Cuando Puig Antich
fue condenado a muerte, su hermana Merçona tenía 13 años. Hoy, con sus dos
hermanas y demás familia, están personados en la Querella Argentina contra el
Franquismo.
JAVIER
CORIA Madrid 13/01/2014 07:56 Actualizado: 13/01/2014 07:59
Merçona Puig Antich,
Pablo Mayora y Andoni Txasko.CEAQUA
El
2 de marzo de 1974, el patio de la cárcel Modelo de Barcelona estaba lleno de
policías, de uniforme y de paisano, para presenciar un acto macabro, casi
medieval. El verdugo Antonio López Guerra vino expresamente de Madrid,
porque el titular de la plaza de "ejecutor de sentencias" de
Barcelona, Vicente López Copete, cumplía cárcel en Sevilla, por un delito de
estupro.
El
médico presente certificó la muerte del reo: "En Barcelona, 2 de marzo de
1974 y siendo las 09:40 horas, se extiende la presente diligencia para hacer
constar que en la prisión de hombres de esta ciudad, ha sido ejecutado por
garrote la pena de muerte en la persona del reo Salvador Puig Antich...".
El
joven Salvador, de 26 años, era militante de la organización anarquista
Movimiento Ibérico de Liberación (MIL). Fue acusado de la muerte del policía
Francisco Aguas. Ese mismo día, en Tarragona, también fue ejecutado el alemán
-se dijo que era polaco- George Michael Welzel, con el falso nombre de Heinz
Ches, identidad falsa que el gobierno de entonces ya conocía. Por una
diferencia de veinticinco minutos, Puig Antich tuvo el triste honor de
ser el último "agarrotado" del franquismo. Cuando esto sucedió,
Merçona Puig Antich, hermana de Salvador, tenía 13 años. Hoy, con sus dos
hermanas y demás familia, están personados en la Querella Argentina contra el
Franquismo. Recién llegada de Buenos Aires concede una entrevista al diario Público.
Acaba
de llegar de Argentina, donde ha ido con otros querellantes. ¿Explíquenos cómo
fue la declaración y qué sensaciones trae?
Antes
de declarar estaba muy nerviosa; después de tanto tiempo no quería dejarme nada
y sobretodo deseaba que se me entendiera bien. Entramos con los abogados y la
secretaria judicial me tomó declaración. No hicieron preguntas, sólo me pedían
que hablara más despacio ya que apuntaban textualmente lo que yo les explicaba.
Al terminar me dieron a leer la declaración y la firmé, una vez corregido cosas
que no se entendían bien. Mientas declaraba era consciente de que era la
primera vez que podía hablar de mi hermano delante de la justicia y esto
invistió la declaración de emociones encontradas, de penas y alegrías. Al ir
con más querellantes y hablar entre nosotros de las declaraciones, de nuestras
causas... Me dio más fuerza y más ganas para seguir luchando. Es tan grande el
abanico de la injusticia, la violencia, el terror de la dictadura franquista,
que las emociones se desbordan. Allí nos recibieron con los brazos abiertos,
tanto instituciones gubernamentales, como la gente que lucha por los derechos
humanos. Fue una experiencia increíble e inolvidable.
Merçona en una
foto de grupo ante la Audiencia Argentina. Cortesía de CEAQUA
[Merçona
Puig Antich declaró junto a Pablo Mayoral y Andoni Txasko, los tres
querellantes que debieron haber declarado el 8 de mayo pasado en el Consulado
de Argentina de Madrid, pero las videoconferencias previstas fueron paralizadas
por el Ministerio de Asuntos Exteriores español. Mayoral era compañero de tres
de los cinco últimos fusilados del franquismo. Condenado a muerte, le fue
conmutada la pena por 30 años de cárcel, hasta que fue amnistiado. Fernando
Suárez González era Ministro de Trabajo en 1975, y como miembro del Consejo de
Ministros, dio el "enterado" a las cinco penas de muerte. Txasko es
un superviviente de la matanza de huelguistas del 3 de marzo de 1976, en
Vitoria, donde fueron asesinados cinco trabajadores y cientos de ellos heridos.
Manuel Fraga era Ministro de Gobernación, pero al hallarse de viaje, las
competencias las asumió el Ministro de Relaciones Sindicales, Rodolfo Martín
Villa. Por su parte, José Utrera Molina fue el que firmó la sentencia de muerte
de Puig Antich. Estos son, junto a Fernando Suárez, los tres exministros
franquistas imputados que siguen vivos.]
Por
una información del diario ARA hemos sabido que el abogado de la
presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, fue el que redactó la
sentencia de muerte de su hermano. ¿Qué opina de ello?
Qué
voy a opinar, que después de tantos años siguen tranquilamente trabajando y se
reafirman en aquello que hicieron, todo les pareció bien. Duele mucho saber que
quien redactó la sentencia de muerte de mi hermano, 39 años después, ande
tranquilamente ejerciendo la abogacía. Esto es la impunidad.
[Se
trata de Carlos Rey González, que en aquella época era capitán auditor de los
servicios jurídicos del ejército franquista. Rey González fue el abogado de la
dirigente del PP en el caso, finalmente desestimado, de "Método 3".]
Sabe
que el ex policía José Antonio González Pacheco, Billy el Niño, y el ex
guardia civil, Jesús Muñecas Aguilar, acusados por torturas por muchos de los
querellantes, están pendientes si el gobierno los extradita o no, ¿En qué
piensa que quedará todo esto?
Confiamos
en que puedan viajar a argentina y sean juzgados allí. Sabemos que no será
fácil pero es por lo que estamos batallando. Que finalmente se pueda hacer
justicia.
[Al
término de esta entrevista se ha sabido que la Fiscalía española, para evitar
dicha extradición, se plantea abrir un procedimiento a Billy el Niño y
al ex capitán de la Guardia Civil, Jesús Muñecas Aguilar. La Ley de Amnistía de
1977, usada como una verdadera Ley de Punto Final, será otro escollo para la
extradición, que se presume imposible cuando las autoridades españolas ya han
demostrado que no quieren colaborar con la justicia argentina.]
¿Cuáles
fueron las irregularidades que ustedes denuncian, tanto en la instrucción, como
en el juicio de su hermano?
Mi
hermano fue el chivo expiatorio tras el atentado a Carrero Blanco. Era
anarquista, de una pequeña organización, y no tuvo el apoyo de ningún grupo
político, y además le acusaban de matar a un policía, ¿qué mejor ocasión para
vengarse?. También como lo mataron, hacía mucho tiempo que no se utilizaba el
garrote vil, y aquí demostraron su mala saña. Lo de Carrero ocurrió el
20 de diciembre, el 8 de enero se hizo el Consejo de Guerra a mi hermano y a
otros dos compañeros. Y el 11 de enero salió la sentencia. Los abogados
recurrieron y el 14 de febrero se ratificó la sentencia. El 2 de marzo lo
asesinaron.
Mi hermano fue el chivo expiatorio tras el atentado a Carrero
Blanco. Era anarquista y no tuvo el apoyo de ningún grupo político. ¿Qué mejor
ocasión para vengarse?
En
el juicio no permitieron que los abogados presentaran las pruebas de balística,
decían que ellos eran militares y ya sabían de armas. El policía que murió
durante la detención de mi hermano, llegó al Hospital Clínico, pero cuando
certificaron su muerte, se lo llevaron a una comisaría para hacerle la
autopsia. Cuando estaban en un hospital que tenía un departamento
anatómico-forense, donde le podían practicar una autopsia con todas las
garantías. Nunca oí que en las comisarías se hicieran autopsias, ni qué
eso fuera legal. Tampoco admitieron las declaraciones de los médicos que
estaban de guardia en el hospital.
[El
cuerpo del policía tenía cinco impactos de bala, la pistola de Salvador había
disparado dos. Según fuentes periodísticas de la época, el agente muerto, al
ver que el anarquista sacaba su pistola, se abalanzó sobre él, momento en que
sus compañeros comenzaron a disparar.]
José
Utrera Molina, suegro del actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón,
fue el que firmó la sentencia de muerte de su hermano. Parece, como el ex
ministro franquista Martín Villa, que no se arrepienten y están muy tranquilos.
¿Qué opina?
Después
de 35 años de democracia no hemos podido hacer justicia, no podemos mirar
atrás, hablar del pasado, parece que nos obligan a olvidar. Muchos de los que
gobernaron en el franquismo aún hoy tienen cargos de poder y siguen manejando
las riendas. Se jactan de su actitud, lo llevan haciendo eternamente. Confiamos
que sea por poco tiempo y que comparezcan delante de un juez, que se haga
justicia y que todas las personas que lucharon en contra de la dictadura y
sufrieron por ello puedan, finalmente, reivindicar su lucha.
¿Qué espera de las autoridades españolas?
¿Qué espera de las autoridades españolas?
Que
acaten a la juez argentina. No será nada fácil pero espero y confío que no
quede en agua de borraja. Siempre hay el momento de la verdad y creo que ya nos
toca.
¿Y
de las argentinas?
Que
continúen con la causa de genocidio a lesa humanidad con el mismo ahínco que
hasta ahora. Que no se ablanden frente a las posibles trabas que se
encontraran por parte del gobierno español, y que nos ayuden a deshilar este
ovillo tan enmarañado.
¿Quiere
añadir algo más?
Hace
dos semanas que hablo de mi hermano, para ello me he tenido que ir a 10.000
kilómetros lejos de mi casa. Pero estas preguntas me han costado
contestarlas...
Lo
entiendo, y por ello se lo agradezco.
Fuente:
www.publico.es

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