No
se puede tener a un presidente acusado de gobernar de espaldas al pueblo
soberano, sospechoso de amparar corrupción, desconocedor de los verdaderos
problemas de los españoles, que impone reformas ideológicas y que elimina
derechos y libertades constitucionales.
nuevatribuna.es
| José Antonio Gómez Hernández | 03 Enero 2014 - 18:23 h.
@joseangomhern | Los grandes hombres de la
historia siempre han utilizado la acción oral directa para denunciar las
injusticias del sistema, de los malos gobernantes o de los regímenes políticos.
En estos días encontré en Internet una serie de discursos de grandes hombres,
de grandes luchadores, de grandes revolucionarios: Gandhi, Martin L. King, John
F. Kennedy, Malcolm X, Dolores Ibarruri, Indalecio Prieto, etc. Basándome en un
discurso de Malcolm X que se centra en acusaciones al hombre blanco
pensé que la utilización de ese lenguaje directo era un buen comienzo para este
post y en vez de acusar al hombre blanco yo lo haré con Mariano Rajoy,
el máximo responsable de la ruina de España y de la destrucción de las
esperanzas de los españoles. También se me vino a la cabeza el artículo de Zola
dirigido al presidente de la República Francesa Félix Faure defendiendo al
capitán Alfred Dreyfus y que también fue utilizado por Pablo Neruda en el
Congreso de Chile tras la aprobación de la Ley Maldita.
Yo acuso a
Mariano Rajoy de ser un Presidente de Gobierno ilegítimo: alcanzó la victoria en las
Elecciones Generales de 2011 engañando a los españoles con la presentación de
su candidatura bajo el respaldo de un programa electoral falso. En 2011 España
era un país con más de 4 millones de desempleados, en recesión económica por
culpa de la explosión de la burbuja inmobiliaria creada por José María Aznar y
su gobierno. El Partido Popular prometió a los españoles empleo, mejora de la
economía, bajada de impuestos. En fin, Mariano Rajoy prometió todo lo que podía
hacer que los ciudadanos desesperados depositaran su voto al partido genovés
con la esperanza que esa papeleta electoral se convirtiera en un contrato de
trabajo, incluso gente que no había nunca votado a los ultraconservadores hizo
de tripas corazón, se tomaron un vaso de Primperán para reprimir las náuseas y
votaron al Partido Popular. La sorpresa vino cuando el propio Mariano Rajoy
declaró que no tenía intención de cumplir dicho programa echando las culpas a
la situación económica, mucho más grave de lo que ellos pensaban. ¿Acaso no
conocía Mariano Rajoy la situación de la economía española? ¿Acaso se destruyen
4 millones de empleos porque la situación no es extremadamente grave? Echó mano
al argumento de la Herencia Recibida, para justificar su perjurio ante
los españoles, un argumento que sólo los iletrados y los interesados creyeron.
Hizo y está haciendo todo lo contrario de lo que prometió en las Elecciones
Generales, por tanto la legitimidad que dan los votos ha quedado anulada por
ética democrática y porque hay que tener la cara muy dura para presentarse con
un programa falso, con falsas promesas aprovechándose de la desesperación de
muchos. Hay quien dice que este hecho en sí constituye un Golpe de Estado.
Yo no creo que sea para tanto, pero se acerca.
Yo acuso a
Mariano Rajoy de entreguismo ante la Unión Europea y los Mercados: Mariano se ha entregado a las
estrategias económicas que determinan las instituciones de la UE, las
instituciones supranacionales, las agencias de calificación y los mercados. Pero,
lo que es más grave, ha entregado la soberanía económica española a estas
entidades. Mariano Rajoy hace lo que le dicen en Bruselas, en Berlín, en París
o en los despachos de las agencias de calificación. Esto ha provocado que
Mariano Rajoy haya regalado la economía española a entidades no democráticas y
que han demostrado que están especializadas en hundir las economías soberanas
en favor de los mercados. La entrega a las estrategias de la austeridad y de
control de déficit que le marca la Troika (BCE, Comisión Europea, FMI) en un
momento en que lo que es necesario hacer lo contrario y apostar por las
políticas de crecimiento es la prueba de que el Gobierno de Mariano Rajoy no
tiene iniciativa para buscar salidas a la crisis. Hace lo que le mandan y eso
es muy grave en un Presidente del Gobierno.
Yo acuso a
Mariano Rajoy de destrozar el Estado del Bienestar: Mariano Rajoy, con las reformas que
le imponen desde Bruselas y Berlín está destruyendo el Estado del Bienestar,
está quitando a los españoles derechos por los que muchos murieron luchando por
su consecución, por los que muchos pasaron largas temporadas en las cárceles
franquistas y postfranquistas. Mariano Rajoy está utilizando los mismos métodos
y aplicando similares medidas que en el siglo XX implementó Margaret Thatcher
en Reino Unido y que llevó a la ciudadanía británica a unos niveles de
desprotección propios de la Edad Media. Rajoy y el PP son alumnos de esta
mujer, de esta ideóloga del liberalismo económico.
En primer
lugar ha derogado derechos de los trabajadores con su Reforma Laboral, Reforma
Laboral que casi legaliza un estado de sumisión del obrero al patrón rozando en
algunos casos situaciones rayanas a la esclavitud. La Reforma Laboral de
Mariano Rajoy lleva al texto legal las reivindicaciones de los sectores más
decimonónicos de la CEOE, como, por ejemplo, la casi gratuidad del despido de
los trabajadores.
En segundo
lugar, y relacionado con el anterior punto, nos encontramos con una supresión
de ciertas prestaciones por desempleo y el recorte de una prestación por la que
cotiza el trabajador. Aún resuena en las paredes del Congreso de los Diputados
aquel ¡¡¡Que se jodan!!! de la parlamentaria del PP Andrea Fabra
dirigido a los parados, dirigido a los parásitos del sistema tal y como
los ven desde el partido ultraconservador español. El PP lo justifica como una
medida para incentivar la búsqueda activa de empleo, lo cual es un insulto para
aquellos que han perdido su puesto de trabajo a consecuencia de la ineficiencia
de las medidas de su Gobierno y a la inutilidad de la Ministra Fátima Báñez.
En tercer
lugar, el Presidente del Gobierno ha dejado en manos de una Ministra sacada de
las cavernas de un convento medieval la gestión de la Sanidad pública. La
Sanidad es un derecho reconocido por la Constitución Española y el gobierno de
Mariano Rajoy y de los gobiernos autonómicos del PP quieren hacer negocio con
él a través de privatizaciones con la excusa de que es más barata la gestión
externalizada que la gestión pública. Una cuestión económica. Mariano Rajoy
trata a las personas como recursos dentro de un balance económico y esta
privatización de los servicios sanitarios es una derogación en toda regla del
derecho a la Sanidad que, repito, está legislado por nuestra Carta Magna. A
esto se une la eliminación de la protección a inmigrantes, a parados o a
cualquiera que no cotice, anulando el principio de solidaridad que impera en
nuestro sistema hasta que el PP asaltó el poder. Para hacer más doloroso este
abordaje a la Sanidad, la ministra Ana Mato, puesta en el cargo por Mariano
Rajoy, ha incluido copagos en las medicinas, ha eliminado medicamentos de la
lista que subvenciona el Sistema Nacional de Salud, ha suprimido prestaciones y
servicios, como los protésicos o los traslados en ambulancia para pruebas o
tratamientos.
En cuarto
lugar, Mariano Rajoy es responsable de la LOMCE, una Ley promovida por una
persona que bien podría haber sido ministro en los gobiernos de Arias Navarro o
Carrero Blanco. La Ley Wert vuelve al sistema de clases: los adinerados podrán
estudiar, los humildes hasta donde les llegue el presupuesto, pero de la
educación universitaria los hijos de los trabajadores se pueden olvidar ya que
las tasas que ha impuesto el ministro Wert hacen que se retorne a los tiempos
en que los hijos de los trabajadores se veían obligados a abandonar sus
estudios por falta de recursos económicos. A esto se une un punto ideológico
ultraconservador: la inclusión de la religión católica como asignatura
evaluable y válida para la media académica. Wert ha conseguido con su Ley, por
primera vez en la historia, que todos los niveles educativos (profesores,
padres, alumnos) se unan en su lucha contra esta regresión hacia los modelos
franquistas. El ministro Wert, por su ideología propia de un habitante de
Atapuerca, ha desafiado, incluso, al Tribunal Supremo, legislando después de
una sentencia que condenaba la segregación de los colegios del Opus Dei y les
incapacitaba para el acceso a las subvenciones estatales. Un retorno a lo que
los españoles ya dejaron atrás en 1975 con la muerte del dictador, o del
Caudillo como se le sigue llamando en RTVE.
Yo acuso a
Mariano Rajoy de atacar las libertades civiles de los españoles: Relacionado con lo anterior, Mariano
Rajoy y su Gobierno han aprobado por Decreto una Ley de Seguridad Ciudadana
que criminaliza las protestas legítimas de los españoles y que instaura la
represión por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado hacia quienes tienen
el valor de salir a la calle y cantar las verdades del barquero sobre lo que
está pasando en España. El verdadero fin de esta Ley es generar un estado de
miedo propio de cualquier dictadura. ¿De qué tiene miedo el Partido Popular
para instaurar la represión? Tal vez lo que han hecho durante estos dos años
son solo la antesala de más atentados a los ciudadanos que provoquen que,
definitivamente, la gente se canse y se lance a la calle. Igual ocurre con la
represión al derecho de huelga. Los éxitos de los trabajadores en algunos
conflictos colectivos han hecho ver a Mariano Rajoy y su Gobierno que la huelga
puede tirar por tierra el cumplimiento de sus objetivos de implantar un sistema
neoliberal. Por tanto, hay que regular el derecho de huelga, un
eufemismo que oculta la verdadera intención: la derogación del mismo. Rajoy
dijo que había que regular el cumplimiento de los servicios mínimos,
independientemente de si son abusivos o no. ¿Cómo se van a cumplir si en muchas
huelgas se imponen unos servicios mínimos del 75%?
Yo acuso a
Mariano Rajoy de derogar los derechos de las mujeres: Como ya se ha comentado en un punto
anterior, el gobierno del Partido Popular está haciendo retroceder los derechos
de los españoles a siglos pasados o a eliminarlos de facto. Uno de los puntos
sobre los que está aplicando su ideología retrógrada es en todo lo referido a
los derechos y a la igualdad de las mujeres. Ana Mato, la ministra que bien
podría ser la heredera de Pilar Primo de Rivera al frente de la Sección
Femenina, ha lanzado un ataque frontal a los derechos de las mujeres, al igual
que Alberto Ruiz Gallardón, la imagen de la democracia cristiana mientras
estaba en lucha con Esperanza Aguirre en el PP madrileño y que, tras ser
nombrado ministro por Mariano Rajoy se ha quitado la máscara y se ha mostrado
tal cual es, un ultra. Se trata de un ataque ideológico. El Partido Popular no
soporta que las mujeres disfruten de igualdad ante los hombres, no pueden
entender que tengan capacidad de decisión sobre su maternidad con la reforma de
la ley del aborto donde prioriza la salud del nonato, una célula más del
cuerpo, a la vida de la mujer; el PP no puede entender que una mujer que no
tenga pareja estable o esté casada como dios manda pueda acceder a la
maternidad de una manera libre y voluntaria, ya sea soltera o lesbiana porque
eso atenta contra la Ley de Dios; el PP no puede entender que las mujeres
tengan a su disposición métodos anticonceptivos de última generación porque
tomar la píldora es una aberración, ya que la mujer fue creada por Dios como
una fábrica de hijos; el PP no puede entender que las mujeres que son
maltratadas y torturadas por terroristas machistas denuncien a éstos ya que, en
su ideología, el hombre dispone de la mujer como le viene en gana y si quiere
pegarla, maltratarla o matarla lo puede hacer y si no es asesinada o pasa más de
24 horas ingresada en un hospital una mujer no es una víctima de la violencia
de género. De todo esto es responsable máximo Mariano Rajoy.
Yo acuso a
Mariano Rajoy de inoperancia ante los problemas reales de los españoles: El Presidente del Gobierno no conoce,
ni le interesa, la verdadera realidad que están viviendo los españoles gracias
a sus medidas y reformas, medidas, por otro lado, impuestas por la Troika. Que
haya más de 3 millones de familias que no reciben prestación alguna, no es
importante. Que los índices de pobreza se hayan disparado a niveles de un país
en vías de desarrollo no es importante. Que muchos niños sólo puedan comer en
los comedores escolares no es importante. Que cada vez se vean a más familias
buscando en los contenedores de basura para encontrar comida no es importante.
Que muchos españoles se vean expulsados de sus casas por la usura de la banca
no es importante. Que haya más de 6 millones de españoles que quieren trabajar
y no pueden no es importante. Que estemos volviendo a la emigración o al exilio
económico tanto de jóvenes como de familias enteras no es importante. Que
millones de familias estén subsistiendo gracias a la pensión de sus abuelos no
es importante. Lo importante y el verdadero objetivo de Mariano Rajoy es cumplir
con los objetivos de déficit. Lo importante es recortar derechos a los
españoles. Todo lo que no es importante para Mariano Rajoy es lo realmente
importante para el pueblo soberano. El gobierno del PP está demostrando
inoperancia a la hora de resolver los problemas reales de los españoles. Buscan
soluciones a medio plazo, toman medidas macroeconómicas cuando la solución está
en la potenciación de la microeconomía porque las soluciones a medio plazo
ahora no sirven. Los españoles piden soluciones a corto plazo porque la
situación a la que le está llevando el gobierno de la nación es de emergencia
nacional. Mariano Rajoy hace oídos sordos a estos problemas y sigue
implementando reformas pensadas en la macroeconomía y en la defensa de los
poderosos. El pueblo español, el pueblo soberano, se la trae al pairo y no se
da cuenta de que la superación de la crisis económica provocada por el Partido
Popular al impulsar y fomentar la especulación salvaje de la burbuja
inmobiliaria creando una riqueza ficticia que ahora nos está llevando a la
ruina total.
Yo acuso a
Mariano Rajoy de mentir a los españoles: Además de mentir con su Programa Electoral, como ya se
ha citado en un punto anterior; además de mentir sobre las reformas; además de
mentir sobre el rescate a la banca; además de mentir sobre los efectos de la
Reforma Laboral; además de todo lo anterior Mariano Rajoy miente cada vez que
se presenta ante el Parlamento, tal y como pudimos comprobar en el Debate del
día 1 de agosto sobre el Caso Bárcenas y la Financiación Ilegal del Partido
Popular. Como ejemplo de estas mentiras cito e incluyo URL de un artículo de
Arsenio Escolar en ElDiario.es sobre las mentiras de Rajoy titulado Las
mentiras del discurso de Mariano Rajoy sobre Bárcenas, cita a cita: http://www.eldiario.es/escolar/mentiras-discurso-Rajoy-cita_6_159994012.html Está tan acostumbrado a mentir que
ya lo hace compulsivamente y sin caérsele los anillos. Esto es muy grave,
puesto que mentir en sede parlamentaria es motivo de dimisión, por mucho que él
crea que la mentira es la base de un buen discurso político, como se está
viendo en el discurso del Partido Popular desde que se constituyó como partido
político. Pongo un ejemplo de lo que supone en otras democracias la mentira de
un político. En Reino Unido un parlamentario que haya mentido en el Parlamento
tiene que abandonar su escaño puesto que es la propia institución quien le
expulsa. No puede volver a pisarlo. En este país Mariano Rajoy miente, miente y
vuelve a mentir, como los peces en el río, y no pasa nada.
Un ejemplo
muy reciente de las mentiras de Mariano Rajoy y su gobierno y que debería haber
sacado a millones de españoles a la calle es el continuo embuste acerca del
rescate a la banca: en el inicio del verano de 2012 la agencia Reuters lanzó la
bomba informativa al afirmar que el Gobierno iba a solicitar un rescate a la
UE. El Gobierno de Mariano Rajoy les faltó tiempo para desmentirlo. La mentira
se descubrió al día siguiente cuando el Ministro de Economía y Competitividad
anunció que se había solicitado una línea de crédito para salvar al sistema
financiero español. En esta rueda de prensa el propio ministro anunció que las
condiciones estaban fuera de mercado, lo cual no era cierto, como tampoco lo
era que dicho rescate no tuviera contraprestaciones para los españoles. Las
tuvo ya que dicho rescate incrementaba el déficit y alejaba a España de los
objetivos marcados por la Troika lo que se tradujo en más recortes, más
reformas restrictivas para el pueblo y más subidas de impuestos. Después se
anunció que el rescate a la banca española no tendría coste para los españoles
puesto que las mismas entidades rescatadas se encargarían de pagar esa línea de
crédito. Otra mentira, dado que se ha sabido que al menos 36000 millones de
euros el gobierno los da por perdidos. Por tanto, la banca se va de rositas
mientras los españolitos les pagamos sus excesos. A la vez, estas mismas
entidades seguirán desahuciando a aquellos que son víctimas de sus desmanes en
la burbuja inmobiliaria de Aznar, seguirá aplicando estrategias de usura,
seguirá sin conceder préstamos a las PYMES, seguirá estafando y seguirá bajo el
paraguas protector del Partido Popular y de Mariano Rajoy. En resumen, el
pueblo español ha sufragado el fin de fiesta de la banca sin recibir nada a
cambio.
Yo acuso a
Mariano Rajo de desconocimiento del significado de la palabra gobernar en
democracia: El Partido
Popular ganó las elecciones y asaltó el poder a través de la presentación de
Mariano Rajoy como presidente de gobierno bajo el marco de un programa
electoral falso. Alcanzaron mayoría absoluta. Sin embargo, el Partido Popular
es una organización que no conoce el significado real del concepto gobernar,
dado que utiliza dicha mayoría absoluta como un rodillo paralizando al propio
sistema democrático con el axioma o conmigo o contra mí, es decir, o los
otros partidos se suben al carro de sus medidas y se entregan sin condiciones o
son enemigos irreconciliables. A este modo de gobernar se le llama dictadura
a pesar de estar amparada por un Parlamento elegido democráticamente por los
españoles. Por tanto, Mariano Rajoy ha convertido nuestra democracia en un
sistema de Dictadura Parlamentaria en el que él es el Dictador. En todo
el tiempo que lleva gobernando no ha aceptado ni una sola enmienda importante a
ninguna de las leyes presentadas por el Gobierno en ninguna materia que es
transcendental en un Estado democrático. Por tanto, la oposición, ante esa
falta de consenso y de negociación de las leyes, se ve obligada a judicializar
dichas leyes. Por otro lado, Mariano Rajoy y su Gobierno están gobernando a
base de Decretos Ley en aquellas reformas que saben que son impopulares, tal y
como vimos el pasado verano, despreciando al Congreso de los Diputados y al
Senado. Un presidente y un Gobierno que desprecian a un Parlamento elegido
democráticamente por el pueblo soberano es un Gobierno dictatorial. En parte es
lógico, teniendo en cuenta de que el Partido Popular es heredero del Movimiento
Nacional de Franco, del partido único del franquismo. Ese es, tal vez, el
objetivo final del Partido Popular, ser el partido único.
Yo acuso a
Mariano Rajoy de entreguismo a los poderes tradicionales: Mariano Rajoy ha entregado el
Gobierno del Reino de España a los poderes tradicionales: Iglesia, Monarquía y
Banca. La Iglesia Católica española tiene una serie de privilegios apoyados en
un Concordato con el Reino de España propio de la Edad Media. En primer lugar,
no pagan impuestos. En segundo lugar, reciben subvenciones multimillonarias por
parte del Estado. En tercer lugar, tiene el privilegio de disponer de una
opción para recibir dinero público a través de las donaciones de los españoles
que marcan la casilla en su Declaración de IRPF. ¿Qué reciben los españoles de
la Iglesia? Nada, porque la excusa que esta institución religiosa de que si no
Cáritas no podría realizar la labor humanitaria que realiza sólo supone un 1 o
un 2% de todas las asignaciones recibidas del dinero de todos, mientras que
hace aportaciones millonarias a su órgano de propaganda, a 13TV, que
también es vocera de las mentiras del Partido Popular. Sin embargo, la Iglesia
se atreve a legislar o a imponer modificaciones en las leyes democráticas de un
país declarado en la Constitución como aconfesional. Mariano Rajoy apoya
todos los intentos de retroceso en los avances democráticos ya que en muchas de
las reformas aplicadas por este gobierno está la mano de la Iglesia, tal y como
vemos en la LOMCE de Wert, donde se impone como asignatura con nota válida para
la media el adoctrinamiento católico. Además, esos profesores de religión
católica están pagados por el Ministerio de Educación y son elegidos por la
Conferencia Episcopal. El otro ejemplo lo tenemos en la Reforma de la Ley del
Aborto que el neofalangista Ruiz Gallardón quiere aprobar y que ya ha sido
aprobada por el Consejo de Ministros. España tiene una ley de plazos muy
avanzada y que es ejemplo para otros muchos países. A la Conferencia Episcopal
no le parece bien la protección que se da a la madre y prefiere proteger a una
célula que, al fin y al cabo, es un elemento parasitario dentro del cuerpo de
la mujer. Incluso han llegado a decir que dicha célula no pertenece a la mujer
sino a Dios. Valiente gilipollez. El Partido Popular y Mariano Rajoy protegen a
esta institución y su ideología medieval y lo vemos en las reformas
anteriormente citadas.
El papel que
el gobierno de Mariano Rajoy ha jugado en la imputación de la Infanta Cristina
está siendo vergonzoso. Se ha llegado a poner a disposición de la Infanta a la
propia Fiscalía General del Estado como miembro de la defensa de aquélla y esto
es muy grave. Que un gobierno ponga las instituciones del Estado para salvar
intereses privados de una española es cuasi delictivo. Además, poniendo como
escudo la Marca España.
Respecto a
la defensa de la banca ya lo he comentado en un apartado anterior y no voy a
profundizar más.
La defensa
de los intereses empresariales lo vemos en la aprobación de la Reforma Laboral.
Mariano Rajoy no sabe, y su Ministra de Empleo mucho menos, que el paro es el
principal problema de los españoles y el principal problema de la economía
española. Como no lo saben pues aprueban una Reforma Laboral que es la
respuesta positiva a las exigencias de la CEOE y sus resultados se están
viendo, con un aumento del desempleo, con ERE’s indiscriminados, con
indemnización por despido casi nula, con una caída de salarios, y, por
supuesto, con un aumento de los beneficios empresariales. Esto es un ejemplo de
cómo Mariano Rajoy vulnera una de las máximas de la democracia: el gobierno del
pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Todas estas
acusaciones, además de la de amparar la corrupción interna y externa del PP,
son suficientes para que un gobernante dimita. Que un ciudadano sea capaz de
acusar a un presidente de gobierno de todas estas cosas harían que presentara
la dimisión inmediata, porque la democracia es eso, pero el PP y Mariano Rajoy
son dignos herederos del Movimiento Nacional y, por tanto, no creen en el actual
sistema. Lo vemos en el modo en que el Partido Popular está asaltando los
principales poderes del Estado poniendo hombres clave que, incluso, presiden el
Tribunal Constitucional siendo afiliados al partido genovés.
Mariano
vete, lárgate, dimite porque no se puede tener a un presidente acusado de
gobernar de espaldas al pueblo soberano, a un presidente sospechoso de amparar
corrupción, a un presidente desconocedor de los verdaderos problemas de los
españoles, a un presidente que impone reformas ideológicas, a un presidente que
elimina derechos y libertades constitucionales. Un presidente así sobra, y
Mariano Rajoy ya está de más.
Fuente: www.nuevatribuna.es

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