Esta Ley, consensuada por los propios colectivos trans, sitúa a Andalucía
como la región de Europa más avanzada en el tratamiento a personas trans
España |
Luisa Capel-Tercera Información | 16-01-2014 |
José Antonio Castro (IU), Alba
Doblas (IU), Mar Cambrollé (ATA), Mario Jiménez (PSOE), Yara Moreira (ATA)
Se presenta
en el parlamento andaluz la Ley Integral sobre Transexualidad, que va a
permitir la despatologización y la no discriminación de las personas
transexuales. Esta ley estaba dentro del pliego de condiciones de Izquierda
Unida para formar gobierno y sitúa a Andalucía como la región más avanzada
de Europa en el tratamiento jurídico de las personas transexuales. En su
enunciado ya asume el concepto de género como un constructo social: “La
definición del sexo-género de una persona va mucho más allá de la apreciación
visual de sus órganos genitales externos en el momento del nacimiento… no es un
concepto puramente biológico, sino, sobre todo, psicosocial”. Además se ha
exigido la importancia de que sea una Ley Integral, que luego pueda
desarrollarse en distintas legislaciones paralelas, para atajar la
discriminación que sufren socialmente las personas trans.
Hasta el
momento, regidos por la ley de ámbito nacional, las personas transexuales
dependían de la opinión de un psiquiatra para poder operarse. “El proceso se hacía
penoso y complicado pues el cuestionario planteaba cuestiones tan absurdas como
preguntar si prefieres ser bombero o bailarina. Si la respuesta fuera bombero,
el cuestionario te identificaba como de género masculino dijera la persona lo
que dijera, sin respetar su autonomía y decisión. Otras preguntas en el
cuestionario es si se prefiere usar falda o pantalón”, nos explica Daniel
González, coordinador de Aleas Andalucía, uno de los responsables de que el
proyecto legislativo llegue al parlamento andaluz. “El test en sí mismo es
patologizante”. La Ley integral evita este proceso, siendo las propias personas
quienes deciden si se operan o no sin necesidad de ser clasificado como una
enfermedad mental. La homosexualidad se despatologizó en 1990, hasta entonces
también era considerada una enfermedad.
Además prevé
descentralizar ya que hasta ahora todas las consultas y operaciones las llevaba
la UTIG, Unidad de Trastornos de Identidad de Género, de Málaga, con 10 médicos
para toda Andalucía, la primera específica creada en España. La
descentralización es básica para las transexuales andaluzas puesto que
cualquier prueba médica, como un análisis de sangre para ver los niveles de
hierro, debía ser analizada en la UTIG, no en el centro de atención primaria
más cercano. También se considerarán las operaciones de transexuales mujeres
dentro del propio ámbito ginecológico, puesto que retirar el sistema
reproductivo femenino es una operación que no necesita de doctores
especialistas en transexualidad. La Junta asume que los procesos se produzcan
dentro de la sanidad pública, rompiendo la brecha existente entre quienes
podían pagar las operaciones en clínicas privadas y por lo tanto no pasaban por
todos estos requisitos.
Otro de los
avances es que la Junta de Andalucía se compromete a respetar la identidad de
género emitiendo una acreditación propia para que tanto en los centros de
salud, como en colegios u otros organismos públicos dependientes de la misma se
pueda nombra e identificar a esa persona por el nombre que elija, sin que sea
condición la operación completa, tal y como establece la Ley de 2007 de ámbito
estatal, donde sí presenta este requisito como indispensable para cambiar el
nombre en el Registro Civil.
La
transexualidad en menores también es tratada dentro de la Ley. Los menores,
aunque no se pueden operar hasta los 18 años o que un juez así lo decida,
podrán acceder a retardantes hormonales para que no desarrollen los cambios
físicos durante la pubertad. Esta medicación es reversible, por lo que se podrá
abandonar en cualquier momento que la persona, en acuerdo con sus padres o
tutores, así lo decida.
También se
hace hincapié en que se incluyan a las personas transexuales en los planes de
empleabilidad de la Junta, porque en la actualidad cerca del 54% de las
transexuales se encuentran en desempleo y con dificultades para encontrar
trabajo digno por causas discriminatorias.
Para Daniel
González lo más interesante del proceso ha sido llevar la voz de los propios
colectivos, ATA entre ellos, que la Ley refleje sus exigencias y que hayan
participado en el redactado de las mismas, aunque el proceso ha llevado más de
un año.
Con esta
Ley, la Junta adaptaría la normativa comunitaria del 12 de diciembre de 2012.
Se presenta el jueves 16 de enero y tras su tramitación y la elaboración de
enmiendas para ampliar alguno de los conceptos de la Ley, es probable que vea
la luz a finales de primavera de este mismo año.

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