"El gran
capital no tiene ningún interés en cambiarla"
Jueves,
9 de enero de 2014
Según escribe Eric Toussaint en un reciente articulo, los Estados que constituyen hoy la Unión Europea, se están caracterizando cada día más por la enorme desigualdad entre ellos. Estos países se encuentran clasificados en tres por grupos en orden a su potencialidad y al papel que desempeñan en la economía de la UE. Por un lado encontramos a los países industrializados y fuertes, del que forman parte Alemania, Reino Unido, Francia, los Países Bajos, Italia, Bélgica y Austria. El segundo grupo está constituido por los países que provienen de la antigua Europa del Este: las tres repúblicas bálticas, Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Hungría, Bulgaria y Rumanía. Y el tercer grupo lo forman Grecia Portugal España, Irlanda y Chipre.
LA BATALLA DEL CAPITAL EUROPEO POR LA REDUCCIÓN SALARIAL
Toussaint indica que la disparidad salarial entre ellos tiene características abisales. El salario mínimo legal en Bulgaria, por ejemplo, es de 156 euros de salario bruto. Ello significa que la diferencia entre el salario de trabajador búlgaro y otro francés, belga o de los Países Bajos es nueve veces inferior.
Sin embargo, la desigualdades salariales en los países del "Centro" pueden ser también muy grandes entre sus propios trabajadores. Por ejemplo, en Alemania 7,5 millones de trabajadores se deben contentar con un salario de 400 euros mensuales, cuando lo normal es que estos alcancen allí por encima de los 1.200 euros.
Esta disparidad - subraya Toussaint - permite que las grandes empresas europeas puedan ser muy competitivas, en particular las empresas industriales alemanas, que trasladan una parte de su producción para que la realicen los obreros de los países como Bulgaria, Rumanía y otros del Este. Luego se retornan las piezas a Alemania para el ensamblaje y acabado del producto final. Por último, esas mercancías, cuyo coste salarial ha sido reducido a mínimos, se exportan a países de la Unión Europea o al mercado mundial.
El truco utilizado por los grandes empresarios se completa con la la aplicación de una disposición incluida en el tratado de adhesión a la UE, que permite que el interior de la Unión no se paguen tasas de importación/exportación.
El proyecto de los círculos empresariales europeos está dirigido precisamente a obtener que en la Europa depauperada, tanto la del Sur, como la del Este, el argumento de "la crisis" sirva como palanca para imponer en ellos una reducción salarial generalizada.
LOS MOTIVOS DE CRISIS NO ESTÁN EN ASIA
Toussaint sostiene que contrariamente a lo que se piensa, la crisis no fue provocada por la competencia de China, Corea del Sur, Brasil o la India,como suele esgrimirse. Esta afirmación la prueba el hecho de que en el curso de los últimos 10 años, tanto Alemania como los Países Bajos, lograron aumentar sus exportaciones, especialmente en la Unión Europea, reduciendo los salarios de sus propios trabajadores. En Alemania, fue la propia socialdemocracia del Schroeder la que se encargó de aplicar el torniquete a las clases populares, cuyos intereses decía representar. Su economía ganó competitividad en relación con Grecia, España, Portugal, Italia… Estos países vieron como se profundizaba su déficit comercial con respecto Alemania y otros países del "Centro".
¿HA FRACASADO LA
POLÍTICA ECONÓMICA DE LA UE?
No son pocos los analistas que piensan que los dirigentes europeos han fracasado en su política económica. Pero desde el punto de vista de los intereses de las clases patronales ese "fracaso" es inexistente. Toussaint mantiene que tanto los dirigentes políticos como los patronales europeos, es decir, la dirigencia de las clases hegemónicas del continente se felicitan de la existencia de una zona económica, comercial y política común donde las transnacionales europeas y las economías del "Centro" de la zona euro sacan un inconmensurable provecho del desastre económico de la periferia del Sur y del Este europeo.
Las empresas europeas han reforzado a través de "la crisis" la rentabilidad de sus empresas en relación con sus competidores estadounidenses y chinos. El objetivo de los patrones del "Centro" europeo no es en absoluto relanzar el crecimiento y reducir las asimetrías entre las economías fuertes y las débiles de la Unión Europea. Están convencidos -y los datos refuerzan esa convicción -que el caos económico del Sur de Europa se convertirá en fabulosas oportunidades para la privatización masiva de empresas y bienes públicos a precios de saldo. La verdad es que también los grandes capitales de los países periféricos son favorables a ese tipo de políticas, pues calculan obtener también ellos la parte proporcional de la distribución de un pastel que codiciaban desde hace años.
Considerar que la política de los dirigentes europeos es un fracaso porque el crecimiento económico no ha vuelto, es una gran equivocación en el criterio de análisis utilizado. Efectivamente, los objetivos perseguidos por la dirección del Banco Central Europeo, por la Comisión Europea, por los gobiernos de las economías más fuertes de la UE, por las direcciones de los bancos y de otras grandes empresas privadas, no es ni la vuelta rápida al crecimiento ni la reducción de las asimetrías en el seno de la Eurozona y de la UE. Y las razones están muy claras.
No son pocos los analistas que piensan que los dirigentes europeos han fracasado en su política económica. Pero desde el punto de vista de los intereses de las clases patronales ese "fracaso" es inexistente. Toussaint mantiene que tanto los dirigentes políticos como los patronales europeos, es decir, la dirigencia de las clases hegemónicas del continente se felicitan de la existencia de una zona económica, comercial y política común donde las transnacionales europeas y las economías del "Centro" de la zona euro sacan un inconmensurable provecho del desastre económico de la periferia del Sur y del Este europeo.
Las empresas europeas han reforzado a través de "la crisis" la rentabilidad de sus empresas en relación con sus competidores estadounidenses y chinos. El objetivo de los patrones del "Centro" europeo no es en absoluto relanzar el crecimiento y reducir las asimetrías entre las economías fuertes y las débiles de la Unión Europea. Están convencidos -y los datos refuerzan esa convicción -que el caos económico del Sur de Europa se convertirá en fabulosas oportunidades para la privatización masiva de empresas y bienes públicos a precios de saldo. La verdad es que también los grandes capitales de los países periféricos son favorables a ese tipo de políticas, pues calculan obtener también ellos la parte proporcional de la distribución de un pastel que codiciaban desde hace años.
Considerar que la política de los dirigentes europeos es un fracaso porque el crecimiento económico no ha vuelto, es una gran equivocación en el criterio de análisis utilizado. Efectivamente, los objetivos perseguidos por la dirección del Banco Central Europeo, por la Comisión Europea, por los gobiernos de las economías más fuertes de la UE, por las direcciones de los bancos y de otras grandes empresas privadas, no es ni la vuelta rápida al crecimiento ni la reducción de las asimetrías en el seno de la Eurozona y de la UE. Y las razones están muy claras.
Fuente: http://canarias-semanal.org/

No hay comentarios:
Publicar un comentario