Amina Nasser
/ Granada / 13 dic 2013
Una imagen de la muestra. // CHARO
VALENZUELA
Fueron “heroínas de la patria” durante la
II República. Representaron un modelo como luchadoras que rompieron la
iconografía tradicional de las mujeres. Eran las milicianas, aquellas mujeres
que se alistaron al bando republicano y pelearon en los frentes de guerra
contra el fascismo. Durante la Guerra Civil, se convirtieron en el símbolo de
las movilizaciones del pueblo contra los sublevados. Aparecían en los carteles
de guerra como combatientes que luchaban por la libertad. Fueron pioneras en
“cambiar el destino de su sexo”. Las primeras en “cortarse el pelo, utilizar
pantalones, fumar” o conducir, “impulsoras de cambios sociales” que se alejaban
del prototipo de la perfecta madre y esposa.
La dictadura quiso relegarlas otra vez a
la casa. Impuso la sumisión femenina. Asesinó y encarceló a las mujeres
republicanas. Muchas fueron rapadas, vejadas, violadas y presentadas por el
franquismo como prostitutas. De “heroínas de la patria” pasaron a ser mujeres
“de dudosa reputación”. Este es, en síntesis, el recorrido de la exposición Mujeres
bajo sospecha, una muestra que repasa la sexualidad de las mujeres ente 1930
y 1980, desde las primeras modernas que comenzaron a visualizarse con la
llegada de la Segunda República hasta los años del “destape” que surgieron en
la Transición.
La Biblioteca de Andalucía (Granada) acoge
hasta el 11 de enero la exposición, que llega por primera vez a la comunidad
autónoma de la mano de la Consejería de Administración Local y Relaciones
Institucionales. Comisariada por Raquel Osborne, profesora de Sociología del
Género en la UNED, la muestra transita por la sexualidad femenina a través de
objetos y documentos que reflejan los avances que experimentó la mujer durante
la República y los retrocesos que sufrió durante el periodo siniestro de la
dictadura. La muestra, que aborda la memoria histórica desde la perspectiva de
género, se adentra en el mundo de aquellas mujeres que la dictadura calificó de
“de dudosa moral” por el simple hecho de obviar las imposiciones del
nacionalcatolicismo y de las falangistas de la Sección Femenina, que trataban
de “domesticar” a las jóvenes para ajustarlas al modelo de madres y esposas
sacrificadas”. “La dictadura franquista exigió a las mujeres un exceso
de virtud, encarnar un modelo de decencia y castidad que ‘limpiara la
degradación moral’ republicana”, relata la comisaria de la exposición.
Mujeres en la muestra. // CH. V.
Objetos como cilicios, documentos,
fotografías y moda sirven para ilustrar la historia de las Mujeres bajo
sospecha. La muestra arranca con las primeras “mujeres modernas” que, con
la llegada de la Segunda República, “comenzaron a acceder al espacio público
desde lugares insólitos y con una imagen diferente y revolucionaria”. Es el
periodo de los avances, en el que las mujeres lograron el derecho al voto, la
incorporación a nuevos trabajos, más presencia en las aulas y más independencia.
También repasa la terrible involución que supuso el franquismo, la represión
que ejerció sobre las republicanas, catalogadas como “individuas de dudosa
moral” y la acción de las “domesticadoras”, es decir, de las monjas y
falangistas de la Sección Femenina encargadas de domesticar a las niñas desde
el modelo represivo de la moral impuesta por el nacionalcatolicismo que
consideraba el sexo como sinónimo de pecado.
La exposición narra la historia de las
mujeres consideradas “decentes” por el franquismo, cuya misión era ser buenas y
abnegadas madres y esposas, y concluye con las “liberadas” de los primeros años
de la Transición, cuando se derogó la censura y llegó el “destape”. “Las
mujeres han sido las grandes olvidadas en la reconstrucción de nuestro pasado”,
afirma Luis Naranjo, director general de Memoria Democrática, quien considera
que “ha costado mucho” introducir la perspectiva de género en el discurso
historiográfico. Se trata, en su opinión, de una exposición “imprescindible”.
“La sexualidad es uno de los elementos que más han reprimido todos los poderes
totalitarios del planeta”, explica e invita al arzobispo de Granada a visitar
la muestra para que entienda “que lo más luminoso de la mujer, y en general del
ser humano, no está en la sumisión sino en la libertad, incluyendo la libertad
sexual”.


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