Para algunos navidad significa muerte
Carta a los Reyes Magos que no viajan en
camello
Artículos de
Opinión | Julio Ortega Fraile | 13-12-2012 |
Queridos
Reyes Magos,
Este año no
os escribo para pediros que me traigáis sino para que os llevéis. No, no me he
vuelto loco, ocurre que me he dado cuenta de que lo que sobra en mi vida está
ocupando el espacio de aquello que me falta y que soy un niño más pobre por lo
que tengo que por lo que ya no quiero tener.
Por favor,
llevaos los animales de la mesa de Navidad de mi casa. No me importa lo tiernas
que estén las chuletas de corderito lechal. No deseo masticar su cadáver y
necesito que mis padres no me miren por eso como si estuviera loco o me fuese a
poner enfermo, así que me temo que tendréis que echar en vuestros sacos también
sus prejuicios.
Llevaos las
armas de la casa de mi tío el cazador. No quiero que me vuelva a decir:
“¡Muchacho, pronto vendrás a cazar conmigo y ya verás qué bien lo pasaremos
juntos!”. No, mí tío me da miedo porque a mi tío le gusta matar y sonríe cuando
lo hace. Llevaos sus rifles y sus risas y, sobre todo, no permitáis que me
lleve a mí con él.
Llevaos las
corridas de toros de mi ciudad. Y a esos señores que vienen a mi colegio a
convencernos de que los toreros son héroes. Recuerdo que les pregunté si yo
también sería un héroe si cogiese un trapo y un cuchillo de la cocina de mi
casa, saliese a la calle y después de darle unos cuantos capotazos al primer
perro que me encontrase lo matase clavándoselo una y otra vez. Uno que
aseguraba haber toreado en Las Ventas me dijo guiñándome un ojo: - bueno, no lo
hagas porque está prohibido y además eso no es arte, como la tauromaquia, pero
entre tú y yo: ¡serías un valiente!-
Llevaos los
circos con animales. Mejor dicho, llevaos a los animales y dejad los circos.
Sí, llevaos a los elefantes, a los leones, a los monos o a los tigres al lugar
del que nunca debieron salir, a sus verdaderos hogares, y dejad a los
trapecistas, a los malabaristas, a los payasos, a los contorsionistas… Dejad a
los que trabajan bajo la carpa de forma voluntaria y por un sueldo, no a los
esclavos que lo hacen porque están drogados y el castigo físico les duele. Como
nos duele a todos.
Abrid todas
las jaulas del zoológico, llevaos a los animales que están dentro a santuarios
y llevaos también las llaves para que nunca más puedan cerrarse los candados.
No quiero que mis padres me vuelvan a decir sonriendo: “mira, esta tarde vamos
a ir al zoo a ver a los animales”, y que yo ya no sepa cómo explicarles que
allí sólo descubro criaturas tristes, enfermas de aburrimiento y de soledad,
presos que perdieron la alegría en su mirada y toda esperanza de libertad y que
a mí eso no me divierte, me rompe el corazón. ¿Animales? No. Fantasmas con
forma de animal.
Llevaos los
perros y los gatos de los escaparates, llevaos las tiendas de mascotas porque
no quiero abrir un paquete el seis de enero y que mi regalo ladre, maúlle, píe
o dé vueltas dentro de una pecera. No soy un carcelero ni un traficante de
vidas. La amistad no necesita pedigree ni las calles más perros y gatos
abandonados porque se hicieron grandes, porque manchan, porque cuestan dinero o
porque molestan en vacaciones.
Llevaos el
egoísmo, el cinismo, la indiferencia, la crueldad, la codicia y la ignorancia
de mis mayores. Y si no podéis llevaros una carga tan inmensa y tan pesada,
traedme a mí el valor para enfrentarme a ellos y a una sociedad donde los
hábitos, las tradiciones, las diversiones y los negocios son tantas veces las
coartadas de un crimen. Prefiero la rebeldía que rompe lazos de sangre a que
otros sangren por mi cobardía.
Fuente: http://www.tercerainformacion.es

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