos los puntos más
problemáticos de las relaciones de cooperación, que el PSOE quiere que se
modifiquen entre el Estado y las diferentes confesiones religiosas.
Un carácter
básico del ideario político socialista es este mencionado Estado laico. Es una
obligación moral tratar este asunto reconociendo que tanto la anterior
ejecutiva socialista, como el Gobierno de la pasada legislatura no fueron
coherentes con sus principios. ¡El aumento de la financiación a la Iglesia,
evidentemente, jamás sería una medida destinada a luchar por la
autofinanciación! Pero esta Conferencia Política nos devuelve la oportunidad
perdida. ¡Esta ejecutiva se compromete más que nunca con su ideología! Y este
compromiso no se basa en adjetivar al Estado como laico, sino que entra en
profundidad en las cuestiones que lo materializan como tal.
El debate
sucedido en la comisión de reformas institucionales giró en torno a varias
cuestiones. Las de mayor calado fueron las referidas a la denuncia de los
acuerdos del Estado español con la Santa Sede y la autofinanciación de las
confesiones religiosas. Finalmente quedó aprobado un documento muy completo
desde la perspectiva laica, gracias a las aportaciones de la Sectorial de
Participación y Diversidad. Estas enmiendas hicieron posible el compromiso
firme del PSOE para proponer que se suprima la referencia a la Iglesia Católica
en nuestra Constitución; que se elimine el privilegio a la Iglesia Católica que
le permite registrar a su nombre fincas no inscritas en el Registro de la
Propiedad; que se inste al Gobierno a denunciar los Acuerdos con la Santa Sede,
y que el partido se comprometa a mantener la denuncia de estos acuerdos desde
el Gobierno con el objetivo de derogarlos; que la religión salga del horario y
del currículum escolar: y finalmente un compromiso claro por la
autofinanciación de las confesiones religiosas que deberán financiarse por las
donaciones de sus fieles.
Más allá de
todas estas cuestiones, que son muy importantes, cabe destacar la importancia
del objetivo de denunciar los Acuerdos con la Santa Sede. Cuando el PSOE cumpla
con este compromiso, nuestro país será más libre, más igual y más justo.
Digo todo
esto porque en ningún lugar de la Constitución indica que el Estado debe
acordar con otro Estado (la Ciudad del Vaticano) qué privilegios debe tener la
Iglesia Católica en nuestro país. En mi opinión no debe tener absolutamente
ninguno puesto. Todos conocemos que su doctrina discrimina, con una hipocresía
escandalosa, a la mayoría de nuestra sociedad.
Una vez
adquirida estas obligaciones en la Conferencia Política, se deben llevar al
Parlamento. Necesitamos cumplir con estos compromisos, porque lo contrario hará
ciertas esas voces que falsamente dicen que el PSOE solo ataca a la Iglesia
cuando necesita apoyo de sus bases. La realidad es que el PSOE es el único
partido político que puede denunciar con el fin de derogar los Acuerdos entre
España y la Santa Sede. El PSOE es el único partido que puede hacer que España
sea laica.
Y a todos
esos políticos y periodistas al servicio de la ignorancia del PP, que dicen que
el PSOE ha girado a la "izquierda radical" por estos compromisos que
ha asumido, les recomiendo que hablen con cualquier ciudadano francés
conservador. La neutralidad del Estado ante la Iglesia es puramente lógica en
un Estado democrático.

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