La CIG ve “riesgo” sanitario y
pronostica que también se hará con los laboratorios
Quirófano del Complexo Hospitalario
Universitario de Santiago durante una operación en 2009. / XURXO LOBATO
La
esterilización del material que el Sergas emplea para atender a sus pacientes
dejará de estar a cargo del personal de cada centro sanitario. La Consellería
de Sanidade ha decidido privatizar ese proceso de esterilización por cerca de
160 millones de euros y entregárselo a una única empresa para toda Galicia. La
medida afectará a cientos de trabajadores públicos y genera dudas entre médicos
y enfermeros, que coinciden en que la esterilización es un servicio sanitario
clave que debe estar estrictamente controlado para evitar infecciones.
El
departamento que dirige la conselleira Rocío Mosquera no ha querido aclarar por
qué privatiza este servicio y se limita a decir que es una de sus “medidas para
realizar una gestión rigurosa y eficiente de los recursos”. Tampoco aclara a
qué materiales afectará o qué pasará con los trabajadores públicos que ahora
realizan ese cometido, “pormenores” de los que solo informará “cuando estén
cerrados”.
Pero el
pasado día 2 el Sergas ya avanzó de forma oficial en el Diario de la Unión
Europea su intención de contratar con una empresa privada el “servicio de
gestión integral del proceso de esterilización del material necesario para el
desarrollo de la actividad asistencial” de sus centros. Sanidade prevé licitar
en marzo el contrato, del que solo ha desvelado su coste máximo, 159.720.000
euros, y que no se dividirá en lotes sino que irá a una sola firma.
La CIG fue
la primera en mostrar hace un mes sus sospechas de que el Sergas pretendía dar
este paso, y avanzó que la esterilización se privatizaría por 12 años, a más de
13 millones por año. El sindicato destacaba los importantes controles de calidad
que se cumplen ahora en los centros públicos y alertaba de que “si esto pasa a
manos de una empresa privada, estaríamos hablando de la privatización de la
bata blanca, esa que dice la conselleira que no se va a producir”.
Confirmada
la decisión de la Xunta, la secretaria nacional de CIG-Saúde, María Xosé Abuín,
destaca que “el PP está privatizando en Galicia poco a poco los mismos
servicios que en Madrid” entregó en bloque, “pero el resultado final es el
mismo: una sanidad privada”. También pronostica que se necesitarán transportes
especiales entre los centros sanitarios y la empresa que esterilice para evitar
“riesgo para la población”, lo que supondrá un encarecimiento de un servicio
que había experimentado ahorros. “Pero el Sergas no consulta con sus
trabajadores ni facilita ninguna memoria económica de los servicios que
privatiza”, lamenta Abuín, quien prevé que “lo siguiente en privatizarse serán
los laboratorios, como en Madrid”.
Hace años
que el Sergas viene externalizando servicios que antes prestaba su personal,
así como integrando en macrocontratos entregados a una sola empresa tareas que
realizaban varias. Pero médicos y enfermeros consultados coinciden en que la
esterilización es el servicio con mayores implicaciones sanitarias de todos los
privatizados o concentrados hasta ahora. Aunque esta misma semana en Santiago
se tuvieron que cerrar dos quirófanos tras una avería en la ventilación que el
PSdeG vinculó con la subcontratación del mantenimiento.
Atendiendo a
su importe, la privatización más importante ha sido la del mantenimiento
durante 20 años del nuevo hospital de Vigo, que correrá por cuenta de las
mismas empresas que lo construirán a cambio de 1.400 millones. La Xunta
argumenta que los servicios no sanitarios del complejo (limpieza, mantenimiento,
cafetería, etcétera) se gestionarán así de forma más eficiente que con
trabajadores públicos. Pero mientras algunas de esas actividades son encargadas
en otros hospitales a varias empresas, en Vigo se optó por concentrarlas en un
solo contrato.
El pasado
verano el Sergas inició la contratación por 80 millones de lo que denominó
“solución global” para sus equipos de radioterapia o diagnóstico por imagen
durante los próximos ocho años. En la práctica, supone una concentración en
menos manos del mantenimiento o la compra de equipos, que antes se tramitaban
con varias licitaciones independientes. La CIG teme que la empresa responsable
del nuevo macrocontrato acabará decidiendo qué equipos y prestaciones debe
haber en cada hospital.
El BNG también ha venido alertando
del retraso de “cientos de citas”, que atribuye a que se contrató el
mantenimiento de todos los equipos de electromedicina con una única empresa. El
mes pasado el director de Recursos Económicos del Sergas, Pablo Torres,
contestó en el Parlamento que, frente a la “variabilidad” de contratos
anteriores con “cientos de empresas”, el nuevo “contrato centralizado”
permitirá “gestionar de forma óptima el equipamiento”, “homogeneizar” la
calidad del servicio en todos los centros y ahorrar dos millones al año.

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