ALEMANIA Declaraciones
de un ex SS al diario alemán 'Bild'
- El ex SS Werner C. se declara inocente de la
matanza de Oradour
- En esta localidad francesa fueron asesinadas
642 personas, entre ellas 207 niños
- Al menos 21 de las víctimas eran de
nacionalidad española, refugiados civiles
El ex SS
Werner C., de 88 años, camino del supermercado en la ciudad donde reside,
Colonia. BILD ZEITUNG
ROSALÍA SÁNCHEZ Especial para EL MUNDO Berlín
Actualizado: 10/01/2014 15:22 horas
Tiene
88 años y camina con ayuda de un andador que sujeta con las mismas manos
que el 10 de junio de 1944 empuñaban un fusil de asalto Sturmgewehr 44,
mientras participaba en una matanza en la localidad francesa de
Oradour-Sur-Glane en junio de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial. "Estuve
allí, pero yo no disparé", se exculpa ahora Werner C. en una entrevista
concedida a 'Bild Zeitung'.
"Es
necesario que una desgracia como esa no vuelva nunca a producirse", diría
solo un año después Charles de Gaulle sobre la masacre que marcó el recuerdo
colectivo de los franceses sobre la Segunda Guerra Mundial. Los asesinatos
tuvieron lugar tras ataque de la Tercera Compañía del 1º Batallón del
Regimiento Der Führer, de la Waffen-SS, contra civiles indefensos en el
emplazamiento original de la comuna francesa de Oradour-sur-Glane, en el
departamento de Alto Vienne de la región de Lemosín, mientras tenía lugar la
Batalla de Normandía. Aquel día fueron asesinadas 642 personas, entre ellas
207 niños ametrallados y quemados. Al menos 21 de las víctimas eran de
nacionalidad española.
Los pocos supervivientes, que escaparon
gracias a la ayuda de los monjes de la Abadía de Munch, relataron que había
sido una represalia por la muerte de un capitán SS a manos de los partisanos.
"Yo soy inocente. No estaba en el granero. Montaba guardia cerca de los
vehículos", dice ahora Werner C, que entonces tenía 19 años y que está
acusado, según aquellos testimonios, de haber ametrallado a 25 hombres en uno
de los graneros de la comuna junto a otro Waffen-SS. Afirma incluso haber
salvado la vida a dos mujeres. "Cuando reuníamos a los habitantes del
pueblo en la plaza, dos mujeres salieron de un bosque. Les dije que regresen al
bosque y es lo que hicieron", cuenta.
Werner
C. reconoce haber formado parte del regimiento Der Führer de la división
blindada Das Reich SS, pero siempre ha negado haber participado en los hechos. La
Fiscalía de Dortmund presenta ahora nuevos cargos a la estela de la
reciente sentencia del caso John Demjanjuk, que ha
sentado jurisprudencia en el sentido de que el mero hecho de pertenecer a
organizaciones que llevaron a cabo los crímenes es suficientemente inculpatoria
de complicidad, aunque el acusado no haya cometido el crimen con sus propias
manos.
Víctimas españolas
Las
víctimas españolas de aquella matanza eran refugiados civiles con sus hijos,
algunos nacidos ya en Francia. La mayoría eran desplazados en edad militar,
sujetos a las autoridades de ocupación y que prestaban sus servicios como
trabajadores agrícolas o locales en las granjas de la comarca. En la calle
principal de Oradour existía una cocina de campaña que servía a los
trabajadores españoles, como la familia Gil Espinosa, de Alcañiz, compuesta por
el matrimonio y dos gemelas de 14 años, Francisca y Pilar. La familia Lorente
Pardo, madre y dos hijos, procedían de Barcelona y llevaban en Francia desde el
éxodo de enero de 1939. La madre, Antonia Pardo, era de Murcia. Nuria y
Francisco tenían 9 y 11 años.
Cuando
los nazis rodearon el pueblo, las mujeres y los niños se refugiaron en la
iglesia, mientras los hombres afrontaron en la plaza su destino. Ellos
fueron divididos y enviados a cuatro graneros para proceder a los
fusilamientos. Las mujeres y los niños fueron asesinados con granadas y
ametralladoras. Después la iglesia fue quemada con todos ellos dentro.
Las
hermanas Emilia y Angelina Masachs, de 11 y 8 años, eran originarias de
Sabadell y habían perdido a sus padres; se encontraban recogidas por las otras
familias españolas. También perecieron en la iglesia.
En el
Memorial de Oradour que recuerda a las víctimas aparecen también los nombres de
la familia Serrano Pardo, formada por el maestro de escuela José Serrano
Robles, de 29 años, su mujer María y sus tres hijas: Armonia de 3 años y las
gemelas Esther y Paquita que acababan de cumplir un año. Había también
españoles casados con franceses, como Carmen Silva, de 39 años, y otros se
habían integrado ya plenamente en la sociedad francesa, como la familia Téllez
Domínguez, que procedía de Barcelona. El más pequeño de sus tres hijos,
Liberto, de 2 años, había nacido allí.
Werner C.
no recuerda ninguno de estos nombres. Ni sus rostros. No se considera culpable porque
participó "solamente en tareas de vigilancia y transporte de
combustible" y ha continuado hasta hoy su vida, tranquilamente, en la
ciudad de Colonia, donde, como cada semana, acude al supermercado con la lista
de la compra mientras responde a las preguntas de 'Bild' lo mismo que declararon
sistemáticamente todos los SS que participaron en la matanza: "Yo no
disparé".

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