viernes, 10 de enero de 2014

DE “HEROÍNAS DE LA PATRIA” A MUJERES DE “DUDOSA REPUTACIÓN”

 LLEGA A ANDALUCÍA LA EXPOSICIÓN 'MUJERES BAJO SOSPECHA', UN RECORRIDO SOBRE LA SEXUALIDAD DE LAS MUJERES ENTRE 1930 Y 1980
Amina Nasser / Granada / 13 dic 2013

Una imagen de la muestra. // CHARO VALENZUELA
Fueron “heroínas de la patria” durante la II República. Representaron un modelo como luchadoras que rompieron la iconografía tradicional de las mujeres. Eran las milicianas, aquellas mujeres que se alistaron al bando republicano y pelearon en los frentes de guerra contra el fascismo. Durante la Guerra Civil, se convirtieron en el símbolo de las movilizaciones del pueblo contra los sublevados. Aparecían en los carteles de guerra como combatientes que luchaban por la libertad. Fueron pioneras en “cambiar el destino de su sexo”. Las primeras en “cortarse el pelo, utilizar pantalones, fumar” o conducir, “impulsoras de cambios sociales” que se alejaban del prototipo de la perfecta madre y esposa.
La dictadura quiso relegarlas otra vez a la casa. Impuso la sumisión femenina. Asesinó y encarceló a las mujeres republicanas. Muchas fueron rapadas, vejadas, violadas y presentadas por el franquismo como prostitutas. De “heroínas de la patria” pasaron a ser mujeres “de dudosa reputación”. Este es, en síntesis, el recorrido de la exposición Mujeres bajo sospecha, una muestra que repasa la sexualidad de las mujeres ente 1930 y 1980, desde las primeras modernas que comenzaron a visualizarse con la llegada de la Segunda República hasta los años del “destape” que surgieron en la Transición.
La Biblioteca de Andalucía (Granada) acoge hasta el 11 de enero la exposición, que llega por primera vez a la comunidad autónoma de la mano de la Consejería de Administración Local y Relaciones Institucionales. Comisariada por Raquel Osborne, profesora de Sociología del Género en la UNED, la muestra transita por la sexualidad femenina a través de objetos y documentos que reflejan los avances que experimentó la mujer durante la República y los retrocesos que sufrió durante el periodo siniestro de la dictadura. La muestra, que aborda la memoria histórica desde la perspectiva de género, se adentra en el mundo de aquellas mujeres que la dictadura calificó de “de dudosa moral” por el simple hecho de obviar las imposiciones del nacionalcatolicismo y de las falangistas de la Sección Femenina, que trataban de “domesticar” a las jóvenes para ajustarlas al modelo de madres y esposas sacrificadas”. “La dictadura franquista exigió a las mujeres un exceso de virtud, encarnar un modelo de decencia y castidad que ‘limpiara la degradación moral’ republicana”, relata la comisaria de la exposición.
Mujeres en la muestra. // CH. V.
Objetos como cilicios, documentos, fotografías y moda sirven para ilustrar la historia de las Mujeres bajo sospecha. La muestra arranca con las primeras “mujeres modernas” que, con la llegada de la Segunda República, “comenzaron a acceder al espacio público desde lugares insólitos y con una imagen diferente y revolucionaria”. Es el periodo de los avances, en el que las mujeres lograron el derecho al voto, la incorporación a nuevos trabajos, más presencia en las aulas y más independencia. También repasa la terrible involución que supuso el franquismo, la represión que ejerció sobre las republicanas, catalogadas como “individuas de dudosa moral” y la acción de las “domesticadoras”, es decir, de las monjas y falangistas de la Sección Femenina encargadas de domesticar a las niñas desde el modelo represivo de la moral impuesta por el nacionalcatolicismo que consideraba el sexo como sinónimo de pecado.
La exposición narra la historia de las mujeres consideradas “decentes” por el franquismo, cuya misión era ser buenas y abnegadas madres y esposas, y concluye con las “liberadas” de los primeros años de la Transición, cuando se derogó la censura y llegó el “destape”. “Las mujeres han sido las grandes olvidadas en la reconstrucción de nuestro pasado”, afirma Luis Naranjo, director general de Memoria Democrática, quien considera que “ha costado mucho” introducir la perspectiva de género en el discurso historiográfico. Se trata, en su opinión, de una exposición “imprescindible”. “La sexualidad es uno de los elementos que más han reprimido todos los poderes totalitarios del planeta”, explica e invita al arzobispo de Granada a visitar la muestra para que entienda “que lo más luminoso de la mujer, y en general del ser humano, no está en la sumisión sino en la libertad, incluyendo la libertad sexual”.

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