15 de
abril de 2015
Ignacio Fariza
Nuevo jarro de agua fría para las aspiraciones
catalanas de conjugar independencia con pertenencia a la Unión Europea (UE). El
Ejecutivo comunitario ha reiterado hoy que la potencial independencia de
Cataluña tendría una primera repercusión automática: su salida inmediata de la
Unión y su consideración como un "país tercero". La Comisión Europea
responde así al informe que ayer publicó el Consejo Asesor para la Transición
Nacional según el cual Cataluña seguiría vinculada a la UE por razones de
"lógica y pragmatismo".
"Un nuevo Estado se convertiría, por el hecho
mismo de su independencia, en un país tercero respecto a la UE y los Tratados
de la Unión no se aplicarían desde el mismo día de su independencia", ha
subrayado un portavoz comunitario. "La Comisión lleva meses e incluso años
diciendo que ante escenarios como la separación de una parte de un Estado
miembro o la creación de un nuevo Estado, no será neutral con respecto a los
Tratados".
Desde el inicio del proceso soberanista catalán, el
Ejecutivo comunitario no ha movido un ápice su postura sobre una potencial
adhesión a la UE: tendría que dar los mismos pasos que cualquier otro país que
quisiera pertenecer al bloque comunitario. Es decir, Cataluña tendría que
empezar desde cero el procedimiento de entrada a la Unión sin que Bruselas
contemple la creación de ningún atajo excepcional. Llegado el caso, el portavoz
de la UE ha recalcado hoy que expresaría su opinión sobre las consecuencias
legales bajo la ley comunitaria, “a petición del Estado miembro y detallando un
escenario preciso”.
Según esta misma fuente, la Comisión Europea
"siempre ha señalado que su papel no es expresarse sobre cuestiones de
organización interna o estructura constitucional de los Estados miembros".

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