La tumba de un
pintor y caballero de Santiago, galeones hundidos o el oro perdido de la
República son algunos de los tesoros españoles que, entre el hecho y la
leyenda, aguardan para ser descubiertos.
DIEGO
G. REPRESA Madrid 05/01/2014 07:00 Actualizado: 05/01/2014 11:30
Algunas monedas del
tesoro recuperado por el 'Odyssey'.EFE
Algunos
de los tesoros españoles más célebres que están por desubrir pertenecen todavía
al campo de la leyenda y la especulación. Otros, por el contrario, son hechos
comprobados pero que por la dificultad o el coste de su recuperación, esperan
enterrados o sumergidos, mejores tiempos económicos.
Aunque
no todos tienen una relevancia arqueológica científica, al menos comparten una
cosa en común . Su misterio.
La
tumba de Velázquez
Desde
el S.XIX, los intentos de recuperar los restos del célebre pintor sevillano
nunca han tenido éxito. La teoría más extendida es que estaría enterrado en
algún lugar bajo la madrileña Plaza de Ramales, donde todavía debería estar la
cripta de la iglesia de San Juan Bautista, construida en el s. XII y destruida
en 1812 por orden de José Bonaparte. El proyecto más ambicioso tuvo lugar en
1998 cuando el Ayuntamiento decidió emprender el proyecto de excavación de la
iglesia. Sin embargo, la posibilidad de dar con el pintor y caballero de
Santiago era reducida dado que, en la misma iglesia, yacían enterrados cientos
de personas cuyos cadáveres a menudo eran retirados de sus sepulturas para
acoger los cuerpos de nuevos personajes ilustres de la villa y corte.
Galeón hundido. - EFE/MUSEO MARÍTIMO
Los
galeones de Rande
En
1702 tuvo lugar en la ría de Vigo una de las derrotas navales más “caras” para
la flota española de la época. Conocida como la Batalla de Rande, el combate
enfrentó a una escuadra combinada franco-española contra una anglo-holandesa
que se saldó con el hundimiento de la mayor parte de la “Flota del Tesoro”,
formada por 19 galeones españoles, cargados en su mayoría con plata del Nuevo
Mundo. El evento fue recordado por Julio Verne en su obra Veinte mil leguas
de viaje submarino, donde el famoso capitán Nemo fijaba la cantidad de
riquezas hundidas en torno a los 500 millones, aunque también señalaba que gran
parte del tesoro ya habría sido recuperado en tiempos de Felipe V. Confirmando
la teoría de Nemo, la Real Academia Gallega y la Universidad de Santiago
también coinciden en desmontar la leyenda, afirmando que hay documentos que
atestiguan que los galeones descargaron su cargamento antes de la batalla y que
la plata viajó por tierra a lomos de bueyes y carros hasta Madrid. No obstante,
todavía hoy diversas empresas cazatesoros de diferentes naciones continúan
interesándose por su búsqueda y presionando a la Xunta de Galicia para que les
concedan los permisos de excavación.
Camión militar trasladando las obras del Museo del Prado a Valencia. 23
de julio de 1937. - MNP
El
'séptimo camión' del oro del Banco de España
En
los últimos años de la II República, el gobierno de Negrín, tras evacuar Madrid,
ordenó el traslado de reservas de oro del Banco de España y algunas obras de arte del Museo del Prado a la mina de
talco de La Vajol (Girona). Antes del colapso final, ordenó el envío de siete
camiones rumbo a Francia cargados además con valiosos objetos que la
'Caja General de Reparaciones' del Ministerio de Hacienda había incautado a
civiles filofascistas. La leyenda dice que seis llegaron a su destino. El
'séptimo camión' si es que realmente existió, llevaría 10 toneladas de oro.
Según el escritor y cazatesoros Robert Charroux, sus conductores decidieron
enterrarlo en una zona pantanosa cerca de Saint-Cyprien, memorizaron el lugar y
se entregaron a los gendarmes franceses. 20 años más tarde Charroux y uno de
los conductores volvieron para encontrar el tesoro, pero la vegetación había
cambiado y nunca dieron con él. Sin embargo, los rumores y testimonios
locales describieron durante años la explosión económica de los vecinos
de la zona de una forma inexplicable.
El
Santísima Trinidad
En
Julio de 2009, el buque hidrográfico de la Armada, el Malaspina, durante unas
demostraciones de sonar de barrido lateral, captó una imagen acústica que por
su dimensión y su emplazamiento hacían pensar que se tratase del Santísima
Trinidad. El Navío de Línea de cuatro puentes y 140 cañones fue el más grande
su época y el buque insignia de la escuadra española durante la batalla de
Trafalgar en 1805. Confirmado por la Universidad de Cádiz y por el Instituto
Hidrográfico de la Marina, se comenzó a plantear su posible excavación. Sin
embargo, la dificultad que entraña la profundidad y el costo que supondría para
el Estado, hace descartar su recuperación hasta periodos de mayor bonanza
económica.
Arqueólogos en busca de la fosa de García Lorca en
Alfacar, Granada. - EFE/Jesús Ochando
La
tumba de García Lorca y las fosas de la Guerra Civil
Pero
sin duda el mayor tesoro perdido de España son los 114.000 desaparecidos
durante el transcurso de la Guerra Civil que fueron fusilados y enterrados en
fosas comunes por todo el territorio nacional. La cifra, coloca a España como
el “segundo país del mundo, tras Camboya, en mayor número de personas víctimas
de desapariciones forzosas cuyos restos no han sido recuperados ni
identificados”, según recalca la asociación española Jueces para la Democracia.
De
entre los represaliados ilustres, el más significativo y cuya investigación ha
suscitado mayor entusiasmo ha sido la del poeta Federico García Lorca. El
granadino de 38 años fue fusilado en el paraje de Fuente Grande, en el
municipio de Alfacar (Granada) en compañía de los banderilleros Francisco
Galadí, Joaquín Arcollas y el profesor Dióscoro Galindo. La multitud de rumores,
anécdotas e historias de los que aseguran haber estado allí han arrojado más
dudas que certezas sobre su paradero final, aumentando aun más la leyenda. Tras
varios intentos de dar con su paradero y toda una polémica en torno a la
cuestión legal de la apertura de fosas, la familia de García Lorca decidió dejar de buscar
aduciendo que la exhumación “no aclarará nada”. Sin embargo, las nietas de Galindo
y Galadí trasladaron la causa a los tribunales granadinos dispuestos a “llegar
hasta el final.
Fuente:
www.publico.es




No hay comentarios:
Publicar un comentario