“El
bolchevismo es el pasado. El futuro pertenece al ser humano y la humanidad”. El
mito bolchevique. Alexander Berkman.
Cultura |
Fermín Grodira - TerceraInformación | 16-01-2014 |
LaMalatesta
Editorial y Tierra de Fuego reeditan una lectura muy necesaria: “El mito
bolchevique” de Alexander Berkman. El libertario, deportado desde los Estados
Unidos de América a la Rusia revolucionaria junto a otros 248 presos políticos,
narra sus experiencias entre enero de 1920 y diciembre de 1921.
En esta
lectura, obligada en tiempos de crisis del capitalismo y resurgimiento de
partidos marxistas, leeremos como Berkman vira desde su euforia por estar en la
Ruia soviética a afirmar que “el idealismo bolchevique era un MITO, un
peligroso delirio mortal la libertad y el progreso”.
La edición,
aunque muy mejorable, incluye pies de página con notas biográficas sobre las
personas citadas, muchas de las cuales caerán en desgracia durante las
numerosas purgas. El “terror rojo” de la Checa infecta todo el relato, una
pesadilla orwelliana que era un mero síntoma de lo que estaba por venir.
La
propaganda comunista, que tanto recuerda a los sucesos del mayo de 1937 en la
España revolucionaria, que equipara a la oposición de izquierdas con
contrarrevolucionarios es otra constante, igual que la burocracia paralizante
que ahoga la revolución. La represión frente a los soviets libres en la Ucrania
de Néstor Majnó y principalmente, la masacre contra los marineros de Kronstadt
que condenaban la burocracia bolchevique y exigían el “establecimiento de la
libertad de expresión y prensa para los obreros y campesinos, para los
anarquistas y los partidos de la izquierda socialista”, liberar a todos los
prisioneros políticos e igualar todas las raciones entre los trabajadores. Como
consecuencia de esta fallida rebelión, muchos anarquistas fueron detenidos y se
pasó al capitalismo de Estado o Nueva Política Económica.
También
retrata el autoritarismo y mano de dura de León Trotsky, idolotrado por cierta
izquierda antiautoritaria por su opisición al estalinismo. En definitiva, un
relato necesario de la desigualdad e injusticia reinante en los comienzos de la
Rusia soviética que sirve, como finaliza el autor su obra, para que la
hipocresía sea desenmascarada y el mito bolchevique destruido

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