Parte
de la profesión y de sus organizaciones profesionales se empeñan en seguir
confiando la defensa del periodismo a los mismos dueños de los medios que los
censuran.
España |
Tercera Información/FESP | 13-01-2014 |
El último
informe de la APM, conocido el pasado diciembre, revela que 79,3% de los
periodistas encuestados afirma haber recibido alguna presión para modificar el
contenido o la orientación de alguna información y que en el 76.1% de los casos
la presión ha provenido de la propia empresa.
El
periodista Dardo Gómez ha publicado en el digital “Revista El observador” el
artículo titulado “Dejemos de colaborar con quienes nos manipulan” donde
señala, tras analizar los datos de la encuesta de la APM, que “El triste
panorama que nos pinta el informe se hace casi doloroso, y hasta es posible que
algún profesional de la salud mental encuentre tema de estudio si se comparan
esas presiones denunciadas con lo que los mismos encuestados dicen que piensan
sobre los valores que deben primar en el ejercicio de su profesión.”
En sus
conclusiones el columnista propone fórmulas para superar esta lacra alimentada
por las empresas y rechaza los organismos de autorregulación por su falta de
utilidad.
Así, señala
como salidas posibles, “Lo primero, superar el “síndrome de Estocolmo” que
parece afectar a una gran parte de la profesión y a sus organizaciones
profesionales que se empeñan en seguir creyendo que la defensa del periodismo
se puede confiar a los dueños de los medios.
Resulta más
que evidente que quienes están maltratando la profesión y censurando la
libertad de información a los niveles que se denuncian no tienen ninguna capacidad
ni, seguramente, intención de autorregular sus actuaciones.
Entonces, ¿a
qué viene seguir mareando la perdiz inventando inútiles organismos de
autorregulación?
Organismos
que, en la práctica, solo están sirviendo para ofrecerles a los prevaricadores
del Derecho a la Información un espacio para disimular su impudicia. Lo
segundo, asumir que sin independencia en el interior de las redacciones nunca
se alcanzarán las condiciones necesarias para cumplir con la responsabilidad de
informar que nos ha confiado la sociedad.
Una
independencia que solo es alcanzable mediante la regulación legal de la
profesión que, por un lado, asimile laboralmente a todos los periodistas y deje
de discriminar a los falsos “colaboradores” y, por otro, imponga la existencia
necesaria de “consejos profesionales” con capacidad para denunciar a través de
los mismos medios a que pertenecen la vulneraciones al derecho a la
información, como ya existe en otros países europeos.
Puesto en
román paladino: que dejemos de ser tontos; que miremos a la cara a los
culpables del desmán, que sabemos bien quiénes son; y que nos comprometamos y
obliguemos a nuestras organizaciones a tomar partido en la búsqueda de fórmulas
eficaces para ponerle coto a tanto desmán.
Todo lo
demás, es complicidad (consciente o inconsciente) con los torturadores de la
profesión.”
El artículo
completo en:
Mas
información en: http://www.fesp.org/index.php/notic...
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