La práctica
religiosa ha quedado muy reducida a mayores y mujeres, de pueblos pequeños del
interior, de clase obrera y con educación primaria o secundaria
Texto publicado en 'Qué
está pasando en la Iglesia', el número 5 de la revista 'Cuadernos' de
eldiario.es: aquí tienes la lista
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JulioEmbid
16/04/2014 - 20:05h
16/04/2014 - 20:05h
El catolicismo en España.
/ Infografía: Cova Fernández
El 13 de octubre de 1931
el presidente del Consejo de Ministros de España, Manuel Azaña, declaró en un
largo discurso ante las Cortes Constituyentes republicanas que España había
dejado de ser católica. Se estaba buscando una solución al llamado problema
religioso y al excesivo peso que, según la izquierda y el centro laico,
tenía la Iglesia Católica en la educación española y en la sociedad. Se afirmó
aquella sentencia que entonces, e incluso ahora, podría considerarse excesiva.
En 2001, el historiador
José Álvarez-Junco publicó Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX
[1]. En aquella obra, fundamental para explicar el nacionalismo español
y el nacionalcatolicismo, el autor explica cómo se construye la idea de
España y de la nación española. Independientemente de cuándo se crease la
idea de nación, ya en 1600 la intelectualidad española asumió la Contrarreforma
y la defensa del catolicismo, frente al luteranismo, como aspecto irrenunciable
de la identidad colectiva. Para ello se recurrió a la limpieza étnica
eliminando por la fuerza a las minorías religiosas homogeneizando el país en
una sola religión (y no en un mismo idioma). Así llegamos a la Guerra de la
Independencia, donde la Iglesia Católica española ejerce una gran labor de
propaganda identificando a España con lo católico frente a los ateos franceses
napoleónicos. Pero no sería la última de las guerras españolas donde la Iglesia
católica tuviera algo que decir. Vienen las Guerras Carlistas donde más allá de
los distintos pretendientes reales, el ultra-catolicismo rural se enfrentó al
liberalismo urbano saliendo derrotado. Décadas después, en 1936, la Iglesia
bendijo el Golpe de Estado militar con el nombre de Cruzada y Alzamiento del
ejército nacionalista sobre el gobierno laico y democrático de la Segunda
República y sería un actor político fundamental durante la posterior dictadura
nacional-católica.
La idea del
nacionalcatolicismo viene de largo. Durante el siglo XIX
historiadores como Jaume Balmes o Marcelino Menéndez Pelayo identifican a
España como algo distinto al resto de Europa, una nación esencialmente católica.
Desde entonces una gran parte de la derecha conservadora española renuncia a la
educación nacional (y pública) para cedérsela a la educación católica (y
privada), porque para ellos, lo nacional y lo católico es lo mismo.
Ahora intentaremos
explicar hasta que cierto punto eso es cierto.
¿Quiénes son los
que se llaman católicos?
El nivel de estudios es
fundamental para definir el nivel de catolicismo de los españoles. Cuanto mayor
es el nivel de estudios mayor es el número de ateos y no creyentes y menor el
número de católicos (Ver Figura 2). Por votantes habría una mayor proporción de
católicos en el PP, CIU y PSOE frente a IU, UPD o al resto de partidos,
donde los católicos están sensiblemente por debajo a la media (Ver Figura 3).
Por clases sociales y estatus socioeconómicos vemos que en el nivel más alto
socioeconómico hay una menor proporción de personas que se declaran como
católicos (Ver Figura 4). Solamente un 60,9% de personas de clase alta/media
alta se define como católicos, frente al 82,6% de las viejas clases medias o el
75,8% de los obreros cualificados
[5].
Sin embargo ¿qué
significa ser católico? ¿Definirse como católico es suficiente para ser
católico? Según la Iglesia Católica son
[6]fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se
integran en el pueblo de Dios, y hechos partícipes a su modo por esta razón de
la función sacerdotal, profética y real de Cristo, cada una según su propia
condición, son llamados a desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir a la
Iglesia en el mundo. Básicamente todos aquellos que independientemente
ajenos a su voluntad fueron bautizados al nacer por sus padres. Sin embargo
parecería razonable afirmar que ser católico exigiría algo más que la voluntad
de los padres de uno de serlo.
Cuando el propio CIS le
pregunta a ese 73,9% de creyentes (católicos y de otras religiones) cuáles son
sus propias prácticas religiosas más allá de las prácticas sociales como
matrimonios o funerales, tan sólo el 1,8% acude a misa varias veces a la semana
y un 12,1% acude a misa los domingos y festivos como la doctrina católica
indica. El 64,7% de los católicos no acude a misa casi nunca, son los
autodenominados católicos no practicantes. Es curioso este término
porque nadie nunca hablaría de vegetarianos no practicantes a aquellos
vegetarianos que comen carne.
Por tanto si sumamos los
que acuden al menos una vez a la semana a misa, estaríamos hablando de un 13,9%
del 72,1% del total, aproximadamente un 10% de españoles.
El catolicismo en España.
/ Infografía: Cova Fernández
¿Quiénes son los católicos
practicantes?
Puesto que no es lo
definirse como católico que ir a misa hay que acudir a más fuentes. En 2006 el
Instituto Nacional de Estadística (INE)
[7] en su modulo anual de la Encuesta de Condiciones de Vida preguntó
sobre la participación social de los españoles. No tenemos datos posteriores
pero sí podemos afirmar que la edad, el género, la clase social y el origen
geográfico influyen en la práctica religiosa.
Hay una mayor práctica
religiosa entre mujeres que en hombres y entre personas mayores que jóvenes.
Entre mayores de 65 años hay una diferencia religiosa enorme frente a las
generaciones posteriores. Cuanto menor es la renta familiar, más probable es
que se participe en la Iglesia Católica o se colabore con organizaciones
religiosas, y menos probable que se esté afiliado a partidos políticos y
sindicatos o a ONG. También vemos que la gente residente en municipios con
menos de 10.000 habitantes es mucho más practicante que la gente que vive en
pueblos mayores, en ciudades pequeñas o grandes que es similar. Hay una mayor
praxis rural que urbana.
Por último vemos si es
cierto que el Sur de España es mucho más participativo que el norte por su
presunta devoción mariana, la Semana Santa, las romerías y demás actividades
lúdico-festivas. Según vemos en la Figura 8, no hay una correlación entre norte
y sur, este u oeste y la participación religiosa. Sólo son tres las Comunidades
Autónomas con una práctica religiosa superior al 25%: Castilla y León,
Castilla-La Mancha y Navarra, pero tal vez tenga más que ver con la Figura 7 y
que la participación religiosa de castellanoleoneses, castellanomanchegos y
navarros tenga más que ver con la dispersión geográfica y los pequeños
municipios que con la identidad regional.
Sin embargo si consultamos
en el mismo INE la Estadística de Matrimonios
[8] del último año 2012, si vemos que existe un componente geográfico de
los matrimonios por la iglesia frente a los matrimonios exclusivamente civiles.
En el 2012 hubo en España 168.835 matrimonios, de los cuales 61.070 (36%)
fueron por el rito católico frente a 104.309 exclusivamente civiles (61%). El
resto fueron mediante ritos de otras religiones minoritarias (0,5%) o
simplemente no constan en el registro.
Siendo poco menos del
doble los matrimonios civiles que los religiosos, hubo tres comunidades autónomas
donde hubo en 2012 mayoría de matrimonios por el rito católico: Andalucía,
Extremadura y Castilla-La Mancha. Pero incluso dentro de Andalucía se ve una
diferencia porque las provincias costeras de Cádiz, Málaga y Almería son más
propensas al matrimonio civil frente a una mayoría amplía de matrimonios
religiosos en el interior.
Conclusiones
España ya no es un país
católico practicante. La práctica religiosa ha quedado muy reducida a mayores y
a mujeres, de pueblos pequeños, de clase obrera y con educación primaria o
secundaria, generalmente del interior de España.
La gran mayoría de los
españoles no acepta los postulados de la Iglesia Católica ni va a misa (64,7%),
ni se casa por la iglesia (63%), acepta los matrimonios entre personas del
mismo sexo (un 56% según el Eurobarómetro de 2006
[9]), ni cumple la cuaresma, ni la castidad prematrimonial ni tantas otras
cosas. Además según una encuesta de la Cadena SER realizada por la empresa
MyWord de este mismo febrero, nada menos que el 85% de los españoles se declara
en contra de la reforma de la Ley del Aborto. Incluso dentro de los votantes
del PP, el 71% los que no quieren que se reforme la ley del aborto y para casi
la mitad de ellos es un asunto lo suficientemente importante como para influir
en su decisión de voto.
Sin embargo los españoles
se niegan a declararse ateos o agnósticos, llevan a sus hijos a la escuela
concertada católica (En Madrid 45% frente al 37% de la pública según CCOO
[10]), siguen sacando sus pasos en Semana Santa y van a romerías y a
peregrinaciones a Santiago de Compostela (95.275 españoles en 2012
[11]) como antes. Según un estudio de la Fundación BBVA todavía hay un 37%
de los españoles piensa que "la Biblia está inspirada en la palabra de
Dios aunque no debe tomarse literalmente".
La contradicción de que
tres de cada cuatro españoles sigan declarándose como católicos pero sólo uno
de cada diez españoles vaya a misa los domingos hace que los laicistas
tengan todavía mucho camino por recorrer. Sin embargo las cosas van
cambiando rápidamente y es que como dijo en 1932 el propio Manuel Azaña:
siempre, es una palabra que no tiene valor en la historia y, por consiguiente,
que no tiene valor en la política.
[1]
Taurus Ediciones, 2001. ISBN 84-306-0441-3
[4]
Estudio 2.993 Barómetro Julio 2013 (CIS)
[6]
Canon 204.1 del Código de Derecho Canónico de 1983
[8] Estadística de matrimonios. Fenómenos demográficos, movimiento
natural de la población. Primer semestre de 2013 (INE)
Fuente: www.eldiario.es



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