Alberto Requena | Presidente del Partido Socialista
en la Región de Murcia
Van
sucediendo cosas en nuestro país, que nos afectan de manera sustantiva. El
actual gobierno abusa del lema objetivo: hay que hacer lo que hay que hacer.
Es una forma de eludir un acto saludable en política como es el anunciar lo que
se pretende. Antes, esto se hacía en los programas, donde se incluían
los más mínimos detalles que comprometían, ya que es lo que, supuestamente,
votaban los ciudadanos que otorgaban la opción de gobierno. Recordarán aquello
de Programa, Programa, Programa, que popularizó él en otro tiempo
denominado “Califa” Es inolvidable. Nunca se llevó a cabo, entre
otras cosas porque lo propiciaba una opción minoritaria incapaz de adquirir
compromisos razonables y factibles, moviéndose en esa quimera, que no
utopía, en la que caen los que nunca acceden a tener responsabilidades de
realizar algo. Claro que contraponer a aquello unos programas que van a
parar, descaradamente, a la basura, como ha ocurrido con el PP, es
recorrer un tramo democrático infinito e inasumible.
Sucesivamente,
el PP, ha ido “metiéndonos las patas por un calzón”, tomado medidas
drásticas cargando sobre los más débiles el peso de la crisis, provocando
un aumento disparatado del paro y abandonando las políticas sociales hasta
límites insoportables,. Pero, al socaire de la situación económica y
estos aspectos directamente relacionados con la crisis, ha ido recorriendo un
camino por otros andurriales, estos más delicados. Las libertades y derechos,
no está escrito en ninguna parte que puedan pertenecer solamente a la esfera
económica. Interior, Justicia, Educación, Sanidad, etc. han sido áreas de abuso
en la destrucción de derechos ciudadanos. Esos derechos que nos equiparaban a
estatus de país avanzado. Mucha ha sido la gente que ha clamado por detener la
sangría de que estábamos siendo objeto. Pero la sociedad, hay que decirlo,
es muy lenta asimilando negatividades. El malestar de unos pocos, al
principio, ha ido calando como el chiri miri, dada la pertinaz insolencia del
PP, hasta que está comenzando a desbordar.
La intención
de voto, publicada recientemente, sitúa al PP en el 32%, mientras que al
PSOE lo sitúa en un 33.5% y muy lejanos los partidos minoritarios nacionales
como UPyD e IU. Un 71% de los encuestados por Metroscopia opinan que el
gobierno del PP improvisa sobre la marcha y un 78% desaprueba a Rajoy
como Presidente. El saldo entre los que aprueban y desaprueban la labor de
los ministros, uno a uno es espectacular. Encabeza la lista el famoso Wert
con un 81% de desaprobación y solamente un 13% de aprobados. Le va a la zaga Gallardón
con un 79% de desaprobación y la misma cifra que Wert de aprobados. Debe ser el
suelo de votación de las filas del PP, esos que pase lo que pase, a ciegas y
por el artículo veintisiete, declaran que la cosa de los ministros es buena,
sea cual sea. Montoro con un 76% de desaprobación y solo un 16% de
aprobado les pisa los talones a los anteriores. La lista es un todo continuo,
donde prosiguen, por orden, Bañez, Mato, etc, hasta no aprobar ninguno de los
que son.
Espectacular.
¿Qué pensaría Usted de formar parte en un gobierno como éste? Y,
sobre todo ¿qué haría? Seguro que no emprendería una reforma de la ley
del aborto, retrógada, innecesaria, contra la mujer y contra la más elemental y
razonable posición que supone no doblegarse innecesariamente a aspectos
eclesiásticos de la más rancia estopa, sino que separa Iglesia de Estado, como
constitucionalmente corresponde. Permitir el aborto solamente cuando hay
casos de violación y riesgo para la salud mental y física de la madre, si así
lo certifican dos médicos, significa un atentado severo contra la libertad
de las mujeres, una criminalización y un indecente envío a la
clandestinidad, con las condiciones de inseguridad sanitaria que ello conlleva.
Amén de establecer, otra vez más, en este campo también, la discriminación por
recursos económicos, de forma que las mujeres que disponen de ellos tendrán
acceso en otros países a llevar a cabo el aborto, mientras que las que no
dispongan de esos recursos, quedarán estigmatizadas por un sistema represor .
Por fin, la
sociedad, según se manifiesta en los sondeos referidos, va tomando conciencia
del alcance de las medidas gubernamentales y su componente ideológica y
va tomando posiciones consecuentes con el quebranto que este PP supone para
nuestros derechos y por ende nuestras vidas. No debe quedar esfera de interés
para la ciudadanía que no haya sido intervenida o privatizada o devastada o
fulminada. ¡Vaya camino el emprendido! La cuestión es ¿cuánto nos va a costar
restablecer la normalidad? Esto no se arregla en un día. Una vez alcanzáramos
en mandar a casa a estos devastadores, habría que emprender una especie de aventura
democrática de salvación y crear un clima de consenso, donde se incorporen
las gentes de buena voluntad, capaces de abordar la ingente tarea de reconstrucción
nacional. Sé que suena a drama, pero es lo que hay. Y siguiendo al “maestro
Rajoy” (que es un suponer irreal) Habrá que hacer, lo que haya que
hacer. En todo caso, se explicará primero, por si queda algún
despistado que no se haya enterado de esto por donde va. De momento, parece que
estamos despertando. ¡No es poco!.
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