jueves, 6 de diciembre de 2012

“EL MONARCA ES DENTRO DEL ESTADO EL FACTOR DE LA VOLUNTAD INDIVIDUAL DE LA AUTODETERMINACIÓN INFUNDADA, DEL CAPRICHO”



 LA MONARQUÍA Y EL DERECHO HISTÓRICO A LA REBELIÓN [Vídeo]

Crítica marxista de la institución monárquica
Miércoles, 5 de diciembre de 2012
¿Existe un derecho histórico a la rebelión frente a la Monarquía?¿Cómo se contempla tal acción históricamente? ¿Cuál es el punto de vista del marxismo acerca de la monarquía? Sobre estas apasionantes cuestiones se pronunció el conocido filósofo marxista Iñaki Gil de San Vicente en la reciente "contracumbre" celebrada en Cádiz con motivo de la cumbre Ibero americana. Ofrecemos aquí un reducido resumen del texto elaborado por Gil de San Vicente y un video sobre su intervención en una de las sesiones.


  El 11 de noviembre de 2007, el presidente de Venezuela, electo mediante un impoluto procedimiento democrático, estaba dirigiendo la palabra a otros presidentes, dignatarios y cancilleres latinoamericanos, y fue interrumpido bruscamente por un iracundo monarca español que le negó por unos segundos el ejercicio del elemental derecho a la libre expresión.  Tamaño autoritarismo generó una fulminante reacción internacional de respuesta crítica, de denuncia por semejante arbitrariedad.  Ahora, cinco años más tarde, nos encontramos aquí para debatir en esta Contra Cumbre diversos aspectos importantes que se derivan de aquella agresión verbal.
        Fue precisamente en verano de 2007 cuando estalló oficialmente la crisis capitalista mundial.  Desde entonces, estamos viviendo un áspero y creciente enfrentamiento social, se está agudizando la lucha de clases y la lucha de liberación de los pueblos oprimidos, pero también los ataques del capital contra la humanidad trabajadora se multiplican.  El derecho a la libre palabra, a la libertad de expresión y de crítica, corre cada vez más peligro porque la verdad, que siempre es revolucionaria, está descubriendo las causas de las crisis, sus responsables, sus beneficiarios, y a la vez sus consecuencias terribles, desastrosas, para las clases explotadas.
         Todos sabemos que en una época tan temprana como 1843, Marx dedicó un capítulo entero en su Crítica de la filosofía del Estado de Hegel a «La Corona», en el que entre otras cosas sostuvo con su sincera radicalidad que: «El monarca es dentro del Estado el factor de la voluntad individual, de la autodeterminación infundada, del capricho».  Capricho y monarquía: ¿nos sugieren algo estas palabras de 1843 en los momentos actuales, bajo una Constitución que en el título II, artículo 56, apartado 3, afirma que «la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.  Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65,2»?
       La directa referencia a la identidad entre capricho y monarquía no es casual en Marx.  De hecho la desarrolla y profundiza poco después, en la carta a Ruge de mayo de 1843, escribe
          «La monarquía no tiene otro principio que el hombre deshumanizado y despreciable (…) Allí donde el principio monárquico se halla en mayoría, los hombres se encuentran en minoría; donde se halla por encima de toda duda, no hay hombres.  ¿Por qué un hombre como el rey de Prusia -que no tiene por qué sentirse problemático- no va a seguir simplemente su capricho?  ¿Y qué pasará si lo hace?  ¿Planes contradictorios?  Bueno, pues no se hace nada.  ¿Impotencia de las diversas orientaciones?  Así como así no hay otra realidad política.  ¿El ridículo y los apuros?  No hay más que un ridículo y un apuro: tener que descender del trono.  Mientras el capricho se halle en su sitio, tendrá razón.  Ya puede ser tan voluble, atolondrado, despreciable como se quiera; siempre bastará para gobernar a un pueblo que nunca ha conocido otra ley que el arbitrio de sus reyes.  Esto no quiere decir que un sistema descabellado y el desprestigio dentro y fuera carezcan de consecuencias, no seré yo quien garantice el barco de los locos; pero lo que si aseguro es: el rey de Prusia será un hombre de su tiempo, hasta que el mundo al revés deje de ser el mundo real»
          Es innegable la actualidad de estas palabras de Marx simplemente imaginando que en vez del rey de Prusia se habla del rey de España, y en vez de «impotencia de las diversas orientaciones» se habla de la impotente sumisión filomonárquica de los partidos políticos supuestamente progresistas y hasta de «izquierdas», o sea, de la denominada muy correctamente «oposición de Su Majestad», y del ideario monárquico de la burguesía española.     
       Los «caprichos» del rey son mundialmente famosos -  y uno de ellos fue el exabrupto autoritario y filofascista con el que pretendió hacer callar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en una reunión internacional en América Latina.  Un presidente electo por mayoría probada en elecciones sin mancha alguna, electo democráticamente, y que pone su cargo a disposición del pueblo venezolano cada determinado tiempo, cosa que nunca ha hecho el rey de España, impuesto a perpetuidad.  En este sentido, el exabrupto de Juan Carlos I contra Hugo Chávez era a la vez un ataque a la toda Venezuela, representada a sí misma en la persona de su presidente electo.
ADJUNTAMOS  AL  ARTÍCULO DE IÑAKI GIL DE SAN VICENTE, SU  INTERESANTE INTERVENCIÓN SOBRE EL TEMA EN LA PASADA  "CONTRACUMBRE IBEROAMERICANA"

       Fuente: http://canarias-semanal.com/

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