LA MONARQUÍA Y EL DERECHO HISTÓRICO A LA
REBELIÓN [Vídeo]
Crítica marxista de la institución monárquica
Miércoles, 5
de diciembre de 2012
¿Existe un
derecho histórico a la rebelión frente a la Monarquía?¿Cómo se contempla tal
acción históricamente? ¿Cuál es el punto de vista del marxismo acerca de la
monarquía? Sobre estas apasionantes cuestiones se pronunció el conocido
filósofo marxista Iñaki Gil de San Vicente en la reciente
"contracumbre" celebrada en Cádiz con motivo de la cumbre Ibero
americana. Ofrecemos aquí un reducido resumen del texto elaborado por Gil de
San Vicente y un video sobre su intervención en una de las sesiones.
El 11 de noviembre de 2007, el presidente de Venezuela, electo mediante un impoluto procedimiento democrático, estaba dirigiendo la palabra a otros presidentes, dignatarios y cancilleres latinoamericanos, y fue interrumpido bruscamente por un iracundo monarca español que le negó por unos segundos el ejercicio del elemental derecho a la libre expresión. Tamaño autoritarismo generó una fulminante reacción internacional de respuesta crítica, de denuncia por semejante arbitrariedad. Ahora, cinco años más tarde, nos encontramos aquí para debatir en esta Contra Cumbre diversos aspectos importantes que se derivan de aquella agresión verbal.
Fue precisamente en verano de 2007 cuando estalló oficialmente la crisis
capitalista mundial. Desde entonces, estamos viviendo un áspero y
creciente enfrentamiento social, se está agudizando la lucha de clases y la
lucha de liberación de los pueblos oprimidos, pero también los ataques del
capital contra la humanidad trabajadora se multiplican. El derecho a la
libre palabra, a la libertad de expresión y de crítica, corre cada vez más
peligro porque la verdad, que siempre es revolucionaria, está descubriendo las
causas de las crisis, sus responsables, sus beneficiarios, y a la vez sus
consecuencias terribles, desastrosas, para las clases explotadas.
Todos sabemos que en una época tan temprana como 1843, Marx dedicó un
capítulo entero en su Crítica de la filosofía del Estado de Hegel a
«La Corona», en el que entre otras cosas sostuvo con su sincera radicalidad
que: «El monarca es dentro del Estado el factor de la voluntad individual,
de la autodeterminación infundada, del capricho». Capricho y monarquía:
¿nos sugieren algo estas palabras de 1843 en los momentos actuales, bajo una
Constitución que en el título II, artículo 56, apartado 3, afirma que «la
persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus
actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64,
careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo
65,2»?
La directa referencia a la identidad entre capricho y monarquía no es casual en
Marx. De hecho la desarrolla y profundiza poco después, en la carta a Ruge
de mayo de 1843, escribe
«La monarquía no tiene otro principio que el hombre deshumanizado y
despreciable (…) Allí donde el principio monárquico se halla en mayoría, los
hombres se encuentran en minoría; donde se halla por encima de toda duda, no
hay hombres. ¿Por qué un hombre como el rey de Prusia -que no tiene por
qué sentirse problemático- no va a seguir simplemente su capricho? ¿Y qué
pasará si lo hace? ¿Planes contradictorios? Bueno, pues no se hace
nada. ¿Impotencia de las diversas orientaciones? Así como así no
hay otra realidad política. ¿El ridículo y los apuros? No hay más
que un ridículo y un apuro: tener que descender del trono. Mientras el
capricho se halle en su sitio, tendrá razón. Ya puede ser tan voluble,
atolondrado, despreciable como se quiera; siempre bastará para gobernar a un pueblo
que nunca ha conocido otra ley que el arbitrio de sus reyes. Esto no
quiere decir que un sistema descabellado y el desprestigio dentro y fuera
carezcan de consecuencias, no seré yo quien garantice el barco de los locos;
pero lo que si aseguro es: el rey de Prusia será un hombre de su tiempo, hasta
que el mundo al revés deje de ser el mundo real»
Es innegable la actualidad de estas palabras de Marx simplemente imaginando que
en vez del rey de Prusia se habla del rey de España, y en vez de «impotencia de
las diversas orientaciones» se habla de la impotente sumisión filomonárquica de
los partidos políticos supuestamente progresistas y hasta de «izquierdas»,
o sea, de la denominada muy correctamente «oposición de Su Majestad», y
del ideario monárquico de la burguesía española.
Los «caprichos» del rey son mundialmente famosos - y uno de ellos
fue el exabrupto autoritario y filofascista con el que pretendió hacer callar
al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en una reunión internacional
en América Latina. Un presidente electo por mayoría probada en
elecciones sin mancha alguna, electo democráticamente, y que pone su cargo a
disposición del pueblo venezolano cada determinado tiempo, cosa que nunca ha
hecho el rey de España, impuesto a perpetuidad. En este sentido, el
exabrupto de Juan Carlos I contra Hugo Chávez era a la vez un
ataque a la toda Venezuela, representada a sí misma en la persona de su
presidente electo.
ADJUNTAMOS
AL ARTÍCULO DE IÑAKI GIL DE SAN VICENTE, SU INTERESANTE
INTERVENCIÓN SOBRE EL TEMA EN LA PASADA "CONTRACUMBRE
IBEROAMERICANA"
Fuente: http://canarias-semanal.com/

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