Frente a un intento de reescribir la Crisis de Octubre
Artículos de
Opinión | David Urra | 05-12-2012 |
Recientemente
salió a la luz, publicado por Svetlana Savranskaya, el libro The Soviet
Cuban Missile Crisis: Castro, Mikoyan, Kennedy, Khrushchev and the Missiles of
November (Stanford University Press/Woodrow Wilson Center Press, 2012). La
obra se basa en los archivos obsequiados al National Security Archive, de la
Universidad de Washington, por el historiador y secretario personal del alto
dirigente soviético Anastas Mikoyan, su hijo, Sergo A. Mikoyan.
Svetlana
Savranskaya publicó un
artículo, rebotado por múltiples sitios, fechado el 10 de octubre del presente
año, en el sitio web de la Universidad George Washington donde labora, y
titulado: “Libro nuevo demuestra que la crisis no se resolvió hasta el
22 noviembre de 1962” (New Book Shows Crisis Unresolved Until
November 22, 1962), donde se hace una evaluación de los documentos que allí se
muestran relacionados fundamentalmente con las conversaciones que sostuvo
Anastas Mikoyan, entonces asesor de Nikita Jruschov, Primer Ministro de la
Unión Soviética, con los dirigentes cubanos en el mes de noviembre de 1962.
A nuestro
entender esta “evaluación” es una demostración de la forma en que los centros
pensantes en EE.UU reescriben la historia y manipulan los hechos que acaecieron
hace 50 años. Pensamos que el análisis de dicho artículo es imprescindible para
poder entender, no solo los hechos acaecidos en aquella época, y mostrar como
se manipulan.
Svetlana
Sabranskaya comienza su articulo con una afirmación espectacular “Durante
noviembre de 1962, Cuba se preparaba para ser el primero poder nuclear en
América Latina”. Fue la lectura de este primer renglón del artículo, el
“chispazo” que me hizo pensar que me encontraba ante una evidente manipulación
y falsificación de los hechos de la Crisis de Octubre o Crisis de los Misiles,
como la prefieren llamar los especialistas norteamericanos.
Pero para
poder comprender los acontecimientos acaecidos y evaluar correctamente lo
ocurrido, se necesita ante todo ubicarse en la época y momento histórico y
considerar la “atmosfera” que se vivía donde se tomaron decisiones y se
expresaron criterios que fueron decisivos para la humanidad, no solo para Cuba,
la URSS y los EE.UU.
Situación de
noviembre de 1962
Hay tres
aspectos que son indispensables valorar para poder ubicarse en época:
- La forma en que se valoraba y practicaba la ética en la época y se asumían las responsabilidades con los acontecimientos que ocurrían en el mundo de parte de los tres actores principales,
- La situación operativa del “Teatro de Operaciones Militares” en el momento de las conversaciones entre Mikoyan y los dirigentes cubanos,
- La correlación de fuerzas entre los implicados.
La ética era
algo muy discutido en aquella época, EE.UU acostumbrado a mentir y manipular
los hechos en sus relaciones internacionales, había impuesto su forma de actuar
a los dirigentes soviéticos, que asumían por esto también tener el derecho a no
decir la verdad.
No nos
estamos refiriendo a informaciones y hechos que, por su carácter, deberían ser
guardados o mantenidos en secreto y no divulgados al “enemigo” por considerarse
que podían afectar la seguridad nacional. Nos estamos refiriendo a hechos e
informaciones que requerían ser conocidos por la otra parte, para que se
pudiera tener confianza en las relaciones que deberían existir entre naciones,
contrapuestas por demás y que necesitaban coexistir en un mismo espacio.
Los EE.UU
por ejemplo instalaron los cohetes Júpiter en Turquía e Italia y los Thor en
Gran Bretaña sin hacérselo conocer al contrario y a sabiendas de que esto
generaba un ambiente de inseguridad y peligro por parte de la URSS. Igualmente
instalaron cohetes nucleares en Japón y acordaron con Noruega la “presencia” en
sus aguas de los submarinos nucleares que podían golpear territorio soviético
con relativa facilidad, sin que los sistemas de defensa pudieran reaccionar al
golpe.
Por su parte
la Unión Soviética decide proponer a Cuba la instalación de los misiles de
alcance medio e intermedio con cabezas nucleares para detener la inminente
invasión, preparada por el gobierno de EE.UU a la isla y decide hacerlo en
secreto sin que los norteamericanos lo sepan hasta que ya estuvieran en activo,
para con ello presentar un hecho consumado.
La dirección
del gobierno cubano y muy especialmente su líder Fidel Castro tenían otra
filosofía. Como abogado de carrera y con una formación ética y religiosa
adquirida en escuelas jesuitas, Fidel no concibe la mentira como un argumento
válido para la defensa del país. Por lo contrario para el, su actuar posterior
lo demuestra fehacientemente, la verdad es la principal arma que tiene su
revolución, plantada en un país pequeño y de escasos recursos naturales, pero
con un pueblo que tiene grandes potencialidades a desarrollar y que no pretende
convertirse en una potencia militar, ni económica, ni financiera, ni material,
pero que si puede ser una potencia moral.
Para EE.UU
manipular hechos e informaciones y ocultar o tergiversar situaciones es tan
normal, como bañarse diariamente. Los políticos norteamericanos han hecho de la
manipulación, la falsificación y la mentira un habito tan cotidiano que ha
escalado la categoría de arte. Si no fuera por el daño que proporcionan, podría
nominárseles para un premio Oscar o Goya o cualquier otro en la esfera de las
artes internacionales.
En el caso
de Cuba y su principal líder, se encontraban atrapados en una situación muy
difícil. Por un lado una potencia predominante, que además se encontraba a 90
millas de sus costas y que consideraba la región como su traspatio y por ende
no aceptaba por ningún concepto que algún país no acatara su diktad, la cual
estaba lista para hacer valer por la fuerza de sus armas su hegemonía
manifiesta. Por otro, la potencia contrapuesta con la que tenia no solo una
ideología común, sino y una necesidad de que asumiera el apoyo a su defensa, se
encontraba a miles de millas de distancia y su asociación con ella implicaba la
posibilidad de que pudiera recibir apoyo económico, político y militar, pero
además que se le asociaría con su forma de actuar y sus implicaciones.
Es por ello
que Fidel Castro plantea desde el principio dos cuestiones que son claves para
la comprensión de los hechos y que consisten en:
- Asumimos los armamentos nucleares solo como muestra de apoyo a la URSS y al campo socialista, que están dispuestos a defendernos, considerando (no conocía la realidad), que permitía equilibrar el balance de fuerzas entre las dos superpotencias.
- El acuerdo, desde el punto de vista del derecho internacional es legal y valido desde el punto de vista moral, por lo que debe ser hecho publico para que no sea utilizado como pretexto.
Estos dos
elementos están en concordancia con la concepción de la ética que tiene Fidel
Castro, pero se contradecía con la percepción soviética de la época, que
molesta con los constantes engaños a que era sometida por las autoridades
norteamericanas y amenazada como estaba por las acciones de su enemigo jurado,
decidió considerar válido “pagar con la misma moneda” a su contrincante.
Es aquí
donde aparece la primera contradicción entre los soviéticos y los cubanos, solo
que Castro no tenia otra opción, ya que la otra sería, inmolarse junto con su
pueblo ante la inminente invasión a que seria sometido el país.
Esto además
implicaba otro riesgo que consistía en que todo el mundo asociaría a Cuba con
las acciones y decisiones que tomara su socio soviético, lo que podría dañar la
credibilidad de la ética cubana.
De hecho la
constante negación por parte de distintos representantes del gobierno soviético
de que no se estaban instalando armamentos ofensivos en Cuba, repercutió sobre
la isla caribeña, ya que su dirección política no podía estar ajena a estos
hechos.
Para Fidel
Castro debió ser muy amargo apreciar esta situación que afectaba su
credibilidad y la de su país y podría generar incidentes que se podían gastar
los sovieticos, pero una pequeña islita a 90 millas de la boca de la potencia
mas poderosa del mundo, no podía darse el lujo de asumir.
De hecho el
incidente en la ONU donde el representante norteamericano A. Stevenson, después
de preguntar al embajador soviético Valerian Zorin y al cubano Incaustegui, si
existían en la isla misiles nucleares de alcance medio o intermedio, lo cual
fue negado por ambos y después desmentido por el embajador norteamericano con
la presentación de pruebas irrefutables de que estaban engañando a la opinión
publica mundial, podría ser un episodio mas de la confrontación para los
dirigentes soviéticos, pero para la pequeña Cuba era un golpe demoledor que la
ponía en una situación muy desventajosa en cuanto a su credibilidad.
La situación
operativa que existía en ese mes de noviembre de 1962 en la isla, era la
siguiente:
- Los soviéticos habían retirado los cohetes de alcance medio R-12 con sus cabezas nucleares, que representaban el principal elemento de contención de los norteamericanos; quedaban en el país los cohetes tácticos “FKR-1” con un alcance de 90 millas y 80 ojivas con una potencia de 5,6 a 12 kilotones; los cohetes “Luna” que se dividían en 24 convencionales y 12 con cabezas nucleares de 2 kilotones; las instalaciones de defensa antiaérea compuesta por 144 rampas de lanzamiento, diseminadas por todo el país; los cuatro regimientos de infanterías con tanques artillería y medios de logística y aseguramiento combativo; los 40 MIG 21, 6 MIG 15 y un MIG 17; los 6 bombarderos IL-28 con 6 bombas atómicas de 6 kilotones cada una; el regimiento de helicópteros y los medios navales que incluían a varios submarinos con torpedos y cohetes nucleares.
- Cuba mantenía sobre las armas a mas de 270,000 combatientes de las fuerzas regulares, mas las milicias; 1 brigada de tanques; tres brigadas de artillería; 6 grupos de artillería reactiva 3 grupos de morteros; 118 grupos de artillería antiaérea; 11 MIG 19; 30 MIG-15; 20 unidades navales.
- EE.UU continuaba con el bloqueo a Cuba.
- El 5 de noviembre rodeaban la isla 97 buques de guerra; el 10 de noviembre 153 y el 16 de noviembre 111, de ellos 9 de Venezuela, Argentina y Republica Dominicana.
- Del 6 al 15 de noviembre se produjeron 121 vuelos de naves militares sobre territorio cubano, lo que representa un promedio de 12,1 diarios. Muy superior al mes de octubre.
- El 15 de noviembre Fidel comunica a U Thant que Cuba disparará contra los vuelos de naves militares que violen el espacio aéreo del país, lo que provocó la suspensión de los vuelos rasantes a partir del día 16.
- El día 17 de noviembre se transmite la orden al Jefe de la Agrupación soviética de prohibición total de disparar contra aviones norteamericanos, aunque Fidel Castro de la orden??!!
- Entre el 5 y el 10 de noviembre salieron de Cuba los cohetes R-12 con sus cabezas nucleares y el personal que los operaba.
- Los EE.UU no había desmovilizado a las fuerzas que tenía preparadas para la invasión.
- La diplomacia norteamericana lanzaba una estruendosa ofensiva que incluía acusaciones en la OEA de interferencias de Cuba y continuas declaraciones de los Presidentes genuflexos de la región, acusando a la isla de todos los males posibles y solicitando encarecidamente la intervención norteamericana.
La
correlación de fuerzas estratégicas existente en este momento y que solo era
conocida por las dos superpotencias y absolutamente desconocida para el resto
del mundo incluyendo al otro participante en el conflicto, Cuba, era la
siguiente:
Hasta aquí
el análisis de la situación existente que tenia un impacto decisivo en las
negociaciones que llevarían Fidel Castro y Anastas Mikoyan en el mes de
noviembre de 1962.
Volviendo
entonces a la evaluación que hace la Sabranskaya sobre que “Durante
noviembre de 1962, Cuba se preparaba para ser el primero poder nuclear en
América Latina”, podemos afirmar precisamente que los hechos demuestran
todo lo contrario.
Castro no
deseaba desde el principio el armamento nuclear, expresándole a los soviéticos
que con un reforzamiento del armamento convencional y una declaración soviética
de que no permitiría una invasión de EE.UU a Cuba, bajo ningún pretexto, era
suficiente para abortar la agresión.
Como podemos
ver el armamento nuclear nunca estuvo en manos cubanas y la dirección de Cuba
en ningún momento de la conversación solicitó que se le entregara. Lo que
deseaba la parte cubana, expresado reiteradamente en las conversaciones, eran
en principio los 5 puntos que habían sido anunciados en octubre por el líder
cubano y que no implicaba ninguna concesión por parte de EE.UU, sino que se
cumpliera simplemente con el derecho internacional que tenían todos los países
en la tierra:
- Cese del Bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica que ejercen los Estados Unidos en todas partes del mundo contra nuestro país.
- Cese de todas las actividades subversivas, lanzamiento y desembarco de armas y explosivos por aire y por mar, organización de invasiones mercenarias, filtración de espías y saboteadores, acciones todas que se llevan a cabo desde el territorio de los Estados Unidos y de algunos países cómplices.
- Cese de los ataques piratas que se llevan a cabo desde las bases existentes en Estados Unidos y Puerto Rico.
- Cese de todas las violaciones de nuestro espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.
- Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por los Estados Unidos
Por otro
lado Castro solicitaba que la URSS no se precipitara a retirar el armamento
nuclear hasta que EE.UU no diera garantías verificables y legales de que no
invadiría la isla, manteniendo este en manos de los soviéticos.
Inclusive
desde el punto de vista práctico los cubanos no tenían las posibilidades de
mantener dicho armamento por diferentes razones:
- No tenían ni el personal ni la infraestructura que las cabezas de combate y los propios misiles requerían para su mantenimiento.
- Las condiciones de clima en Cuba son totalmente adversas para las cabezas nucleares fundamentalmente, ya que su almacenamiento requería una temperatura menor a 25 grados Celsius y una humedad relativa no mayor del 20 %. Para un país en que la temperatura promedio esta cerca de los 30 grados y la humedad relativa es altísima durante casi todo el año esto requería de condiciones de almacenamiento muy difíciles de garantizar. De hecho durante el periodo que se mantuvieron en Cuba las cabezas nucleares, hubo prácticamente que emplear todos los medios de aire acondicionado disponibles en almacenes para instalarlos en los silos de almacenamiento, incluso en las provincias orientales hubo que desviar del consumo enormes cantidades de hielo para garantizar los parámetros establecidos.
- Había mas dificultades técnicas, como es el voltaje predominante en el país (115 v para Cuba y 220 v en la URRS) y muy especialmente la frecuencia de esta corriente que requería de 50 Hz, cuando la red cubana poseía una frecuencia de 60 Hz.
- Inclusive para la preparación del personal que requería el armamento coheteril antiaéreo que dejaron posteriormente los soviéticos en Cuba y otros medios modernos para la época, se hizo necesario hacer un llamado en el país a los jóvenes universitarios para que ingresaran en la Fuerzas Armadas ya que no existía en estos momentos suficiente personal calificado para su asimilación.
Por otro
lado es conocido el razonamiento cubano de que el estacionamiento del armamento
nuclear en Cuba implicaría, desde el punto de vista político, más desventajas
que ventajas. América Latina vería con malos ojos esta decisión, por muy
necesaria que pareciera y Cuba quedaría como una especie de satélite de la
URSS.
Es
sintomático como Mikoyan y el propio Jruschov se quejaban constantemente de la
“Independencia” de los cubanos. De aquí se infiere perfectamente que el
razonamiento de que Cuba se preparaba para ser una potencia nuclear no tiene
sentido, la dirección cubana sabia y manifestaba el daño que esto le
ocasionaría.
Mas adelante
la analista refiere “Los soviéticos querían que esos armamentos se quedaran
en Cuba en secreto (de nuevo el engaño. Nota del redactor) porque no estaban
dentro del entendimiento Kennedy-Kruschev, mientras que los cubanos los querían
para defenderse contra otra invasión estadounidense”. No deja de tener
razón la editora, pues lo único que detendría a los estadounidenses era una
defensa tan potente que convertiría el costo de la aventura en algo impagable.
Pero, si
observamos con detenimiento la forma en que esta enfocada la afirmación, da a
entender que los cubanos querían quedarse con el “botón de lanzamiento”, cuando
en realidad Fidel insistía en que estos se quedaran, pero en manos soviéticas.
Posteriormente
se hace la siguiente evaluación: “Con 42,000 tropas, 80 misiles nucleares de
tipo (front cruise) (FKRs), 12 cabezas nucleares para los lanzadores Luna y 6
bombas nucleares para los IL-28 quedándose en Cuba y no mencionados en las
cartas entre Kennedy y Khruschev, el líder soviético supo que tenía un problema”.
Claro que
tenía un problema, uno que ellos con sus vacilaciones habían creado y que ahora
deberían resolver, pues el objetivo declarado de estos medios en la isla era, defender
a la entonces incipiente revolución cubana y no cambiarlos por misiles
obsoletos en Turquía.
Posteriormente
la redactora continúa relacionando las condiciones en que llego Mikoyan a la
isla y como trato de convencer a los dirigentes revolucionarios de que estaban
en un precipicio. Para la especialista, fue Mikoyan quien sacó a los cubanos
del “precipicio”, sin valorar que fueran las inconsistencias soviéticas las que
lo metieron en el.
Posteriormente
se intenta explicar la desavenencia creada por la concesión soviética de
retirar también los IL-28, gracias a las presiones norteamericanas, presentando
la resistencia cubana más como un afán armamentista que como lo que realmente
significaba.
El tema de
los Il-28 se ha analizado mucho en los círculos de analistas, pero no con los
suficientes elementos. Cabe decir que los IL-28 eran aviones de no mucha
autonomía de vuelo que no significaban un peligro real para EE.UU ya que su
alcance y velocidad lo hacían poco efectivos para la época. Pero Cuba no necesitaba
los IL para invadir o atacar a EE.UU, sino para defenderse y ya se habían
contratado varios de estos aviones que serian entregados en un plazo breve,
incluso las tripulaciones ya se preparaban en la URSS. Es por esto que la
actitud soviética era incomprensible y solo se podía explicar que era
consecuencia de las presiones norteamericanas.
A Fidel en
realidad no le interesaban tanto los IL-28 desde el punto de vista militar,
como desde el punto de vista político, pues su retirada significaba hacer mas concesiones
a EE.UU y todos sabemos que cuando se les hace concesiones a los círculos de
poder en EE.UU, detrás vienen nuevas exigencias y mas fuertes presiones. EE.UU
no respeta a los que ceden, los aplasta.
A
continuación se acota: “Castro aceptó la concesión, pero se negaba ver a
Mikoyan durante 2 días y mientras, dio la orden a las FAR de disparar contra
los vuelos rasantes estadounidenses, trayendo otra crisis dentro de la crisis”.
Me perdona
Svetlana pero este párrafo esta redactado con mucha mala fe. En realidad Fidel
le dio a Mikoyan una bienvenida afectiva y se mantuvo prácticamente todo el
tiempo a su disposición, incluso hizo algunos de sus habituales recorridos – a
Pinar del Rio a ver unas plantaciones, a Varadero e inclusive fue invitado a ir
a Santiago de Cuba por Raúl Castro, a la sazón Jefe de las Fuerzas Armadas.
En todo
momento Mikoyan se encontraba acompañado por los mas altos dirigentes del país,
Dorticos Presidente de la Republica, Carlos Rafael Rodríguez, el Che y otros
que no ahorraron gestos de camaradería hacia el importante visitante. Aun hoy
el recuerdo de Mikoyan en Cuba es altamente valorado.
Es cierto
que estuvo dos días sin verlo, pero no por negación, sino por la compleja
situación militar que existía y que requería del entonces Primer Ministro todas
sus energías. Castro estaba en las líneas de defensa, en las unidades, en los
centros de producción y además devoraba centenares de cables que le permitían
estar informado de todo lo que acontecía. Se estaban dirimiendo los destinos de
su país y el era indiscutiblemente su líder.
Relacionar
sin dar mas detalles, la ausencia de contactos por dos días con la
impostergable orden de hacer fuego contra los aviones de combate que violaban
el territorio cubano, sin señalar que la situación creada era insostenible y
peligrosa desde el punto de vista militar por lo que significaban estas
acciones y desde el punto de vista moral porque los soldados cubanos e
inclusive los soviéticos, se encontraban enfurecidos por los vuelos humillantes
con que los norteamericanos pretendían provocar y mas que eso denigrar a las
tropas, es de por si tendencioso y manipulador.
La orden de
hacer fuego era ya una necesidad y los hechos demostraron su efectividad, ya
que al otro día los norteamericanos cesaron sus vuelos a baja altura. Por otro
lado Castro no ordenó hacer fuego de inmediato, sino que envió una carta a U
Thant y le dijo que haría fuego en un futuro para que este pudiera negociar con
los norteamericanos.
Tal y como
se expresa en el análisis, parece que el líder cubano es un loco irrespetuoso
que por un lado desprecia a su socio y por otro trata por todos los medios de “crear
una crisis dentro de la crisis”.
La realidad
es que quienes estaban tratando de profundizar la crisis eran los
norteamericanos que a pesar de lo explosivo de la situación y los gestos de los
soviéticos haciendo concesiones para detener el holocausto, arreciaron los
vuelos rasantes generando un peligro enorme de otro derribo y su consecuente
escalamiento. Tal parece que la concesión soviética no tuvo frutos, pues la
retirada de los cohetes genero más agresividad norteamericana.
En otra
parte de su análisis la Savranskaya señala: “Pero durante las reuniones
diarias con los lideres cubanos, él (Mikoyan) empezó a darse cuenta del peligro
que significaba dejar los armamentos nucleares en la isla, sobre todo en
manos cubanas. Si los estadounidenses se percataran de su presencia en Cuba,
las cosas pudieran irse fuera de control”.
En realidad
no se entiende este planteamiento, ni tiene fundamento, salvo que Mikoyan
estuviera confundido, nunca los cubanos le pidieron que les entregaran los
Armamentos nucleares. Fue el propio Mikoyan el que a propuesta de Jruschov
y en su afán de tratar de no perder a su aliado cubano, le propone a Fidel
Castro dejarle el armamento nuclear táctico, pero bajo la condición de que no
se lo dijeran a los norteamericanos (de nuevo el engaño).
¿Para que
entonces querría Cuba este armamento si no podía negociar con EE.UU su estancia
y con ello lograr eliminar la agresividad norteamericana?
¿Pensaba
acaso la especialista que Castro pretendía caerse a cohetazos con EE.UU,
teniendo en sus manos apenas 12 cohetes Luna con cabezas de unos cuantos
kilotones y 80 FKR con potencial parecido, que no llegaban ni a las costas de
la Florida, contra el país que poseía 5,000 ojivas nucleares y cientos de
portadores?
Esta opinión
solo puede ser emitida por dos razones: o se desconoce totalmente el
pensamiento de Fidel Castro o se pretende desvirtuarlo.
Pero a
continuación hace la editora una develación increíble “Y en el futuro, Cuba
no aseguraba que podía ser un aliado confiable en asuntos de política
extranjera”.
De donde
saco esto, que le hace pensar que este fue el razonamiento de Mikoyan. Como se
puede compaginar el esfuerzo soviético de tratar de mantener a Cuba en su
esfera de influencia si podría no “ser un aliado confiable en asuntos de
política extranjera”. Como se explica las constantes muestras de simpatía
de Mikoyan y su hijo Sergo para con la revolución cubana si no eran confiables.
Cuba todavía abraza las banderas del socialismo, la URSS no existe.
En otra
evaluación desafortunada la Sra Savranskaya declara: “El vaso se desbordó el
20 de noviembre cuando Castro envió instrucciones al representante cubano en la
ONU, Carlos Lechuga, a referir los armamentos nucleares tácticos que tenía
Cuba, como palanca en las negociaciones, y también para establecer el hecho de
que los armamentos sí lo poseían los cubanos”.
Ante todo
los armamentos no lo poseían los cubanos, sino la ATS y Castro sabia ya que no
los iban a emplear en ningún caso. Por lo que no tiene sentido tal
comunicación, por lo menos no en esos términos.
El dirigente
cubano había recibido de Mikoyan la aseveración de que los cohetes tácticos se
quedarían en Cuba mientras fueran necesarios, en manos de los soviéticos y que
después serian transferidos a los cubanos los “Luna” con cabezas
convencionales, como así ocurrió, pero no estuvo de acuerdo con el en seguirle
mintiendo a los norteamericanos, ya conocía el costo de seguirle el juego a los
soviéticos y por eso envió a su representante en la ONU (Cuba no tenia
embajada) que negociaba conjuntamente son el soviético la situación, de que
hiciera publico la presencia de los cohetes tácticos con cabezas nucleares y
las bombas de los IL-28.
El objetivo
era primero no generar otro pretexto para que los norteamericanos se sintieran
compelidos a agredir y por otro lado que sirviera de contención, dado el hecho
de que el peligro se había incrementado lejos de disminuir, por las acciones evidentemente
agresivas de EE.UU.
Pero es al
final de su “evaluación” de los hechos que carga toda la pólvora en su arma
cuando afirma: “Desesperadamente, Castro casi suplicó a Mikoyan dejar las
cabezas tácticas en Cuba, más todavía porque los estadounidenses no se
enteraron de ellas y no se incluían en el acuerdo entre Kennedy y Khruschev”.
Le puedo
asegurar a la autora de este “análisis” que nadie que conozca a Castro
incluyendo los que lo adversan imaginan ni por un instante al líder cubano
DESESPERADO y mucho menos SUPLICANDO. Decir esto es tan infantil como
peligroso, porque además desacredita, no a Castro, sino al que lo señala.
Concluye la
renombrada analista con dos expresiones que denotan superficialidad y
desconocimiento de las realidades, cuando dice: “Eso acabó con la esperanza
cubana de ser un súper poder nuclear de América Latina” para a continuación
concluir: “Irónicamente, si los cubanos hubiesen sido un poco más flexibles,
y un poco menos independientes, si hubiesen estado más dispuesto a ser títeres
soviéticos, los armamentos nucleares se hubieran quedado en la isla”.
Solo alguien
que no conoce a los cubanos pudiera concluir esto.
Su última
frase asegurando que “Como la nueva evidencia de este libro muestra, Anastas
Mikoyan merece el crédito de resolver por fin la Crisis Cubana de los Misiles”
es sinónimo de balance que dudo pueda demostrar el libro.
Como
Marketing para su venta no esta mal, pero como evidencia histórica, muestra
esta valoración mucha simpleza.
Mikoyan fue
un gran amigo de Cuba y los cubanos le otorgan un papel muy importante en la
solución de las evidentes contradicciones que surgieron entre la dirección
soviética y la cubana. Su carisma y su amor por Cuba, expresado no solo por el,
sino y también por su hijo Sergo, no están en duda, todo lo contrario, se
acrecientan con el tiempo, porque la vida demuestra cada vez mas lo difícil que
es encontrar “Amigos para siempre”.
Pero de ahí
a considerar que fue la benevolencia paternal de Mikoyan la que solucionara la
Crisis de los Misiles va un trecho muy largo, ante todo porque Mikoyan nunca
tuvo la intención de tratarlos como a hijos pequeños que no sabían lo que
hacían. Su principal virtud radicó en que comprendió mejor que otros la
autenticidad y sinceridad de los dirigentes y pueblo cubanos y actuó en
consecuencia de ello.
Cuba no
necesitaba armas nucleares, porque tenía armas morales. Y como dijera el héroe
nacional de Cuba: “Trinchera de ideas pueden mas que trincheras de piedra”.


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