La
de los medios de comunicación es una trinchera más de esta batalla, que tras
unos días de desinformaciones también van ganando los vecinos a base de
pedagógicas explicaciones en cada red social, en cada micrófono, en cada cámara
de televisión que se les pone por delante
España |
Gerardo Tecé - Tercera Información | 17-01-2014 |
Viernes por
la noche. David y un par de amigos, vecinos de Gamonal,
protestan en la calle Vitoria por el inicio de las obras del bulevar. Tienen
alrededor de 20 años. La situación es tensa. Ha habido quema de contenedores y
lanzamiento de piedras. La policía se posiciona. Comienzan las cargas y las
detenciones de quienes están por la zona. David y sus dos amigos deciden
alejarse un poco. Mientras caminan hacia una calle perpendicular a la calle
Vitoria ven a lo lejos una furgoneta de la policía parada que, de pronto,
arranca a gran velocidad. Va tan rápido que piensan que va a pasar de largo.
Pero no. Se para en seco a la altura del grupo y bajan varios antidisturbios.
David y los amigos salen corriendo. Porque ya habíamos visto antes cómo
se llevaban a muchos que no habían hecho nada. La policía consigue coger a
uno de los amigos. David y el otro escapan. De momento.
Durante
varios minutos, sus intentos por salir de la “zona cero”, como él la llama, se
traducen en carreras infructíferas de un sitio a otro en las que se van
encontrando policías en cada esquina. En este momento, ya saben que si pasan
cerca de alguna furgoneta, la visitarán por dentro. Siguen deambulando por la
zona cuando de un coche sin identificar bajan tres policías que van tras David
y el amigo. Yo ya llevaba corriendo demasiado tiempo y ellos eran tres
y estaban descansados, no valía la pena correr. Por eso se queda quieto. Un
policía menos corpulento que David intenta hacerle un placaje y tirarlo al
suelo, pero no lo consigue. David aguanta de pie. Otro compañero policía se
acerca por detrás y le coloca unos grilletes. Entre tanto, el amigo ha logrado
escapar.
David está
detenido y esposado dentro del coche de la secreta. Al cabo de unos minutos
llega hasta allí una furgoneta antidisturbios. La policía hace el transbordo de
un vehículo a otro. En su interior esperan otros tres detenidos. Con el pasaje
completo, arrancan en dirección a la comisaría. En el trayecto los cuatro
hablan. Todos coinciden. Es la primera vez que se ven en una situación como
esa. Ninguno parece pertenecer a grupos violentos experimentados. Una vez en
comisaría a David le quitan las esposas y le obligan a entregar sus
pertenencias. Le hacen la ficha policial y lo meten en un calabozo. Llaman a
sus padres para comunicarles la detención. Es la 1 de la madrugada. No saldrá
de ese calabozo hasta las 5 de la tarde del sábado.
Anabel es catequista en la Parroquia
de la Inmaculada. En una habitación vacía de la iglesia, ocupada sólo por
una mesa y unas cuantas sillas, tiene su sede la Asociación Vecinal las
eras de Gamonal. Anabel es muchas cosas; estudiante, trabajadora a tiempo
parcial y también presidenta de la asociación. Estamos a principios de 2012.
Esta tarde se reúne con Mila, Paco, Ana y Nieves para
hablar del plan presentado por el ayuntamiento para su barrio. No les convence
la obra del bulevar. No soluciona los problemas de aparcamiento, ni los
problemas de tráfico y el coste es elevadísimo. Por temas presupuestarios se
están cerrando servicios públicos, se están subiendo impuestos, el alumbrado se
enciende más tarde… No tiene sentido un derroche de millones de euros en algo que
ni es prioritario, ni soluciona el problema que dice pretender solucionar en el
barrio. Desde este momento Anabel y los otros asiduos de la asociación, unas
ocho personas en total, empiezan a trabajar. Puerta a puerta, vecino a vecino,
escrito a escrito, enfrentamiento tras enfrentamiento con el ayuntamiento y los
poderes de la ciudad.
Esta labor
de hormiguitas cristaliza año y medio después en la Plataforma Contra
el Bulevar. Anabel y el resto abandonan sus reuniones en la pequeña
habitación de la parroquia y se trasladan, junto a más gente, que se ha ido
uniendo al movimiento, a la Casa de la Cultura, que tiene salón de
actos. La primera reunión es un éxito. Más de 60 vecinos se han acercado a
participar. El movimiento se mueve. Días más tarde, el aforo de 500 personas
del salón de actos está completo y cientos de vecinos se han tenido que quedar
a las puertas. A los que no han podido entrar se les informa al terminar la
reunión. Dentro se ha acordado una manifestación y una nueva reunión unos días
después. El movimiento se hace fuerte.
A las 5 de
la tarde del sábado trasladan a David de los calabozos de la comisaría hasta el
juzgado. Un nuevo calabozo. De nuevo a esperar. Horas más tarde un policía va a
buscarlo. Vuelve a ser esposado. Con los grilletes puestos, sube unas escaleras
y llega hasta una sala en la que esperan el juez, el fiscal y el abogado de
oficio. Te sientes como un terrorista o algo así. Se le toma
declaración. Vuelta al calabozo escaleras abajo y a seguir esperando. Unas
horas después vuelven a llamarlo y David vuelve a subir las escaleras, de nuevo
esposado, hasta la misma sala. Le anuncian que queda en libertad con cargos y
que, por riesgo de fuga, tiene que pasar los días 1 y 15 de cada mes por esos
juzgados a firmar, hasta que se celebre el juicio. Son las 4 de la madrugada.
Puede irse. Han pasado 27 horas desde que aquel policía secreta lo detuvo.
Vuelta a casa. David no lo sabe en ese momento, pero los incidentes del viernes
y las detenciones iban a ser la mecha de un incendio social y mediático que
pondría a su barrio en el centro de las miradas de todo el país.
El Ministerio
del Interior no señala a David, sino a “grupos violentos itinerantes”,
llegados de fuera, como responsables de los disturbios que llevan produciéndose
ya tres días en Gamonal. Nadie los ha visto. La realidad es que los detenidos
resultan ser todos burgaleses, pero el Ministerio apunta y muchos medios de
comunicación disparan con esa historia. Por algún motivo no se contempla la
hipótesis de vecinos defendiendo sus intereses. Al mismo tiempo, Ana
Botella condena los “atentados” de Burgos.
En este
contexto, el lunes por la mañana, RNE conecta en directo
con el periodista Paco Peñacoba, que sobre el terreno cuenta cómo
hay unas 150 personas concentradas para evitar que se reinicien las obras.
Durante la conexión, el periodista recuerda lo sucedido los días anteriores y
narra cómo grupos de ciudadanos han actuado de forma violenta, “rompiendo las
lunas de algunos comercios”. En ese momento, un señor le interrumpe: No
digas mentiras. Comercios ni uno. Bancos, que entendemos que también son
culpables. Bancos. Comercios ni uno. El periodista, a continuación,
rectifica: Es probable que comercios no hayan sido atacados. Desde
Madrid, Alfredo Menéndez, conductor del programa Las Mañanas de
RNE, interviene para exigir que dejen hacer su trabajo con tranquilidad al
periodista que estaba dando una información errónea.
La de los
medios de comunicación es una trinchera más de esta batalla, que tras unos días
de desinformaciones también van ganando los vecinos a base de pedagógicas
explicaciones en cada red social, en cada micrófono, en cada cámara de
televisión que se les pone por delante. Alberto y Eneko aprovechan
un micrófono de radio para responder a acusaciones como las de Ana Botella,
Interior o El Diario de Burgos (propiedad de Méndez
Pozo, cuya empresa es adjudicataria de las obras de construcción del
bulevar): Estamos luchando por las infraestructuras, por los servicios
públicos. Y como no tienen argumentos contra esta mayoría del barrio que está
aquí, criminalizan el movimiento con unos argumentos que no se sostienen. Los
detenidos son gente del barrio. Son gente de aquí. Y lo que está pasando aquí
no son actos de violencia. Es un acto de civismo.
Se empiezan
a convocar marchas de apoyo a Gamonal a través de las redes sociales.
Miércoles. Puerta del Sol de Madrid. Tras la victoria parcial que
supone la paralización temporal de las obras de Gamonal, varios cientos de
personas se concentran en la capital del país para mostrar su apoyo a los
vecinos de este barrio y pedir la libertad de los detenidos. Ana Botwin es
una conocida y combativa activista en redes sociales y asidua a este tipo de
actos. Ana lleva varios días atenta a todo lo que ocurre en Burgos. A través de
twitter especialmente, o de lo que le van contando compañeros periodistas que
se han desplazado hasta allí. Ana vuelve a Sol como tantas otras veces durante
estos últimos años. Me llamó la atención la cantidad de gente que
había, yo me esperaba menos, y el hecho de no ver muchas caras conocidas, lo
cual siempre es una buena señal. Había mucha gente joven, algunas banderas,
bastante fuerza y consignas combativas. Más tarde la manifestación se
desplazó hacia la Gran Vía, donde, como en Burgos, hubo incidentes y detenciones
por parte de la policía. Una semana después, Gamonal sigue siendo
tendencia en las redes sociales en un extraño matrimonio entre tecnología y
lucha a pie de calle que crea pequeños y necesarios efectos mariposa.
Me despido
de David por teléfono.
- ¿Has vuelto a bajar a las
protestas después de la detención?
- El lunes pasé por la zona,
porque ahí es donde pillo el bus para ir a la facultad, pero no me apetece
nada bajar. Y encima ahora estoy de exámenes y con lo del juicio y la
detención no tengo la cabeza como para estudiar precisamente.
- Oye, al final han paralizado
las obras de momento.
- Sí, lo sé -me dice cambiando el
tono de voz, que se vuelve alegre por primera vez en toda la conversación.
Autor. Gerardo Tecé
@gerardotc

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