Este
simulacro solo contempla un radio de evacuación de 10 kilómetros frente a los 40
de Fukushima. Ecologistas en Acción ha pedido el cierre de estas instalaciones
España |
TerceraInformación | 09-11-2013 |
La
organización Ecologistas en Acción, ha expresado que "el simulacro de
accidente nuclear de Almaraz, que tiene lugar esta semana en los alrededores de
la central extremeña , es un derroche de dinero público y además resultaría
insuficiente en caso de una fuga radiactiva grave. Ecologistas en Acción
recuerda que las centrales nucleares del Estado español podrían cerrar sus
puertas sin hacer peligrar el suministro de electricidad. Seguir manteniendo en
funcionamiento el parque nuclear es peligroso y caro, pero el precio lo paga la
sociedad, mientras los beneficios fluyen hacia las empresas que gestionan las
centrales.
Mas de 5.000
personas participantes, cientos de efectivos de la Policía Nacional, Guardia
Civil, ejército y observadores internacionales han sido movilizados para el
simulacro, con un presupuesto de casi 600.000 euros. Algo que sería innecesario
si la central, de 30 años de antigüedad y con un largo historial de averías y
paradas técnicas, cerrase sus puertas.
“Permanezcan
tranquilos y atentos a la megafonía”, “No beban agua del grifo ni coman ningún
producto procedente del campo”. Son muchos los vecinos que estos días han
llamado a miembros de Ecologistas en Acción alarmados por estos mensajes y por
las instrucciones para cerrar persianas y taponar puertas con mantas. Se
preguntan qué razones hay detrás.
El simulacro
se ha llevado a cabo siguiendo los protocolos indicados en los planes de
emergencia, totalmente insuficientes en caso de un accidente grave. Estos
planes prevén la evacuación de la población en un radio de 10 km en el entorno
de la central. Sin embargo, tras el accidente de Fukushima, el radio de
evacuación total fue de 20 km, que se ampliaron poco después a 40 km.
La energía
nuclear es peligrosa y sale cara a la ciudadanía, que paga la mayor parte de la
gestión de los residuos, de simulacros como el de estos días (financiado al 85%
por la Unión Europea y al 15% por el Estado español), y que asumirá el coste,
incalculable, de la gestión de los residuos a largo plazo. Las arcas públicas
también asumirían la mayor parte del coste de un hipotético accidente nuclear,
como ha sucedido en Japón. En el Estado español los seguros de responsabilidad
civil de las centrales nucleares se limitan a un exiguo máximo de 2.000
millones de euros, cifra totalmente insuficiente en caso de accidente grave.
En este
simulacro todo estaba preparado, pero habría que saber lo que sucedería en una
situación real, en la que el pánico cunde y la población intenta huir lo antes
posible de la zona. “Permanezcan en sus casas y cierren puertas y ventanas”. No
hay que esperar a la evaluación del simulacro para saber que muchas cosas
pueden salir mal cuando está cerca una instalación tan peligrosa.
Realizar un
simulacro de estas características es una burla a la inteligencia colectiva,
cuando la energía nuclear es prescindible en el estado español. El peligro
sigue ahí mientras no se cierren este tipo de instalaciones, porque hay una
realidad, y es que la radiactividad mata. Una radiactividad que permanecerá
siendo peligrosa durante cientos de miles de años en forma de residuos
radiactivos, que después de varias décadas de energía nuclear, siguen sin tener
una solución.
Es hora de
velar por el bien colectivo, y no por el interés de las grandes eléctricas. La
energía nuclear tiene que cerrar sus puertas lo antes posible, y dejar de poner
en peligro a la población, dejar de generar residuos mortales que hipotecarán a
miles de generaciones y apostar por un modelo energético limpio, basado en el
ahorro, la eficiencia, las energías renovables, y en el control democrático de
la energía".
Fuente: www.tercerainformacion.es

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